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Este viernes, la junta directiva del Banco de la República decidió, por mayoría, mantener la tasa de política monetaria en 1,75 %.
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Según el Emisor, se debe a varias razones, entre ellas, que la tendencia de crecimiento retornó, luego del retroceso en la actividad económica que produjeron los bloqueos en las vías y los problemas de orden público.
“Es la mínima tasa que ha tenido el Banco de la República desde su independencia en 1991 y fue dejada de esta manera para ayudar a la recuperación de la economía colombiana a través del acceso al crédito de manera fácil. Sin embargo, el Banco Central está mandando la señal de que dentro de poco le va a tocar comenzar a disminuir ese estímulo monetario. Con un crecimiento más dinámico y una inflación más normal la tasa de interés debe ser un poco más alta”, dijo Sergio Olarte, economista principal de Scotiabank Colpatria.
Tras revisar este comportamiento, el equipo técnico incrementó su proyección de crecimiento para 2021 de 6,5 % a 7,5 %. Sin embargo, “la brecha del producto permanece negativa y se mantienen excesos de capacidad en la economía, como lo reflejan las cifras del mercado laboral, en un contexto de alta incertidumbre”, dijo el banco.
Vale la pena mencionar que la meta para 2021 del Gobierno es lograr una expansión del PIB del 6 %. Por su parte, el presidente Iván Duque dijo durante el cierre de Colombiamoda que en el primer trimestre de este año la economía creció 1,1%, “mucho más que las expectativas y que en otros países de América Latina” y agregó que espera un aumento por encima del 7 %.
El Emisor también anunció que la inflación aumentó de 2 % en el primer trimestre a 3,3 % en mayo y a 3,63 % en junio. “Las presiones sobre los precios tuvieron un origen interno y externo. Sin embargo, la inflación sin alimentos ni regulados continuó en un nivel bajo, de 1,87 % en junio. Algunas de estas presiones inflacionarias podrían tener persistencia en el contexto de una economía que continúa recuperándose y reduciendo sus excesos de capacidad, afectando las expectativas de inflación”.
El contexto internacional también influyó en la decisión, pues la recuperación de la economía global se ha afianzado acorde con el avance en la vacunación, particularmente en las economías más avanzadas. Sin embargo, “las nuevas cepas del virus continúan siendo un riesgo significativo de deterioro para el contexto económico internacional. Ante las presiones inflacionarias en los Estados Unidos y otras economías avanzadas, surge el riesgo de que las condiciones financieras internacionales se tornen más apretadas”.
Alejandro Reyes, economista principal de BBVA Research para Colombia, recalcó que dada la coyuntura actual y las decisiones tomadas, el Emisor envió un mensaje importante: “se está agotando el espacio de mantener una política monetaria en el nivel de expansión como la tienen hoy, un poco abonando el terreno hacia un posible inicio de la subida de tasas de interés en los próximos meses, toda vez que los factores tanto de actividad como de inflación estarían llevando al Banco a valorar que es momento de empezar a hacer un ajuste gradual y de reducción de estímulos sin olvidar que la economía todavía se encuentra operando con un desempleo alto y con unas capacidades adicionales de producción que tiene que copar”.
De acuerdo con el banco, el equipo técnico prevé que el déficit de la cuenta corriente aumentaría de 3,4 % del PIB en 2020 a 4,5 % en 2021 y a 4,3 % en 2022. “Esta proyección está en línea con la recuperación prevista de la demanda interna, en la que se destaca el repunte del consumo de los hogares y la inversión”.
La moderación del déficit de cuenta corriente a partir de 2022, según el banco, sería coherente con la implementación de la reforma fiscal presentada por el Gobierno ante el Congreso.