Colombianos deben $205 billones a establecimientos de crédito

Deuda de los hogares, lejos de encender alarmas

Del total de las obligaciones de los colombianos con el sistema financiero, el 67,2 % corresponde a préstamos de consumo y el restante 32,8 % a vivienda.

Deuda de los hogares,  lejos de encender alarmas
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La deuda de los hogares colombianos con el sistema financiero se encuentra en un nivel que no alcanza a preocupar a las autoridades económicas. Los principales deudores de los establecimientos de crédito son, precisamente, los hogares y las empresas. (Lea Resultado del proceso electoral colombiano inquieta a inversionistas: Fitch)

El endeudamiento total de las familias colombianas se ha venido reduciendo en la medida en que la economía se ha frenado. “Esa reducción ha sido relativamente suave y al cierre de febrero de 2018, la tasa de crecimiento ha sido un poco por encima del 5 % en términos reales”, explicó Daniel Osorio, director del Departamento de Estabilidad Financiera del Banco de la República.

A enero de este año, la deuda de las familias colombianas con las entidades del sistema financiero ascendía a un poco más de $205,8 billones. De este monto, las dos terceras partes corresponden a cartera de consumo y el restante a las obligaciones relacionadas con vivienda.

Sin embargo, la cartera riesgosa de vivienda se ha negado a bajar al ritmo a que lo han hecho las demás obligaciones financieras.

Del total de la deuda de los colombianos, el 67,2 % corresponde a préstamos de consumo y el restante 32,8 % a vivienda.

El gerente del banco central, Juan José Echavarría, destacó que esa carga financiera de los hogares colombianos ha sido estable y más bien ha ido decreciendo. “Es importante porque eso es lo que la gente está pagando con respecto a sus ingresos”, dijo, y advirtió que en el momento que este nivel se dispare “vamos a tener problemas y lo que está mostrando (la deuda) es que está bajando”.

La carga financiera de los hogares colombianos ascendió a 17,4 % a enero de este año. Eso quiere decir que de cada $100 que reciben las familias colombianas en forma de ingreso, están dedicando $17,4 al pago de cuotas. Osorio explicó que cuando este nivel llega a 30 % se habla de riesgo y cuando toca el 40 % se contempla la situación de vulnerabilidad. “La carga financiera de los colombianos se mantiene muy por debajo de esos indicadores que la literatura internacional sugiere como de alarma”, indicó.

Modalidad de crédito

Por modalidad de crédito, la cartera de consumo de los establecimientos de crédito fue la que registró la mayor desaceleración entre julio de 2017 y enero de 2018, pasando de 6,9 % a 4,5 %, precisa el informe. Aclara que los préstamos de libranza y libre inversión, que participan con el 60,2 % dentro de esta cartera, registraron las mayores tasas de crecimiento. Para los casos de tarjetas de crédito y vehículos, las tasas de crecimiento observadas son las más bajas desde 2010, dice el estudio presentado por el Banco de la República.

El estudio destaca que, a enero de 2018, la cartera de vivienda registró un crecimiento real de 6,2 %. Por segmento se observa un comportamiento heterogéneo: los préstamos denominados en pesos destinados a vivienda diferente de interés social, los cuales tienen la mayor representatividad en esta cartera, registraron una estabilización en su tasa de crecimiento. Por su parte, los créditos VIS denominados en pesos han mostrado una tendencia creciente desde julio de 2017, ubicándose en 5,6 %.

En cuanto a la deuda corporativa, la mayor parte se encuentra en moneda local. En el pasado reciente, este tipo de cartera se venía deteriorando. “Entre diciembre de 2016 y diciembre de 2017, los sectores que más deterioro en calidad han sufrido son electricidad, transporte y construcción”. El estudio también destaca el sector agropecuario.

Revela que en el caso del sector de electricidad, el incremento observado en el indicador por saldo se debe al deterioro de Electricaribe, que ha castigado la cartera de algunas entidades financieras. “Para el caso de la construcción sí estamos viendo que el deterioro (de la cartera) ha sido más general, aunque la intensidad ha sido menor que en los otros sectores”, explicó Daniel Osorio.

El director del Departamento de Estabilidad Financiera del Banco de la República indicó que, ante un escenario de “tormenta perfecta”, el sistema financiero colombiano muestra un comportamiento de poca vulnerabilidad.

Ese escenario hipotético adverso incluye una desaceleración de la economía colombiana durante 2018 y 2019, dificultades para conseguir financiamiento internacional y mayor materialización del riesgo del crédito.

“Los resultados sugieren que, aun en ese escenario adverso y negativo, la relación de solvencia de las entidades financieras (patrimonio y activos ponderado por riesgo) se mantendría cómodamente por encima del mínimo regulatorio, que es 9. Bajaría un poco por el efecto adverso que reduce las utilidades de los establecimientos de crédito, disminuyendo su capacidad de generar patrimonio, y por lo tanto reduce la relación de solvencia”.

A enero de 2018, los activos de los establecimientos de crédito ascendieron a $607,1 billones, representando una expansión real anual de 0,8 %, precisa el estudio presentado por el Banco de la República, el cual revela la vulnerabilidad de los bancos y demás entidades del sistema financiero.