12 May 2021 - 2:00 a. m.

El agro en medio de los bloqueos

Levantarlos o establecer corredores humanitarios son algunas de las peticiones del sector agropecuario. Las miradas vuelven a estar sobre el campo, con el que hay deudas históricas, en medio de la situación de orden público que abre preguntas acerca del abastecimiento en las ciudades.

Los bloqueos que han ocurrido en las vías del país durante los últimos días, en el marco del paro nacional, han afectado a productores agropecuarios en la mayoría de los departamentos. Los efectos han sido de distintos tipos. Está, por ejemplo, la pérdida de las cosechas altamente perecederas —como las frutas—, exportaciones incumplidas o dificultad para acceder a insumos, algo que, como señala Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), tendrá consecuencias en las cosechas por venir.

Según un balance que tiene el gremio a partir de información reportada por sus afiliados, entre los más afectados han estado los productores de frutas y hortalizas, aguacate hass y café, así como los productores pecuarios. Han registrado “dificultades de movilización en 29 de los 32 departamentos del país con afectaciones directas en alrededor de 300 municipios de donde no se han podido despachar los alimentos”. El altiplano cundiboyacense, Valle del Cauca, Meta, Tolima y los Santanderes son algunas de las zonas que mayores consecuencias han sufrido.

“La gente está tratando de resolver la situación más que contando de cuánto fueron las pérdidas”, explica Jorge Bedoya, por lo que es difícil hablar de cifras consolidadas. En eso parece coincidir Luis Alejandro Jiménez, presidente de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC). El líder asegura que ante los bloqueos ha habido producción que tiene que devolverse a las fincas o simplemente no salir, lo que puede tener consecuencias fitosanitarias en los predios. “Alguna producción se alcanza a comercializar localmente, pero es poca porque la producción de la zona es toda la misma”, señala.

Es enfático, sin embargo, en que comparte las razones del paro y apoya la movilización pacífica. Por esa razón “hemos solicitado los corredores humanitarios para que se permita el paso de los alimentos, lo relacionado con la salud y el combustible”, dice Jiménez. Pese a que reconoce que esto no se ha adoptado masivamente, explica que sí hay regiones, como en la vía Tunja-Bogotá, la que él más utiliza, en las que ha empezado a funcionar. “Porque hubo bloqueos completos, personalmente tuve que maniobrar mucho para comprar alimento, el concentrado para las gallinas y las ovejas. Pero ya se ha ido normalizando y abriendo”.

Los productores de leche fueron de los primeros en lanzar la advertencia de las consecuencias de los bloqueos. Desde el fin de semana del 1.° de mayo pidieron abrir las vías para que se pudiera llevar a cabo el acopio y que insumos como alimentos y medicamentos pudieran entrar a las fincas. En esto, como en otros ámbitos del paro, las redes sociales han sido protagonistas: imágenes virales de leche siendo derramada, pero también productores a favor del paro ofreciendo sus quesos y cuajadas a los manifestantes, así como convocatorias a “lechatones”, para la venta local a bajos precios, en municipios como Duitama.

En medio de esto, el viernes pasado Alpina informó que por la situación de orden público tuvo que suspender el acopio de leche para la producción en su planta de Sopó, Cundinamarca. Casi en simultáneo, el gremio ganadero Fedegán informó que ya estimaba pérdidas para el sector ganadero desde el comienzo del paro por $121.335 millones. Entretanto, también ha habido voces como la de Andrea Padilla, concejala de Bogotá por la Alianza Verde, que han pedido cumplir la normatividad de protección animal en vista de que, a causa de los embotellamientos, animales como vacas, cerdos y pollos están pasando hambre y sed en medio de condiciones insalubres. “El paro nacional, que es legítimo e importante, está causándoles a los animales que son explotados por la industria pecuaria sufrimientos adicionales a los que ya padecen”, dice.

El Ministerio de Agricultura, por su parte, anunció la creación de un “mercado virtual campesino” para “visibilizar las cosechas represadas” y “conectar a productores con compradores de la misma región”. El objetivo es que “cualquier persona que tenga conocimiento de alguna cosecha represada pueda, a través de las redes del Ministerio, mandar la información con datos como: nombre del productor o asociación, dato de contacto, tipo de alimento o producción, cantidad represada, lugar de Colombia donde se encuentra y foto del producto, (Twitter: @MinAgricultura; Facebook: Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural; Instagram: @minagriculturacol)”. La información se publicará como parte de ese “directorio virtual”.

Aparte de las cosechas perdidas, Bedoya, de la SAC, señala las “exportaciones malogradas” como otro de los efectos. Entre esos productos está la tilapia, que, como hemos reportado en este diario, fue la estrella de la producción y exportación del sector agropecuario, que creció casi 3 % en 2020, un año marcado por la crisis en la que las cifras positivas fueron la excepción. También está el café, que registra los mejores precios internos de la historia. A través de un comunicado, la Federación Nacional de Cafeteros expresó: “Es una ironía que en momentos en los que el precio interno del café alcanza niveles históricos, por encima del $1’400.000 la carga, las familias cafeteras no vayan a poder sacar sus cosechas para obtener unos ingresos que benefician a más de la mitad de los municipios de Colombia”.

Otro de los puntos para tener en cuenta son los efectos que en el futuro tendrán las dificultades de ahora. Lucely Buitrago, productora de tomate de Marinilla (Antioquia), comenta que si bien productores como ella ya están prácticamente terminando sus cosechas, por lo que sus ventas no se han visto directamente afectadas por los bloqueos en la vía hacia Rionegro o en la vía Medellín-Bogotá, sí ha habido encarecimiento de insumos como los abonos, y no exclusivamente desde ahora, sino prácticamente desde que empezó la pandemia. “El abono antes podía costar entre $70.000 y $80.000, hoy se consigue en $120.000, $130.000 y hasta $140.000, porque dicen que la materia prima no llega”.

Por la posible escasez de productos y el encarecimiento de los que lleguen es que se ha hablado de probables efectos en la inflación, así como de problemas de abastecimiento. Sin embargo, según el más reciente boletín diario del Sistema de Información de Precios y Abastecimiento del Sector Agropecuario (SIPSA) al cierre de esta edición, “el acopio a los mercados mayoristas para el lunes 10 de mayo de 2021 aumentó en un 27,4 % con respecto al lunes anterior, 3 de mayo”. Fueron en total 17.064 toneladas el lunes, lo que parece tender hacia los niveles previos al 3 de mayo (cuando hubo 13.399 toneladas), cercanos a las 23.000 toneladas diarias.

¿Qué viene?

Desde la SAC, Jorge Bedoya menciona cuatro peticiones: que se levanten los bloqueos por parte de quienes los están haciendo; que se cumpla la tarea del Gobierno de “conversar con la gente, con resultados concretos”; que los alcaldes y gobernadores resuelvan los asuntos de su competencia, pues ha quedado en evidencia que las reclamaciones en las vías son múltiples y diversas, muchas veces relacionadas con incumplimientos por parte de los gobiernos locales.

Asimismo, que la comunidad internacional y las misiones diplomáticas manifiesten su rechazo a los bloqueos, y, finalmente, que se aplique la justicia para que los daños ocasionados “no queden en la impunidad”. Sobre lo primero, vale la pena resaltar que la semana pasada el Sistema de las Naciones Unidas en Colombia hizo un llamado “a garantizar el libre acceso a insumos alimentarios básicos, la Misión Médica y misiones humanitarias para la población que requiere asistencia en medio de la pandemia. El Sistema de las Naciones Unidas continuará apoyando los esfuerzos en esta dirección”.

Jiménez, de la ANUC, por otro lado, recuerda que en el paro de 2019 asistió a reuniones con el Gobierno “que no condujeron a ninguna parte” y señala, además, que en esta ocasión no han sido convocados a ningún encuentro de los que ha planteado el Ejecutivo para tratar de solventar la crisis. “Lo que hoy se plantea es un escenario parecido, pero agravado, porque estamos en una situación más compleja en cuanto a orden público, pero además tenemos sumada la pérdida de credibilidad debido a que en 2019 no se dio ningún resultado”, analiza.

Es preciso recordar también que la protección del agro y la producción nacional son puntos que conforman el pliego de emergencia que el Comité Nacional del Paro busca discutir con el Gobierno. Específicamente, solicitan “condonación de créditos agropecuarios y subsidios para la producción de las y los campesinos y pequeños y medianos productores, así como un programa de compras públicas para la producción agropecuaria”. En esto último, por cierto, ha insistido la ANUC durante los últimos meses, con el fin de que la normatividad de compras públicas garantice la compra directa a los productores y no favorezca a intermediarios.

Durante los confinamientos la importancia del trabajo de la población campesina y de la producción agropecuaria ha sido más evidente que nunca: su labor ha sido la de seguir alimentando a un país en crisis. La consigna “sin campo no hay ciudad”, incluso, habrá cobrado significado para muchas personas. Ahora las miradas vuelven a estar sobre este sector, que sigue sufriendo los problemas estructurales, en medio de los bloqueos y las consecuencias que pueda haber para el abastecimiento urbano.

Los pequeños productores han insistido en que, aunque en 2020 el agro fue una de las actividades que nunca pararon, la producción agropecuaria no estuvo al margen de las afectaciones producidas por las caídas en el consumo de los hogares en medio de la crisis económica o el cierre de canales de venta como hoteles o colegios, entre otros. Un caso memorable con seguridad es el de la papa, cuyos productores salieron el año pasado a vender o incluso regalar su producción en las carreteras. Viendo el incremento en los costos de producción (uno de los muchos problemas que pesan sobre el agro y que no son solo consecuencia de la coyuntura) Lucely Buitrago afirma: “Si la cuestión sigue así no se va a poder volver a trabajar”.

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