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“Trabajamos como hormigas”

Bedoya, presidente de la Fedefútbol, le contó a El Espectador cómo la diplomacia cumplió un papel decisivo en la decisión de la Fifa.

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Redacción Deportiva
27 de mayo de 2008 - 10:22 p. m.
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El cansancio de un viaje largo, la diferencia horaria que al ser tan mayúscula hace mella, el estrés propio de la presentación final de Colombia y la ansiedad por saber si en definitiva iba a ser aceptada como sede de la decimoctava Copa Mundial Juvenil, quedaron a un lado para Luis Bedoya, una vez recibió el sí de la Federación Internacional del Fútbol Asociado.

“No he dormido en 24 horas porque el trabajo así lo demandaba y por fortuna todo derivó en lo que más anhelábamos: organizar el primer mundial en nuestro país”, fue lo primero que el presidente de la Fedefútbol compartió en su charla con El Espectador desde Sydney, con un tono pausado y voz ronca que no lo dejaron mentir.

No saltó como un canguro de la dicha, pero en Australia, a tantos kilómetros de distancia, donde se celebra desde hoy el 58 Congreso de la Fifa, se sintió “más orgulloso que nunca de ser colombiano, porque este logro no es de unos u otros, es de los 40 millones de compatriotas, y así como la felicidad nos embarga por la designación, de igual manera hay dos palabras que pueden resumir lo que se ha conseguido: satisfacción y responsabilidad”.

La primera para Bedoya es “importantísima, porque el mundo en general, a través de los países asociados a Fifa, está reconociendo que Colombia tiene una imagen positiva a la cual le apuesta”, pero a su vez entiende que “nos estamos metiendo en un evento importante en el mundo y como tal el compromiso no debe ser otro que realizarlo de la mejor manera para corresponder a la confianza que el martes nos brindaron”.

Y para conseguir ese voto de respaldo, recuerda hoy más que nunca, cuando nació la iniciativa: “Esta idea oficialmente se dio en 2005, después del exitoso Suramericano Juvenil del Eje Cafetero. Encontramos eco en la Confederación Suramericana y desde entonces empezamos a movernos en todos los frentes”.

Por eso siente que el logro se dio gracias al “esfuerzo de muchos días, porque la verdad, trabajamos como hormiguitas, llamando a un país, al otro, y cuando no teníamos contacto alguno, contamos con el apoyo de la Cancillería, que resultó definitivo. Insisto, fue un trabajo en equipo y callado, porque fueron dos meses de trasnocho”.


Bedoya, igualmente, reconoció los méritos de Venezuela, que también pugnaba por la sede, y antes que un triunfo político sobre el vecino país, siente que “fue fundamental el apoyo de los demás miembros de la Conmebol y creo que la Confederación también tuvo en cuenta que nuestra propuesta se hizo con mucho más tiempo de antelación”.

Al lograr el objetivo, ahora invita a “la Federación Colombiana de Fútbol, el Gobierno Nacional y a la Fifa a no ahorrar esfuerzo alguno por lograr la mejor Copa del Mundo juvenil para mostrar a la verdadera Colombia, un país con oportunidades, con gente alegre y pujante. Todos tenemos que jugarnos esa carta”.

Dicha invitación también se la extiende a Eduardo Lara, seleccionador nacional juvenil, con quien espera “cumplir lógicamente en lo deportivo, porque queremos hacer un Mundial para ser campeones del mundo”.

Ambición entonces no le falta al directivo, que tuvo una labor difícil para escoger las ocho sedes (ver recuadro), ya que “había más opciones, pero los gobiernos regionales que cumplieron con algunos parámetros nos permitieron escoger, aunque en definitiva será la Fifa la que decida, porque dentro de poco iniciará el seguimiento permanente y designará a alguien para que acompañe el proceso de desarrollo”.

De igual forma, cuenta con el respaldo gubernamental, el cual fue patentado por el vicepresidente de la República, Francisco Santos: “Haremos una valoración detallada de los estadios, porque hay que adaptar todo un escenario de comunicaciones para medios mucho más sofisticado”.

Voluntad sobra, y aunque pareciera que tiempo también, Bedoya sabe que “lo mejor es comenzar a trabajar lo más pronto posible, porque si bien fue una labor ardua conseguirlo, ahora se viene lo más exigente. Hace apenas unas horas fue elegida la sede, pero espero reunirme en los próximos días con gente de la Fifa para trazar los primeros parámetros”.

Terminado el Congreso en Sydney, Bedoya Giraldo permanecerá en Oceanía, ya que en Nueva Zelanda se efectuará el sorteo del Mundial Prejuvenil Femenino entre el 1 y el 2 de junio, y “Colombia como campeona suramericana debe tener presencia en el país sede”. Luego sí de vuelta a casa, porque trabajo es lo que hay por hacer.

Por Redacción Deportiva

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