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El Ministerio de Agricultura lanzó el Fondo de Acceso a Insumos Agropecuarios (FAIA) con una premisa concreta: aliviar el costo de producción de pequeños agricultores en un entorno de insumos caros y presión climática. El programa dispone de más de COP 32.000 millones, operará durante cuatro meses y busca beneficiar a 13.500 productores en 369 municipios de 22 departamentos.
El anuncio se hizo en Tabio, Cundinamarca, un municipio que resume la tensión de los suelos fértiles, expansión urbana creciente y una cuenca —la del río Bogotá— sometida a presión ambiental y demográfica.
El monto se distribuirá en ocho líneas productivas: cereales, cultivos tropicales, frutales, leguminosas, oleaginosas, vegetales, tubérculos y plátano. Son cadenas básicas en la dieta nacional.
El FAIA ofrece un reembolso del 20 % sobre compras de insumos incluidos en un listado definido por el Ministerio. En la práctica, si un pequeño productor invierte COP 5 millones en fertilizantes o semillas avaladas por el programa, podría recuperar 1 millón.
El trámite se canaliza a través de orientadores municipales o por plataforma digital (ingrese aquí o a través de WhatsApp a la línea 3009130228). La ejecución está acotada a cuatro meses, lo que sugiere una intervención de choque más que una política estructural de largo plazo.
El diseño apunta a liquidez inmediata. En un contexto donde fertilizantes, agroquímicos y semillas han sufrido volatilidad internacional, un reembolso directo reduce presión sobre flujo de caja.
“Estos suelos son la base de nuestra seguridad y soberanía alimentaria, y protegerlos es una responsabilidad de todos”, dijo la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino.
El lanzamiento también sirvió para impulsar las Áreas de Protección para la Producción de Alimentos (APPA), figura que lideran el Ministerio y la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria (UPRA).
En Tabio se avanza en la delimitación de una Zona de Protección para la Producción de Alimentos (ZPPA) de 3.646 hectáreas, cerca del 48 % del área municipal. El objetivo es frenar el cambio de uso del suelo en una Sabana de Bogotá donde la expansión inmobiliaria compite con la agricultura.
Cundinamarca produce 25.079 toneladas anuales de alimentos en 1.398 hectáreas y 11 productos agrícolas. Perder tierra fértil implica perder rendimiento estratégico. “Actualmente, es uno de los departamentos que presenta mayor presión por la urbanización intensiva y, por ende, mayor exposición en los cambios en su uso”, advirtió el Ministerio.
El Gobierno insiste en que estas figuras no suponen expropiación, sino respaldo jurídico a la vocación agrícola del territorio y fortalecimiento de la Agricultura Campesina, Familiar, Étnica y Comunitaria, que aporta alrededor del 70 % de los alimentos del país.
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