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El choque comercial con Ecuador abre debate sobre Comunidad Andina y Mercosur

Tras alza a 100 % en tasa de seguridad para importaciones de Ecuador a Colombia, el presidente Petro respondió planteando la salida de la Comunidad Andina y la entrada plena al Mercosur, lo que abriría un nuevo frente en la política comercial del país.

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10 de abril de 2026 - 01:20 a. m.
"Esto es simplemente una monstruosidad, pero significa el fin del Pacto Andino para Colombia", dijo Petro.
"Esto es simplemente una monstruosidad, pero significa el fin del Pacto Andino para Colombia", dijo Petro.
Foto: Presidencia
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El comercio entre Colombia y Ecuador se volvió a tensar. Esta vez, con una decisión que prácticamente bloquea el intercambio: Quito anunció que elevará al 100 % la “tasa de seguridad” para las importaciones provenientes de Colombia a partir del 1 de mayo.

“Tras constatar la falta de implementación de medidas concretas efectivas en materia de seguridad fronteriza por parte de Colombia, Ecuador se ve en la obligación de adoptar acciones soberanas”, señaló el Gobierno ecuatoriano. La medida, agregó, “se fundamenta en criterios de seguridad nacional”.

El anuncio llegó un día después de que el embajador ecuatoriano en Bogotá fuera llamado a consultas. Y detonó una reacción inmediata del presidente Gustavo Petro, que elevó el tono y puso sobre la mesa un giro mayor en la política comercial del país.

Contexto: Ecuador subirá aranceles a Colombia del 50 % al 100 %: “El fin del Pacto Andino”, dice Petro

“Esto es simplemente una monstruosidad, pero significa el fin del Pacto Andino para Colombia. Nada hacemos ya allí”, escribió en X. En el mismo mensaje, planteó el siguiente paso: “La canciller debe iniciar el paso en el Mercosur a ser socios plenos y dirigirnos hacia el Caribe y Centroamérica con más fuerza”.

¿Cómo puede afectar el comercio?

La Comunidad Andina (antes Pacto Andino) es un acuerdo de medio siglo. Colombia hace parte desde 1969, junto a Bolivia, Ecuador y Perú. Bajo ese esquema, el comercio intrarregional ha operado durante décadas con arancel cero en buena parte de los productos y con reglas comunes que ordenan desde las normas de origen hasta la solución de controversias.

De modo que romper ese marco, como sugiere el presidente Petro, no es un asunto fácil de resolver ni tampoco de esquivar en plena coyuntura.

El choque actual, de hecho, viene escalando desde enero. Ecuador impuso primero un arancel del 30 % a las importaciones colombianas, luego lo subió a 50 % y ahora lo lleva al 100 %. Colombia respondió con medidas recíprocas y restricciones logísticas, mientras el caso ya entró en discusión dentro de la propia Comunidad Andina.

Le recomendamos: Aranceles entre Ecuador y Colombia: riesgo en más de 6.000 empresas y 200.000 empleos

En cifras, el vínculo no es marginal. En 2025, Colombia exportó a Ecuador cerca de USD 1.846 millones. Es su sexto socio comercial y el segundo destino de bienes no minero-energéticos. Del otro lado, Ecuador vendió unos USD 857 millones. La balanza ha sido históricamente favorable para Colombia.

El golpe ya se siente lejos de los escritorios. Como explicamos en una investigación pasada, la frontera, el paso por Rumichaca, el principal corredor terrestre entre ambos países, dejó de ser una rutina ante el cúmulo de tractomulas quietas, bodegas llenas y operaciones detenidas.

Antes de que escalara al 100 %, la actividad aduanera ya mostraba el freno: agencias que movían cerca de 80 exportaciones mensuales pasaron a contar apenas cuatro. En importaciones, algunas operan a menos del 10 % de su capacidad.

Ese flujo hoy está al rojo vivo. “La decisión del Gobierno ecuatoriano de subir la tasa de seguridad del 50 % al 100 % para los productos de origen colombiano cierra completamente cualquier posibilidad de comercio entre Colombia y Ecuador”, advirtió Javier Díaz, presidente de Analdex.

Y añadió un punto que ya circula en el sector: “No va a negociar con el Gobierno Petro y tendremos que esperar hasta el cambio de gobierno para ‘normalizar’ nuestro relacionamiento comercial”.

Con un arancel del 30 %, las pérdidas para exportadores colombianos se estimaban entre USD 250 millones y USD 750 millones anuales. Con el salto al 50 %, el golpe alcanzaba al 82 % del comercio bilateral. El 100 %, en la práctica, malogra lo que quedaba de mercado.

Más de 2.700 empresas colombianas exportan a ese mercado, muchas de ellas pequeñas y medianas. Sumando ambos lados de la frontera, los gremios advierten que cerca de 6.000 empresas y unos 200.000 empleos están expuestos a la ruptura.

Durante décadas, Colombia y Ecuador construyeron una de las redes de integración más densas de la región, sostenida en cadenas productivas compartidas, transporte terrestre constante y reglas comunes bajo la Comunidad Andina.

“Ecuador y Colombia han tenido uno de los procesos de integración más profundos de toda América Latina por muchos años”, recordó Bruce Mac Master, presidente de la ANDI.

Por tal motivo, los gremios de ambos países vienen insistiendo en lo mismo desde marzo. “Nuestras economías no están en condiciones de asumir nuevos golpes, autoinfligidos en medio de un mundo tan convulsionado”, señaló Bruce Mac Master, presidente de la ANDI.

El dirigente pidió que las diferencias entre ambos gobiernos se tramiten en canales diplomáticos y no a través del comercio: “No tiene ningún sentido que pongamos a nuestros trabajadores, empresas y consumidores a ser la moneda de cambio”.

El riesgo no es solo perder ventas en el corto plazo. Ese deterioro ya empieza a dejar efectos menos visibles, pero más difíciles de revertir, según han advertido los gremios. Los exportadores colombianos reportan que sus clientes en Ecuador comenzaron a buscar proveedores en otros mercados, incluso en Asia, pese a mayores tiempos logísticos.

El Gobierno Nacional, por su parte, ha respondido elevando el tono político. El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, calificó la medida como “una clara agresión a pueblos hermanos que históricamente han caminado juntos” y cuestionó que se opte “por la confrontación y actúe con arrogancia, en lugar de avanzar hacia soluciones compartidas”.

En paralelo, el cierre del comercio formal está empujando otra dinámica conocida en la frontera. Con más de 50 pasos ilegales activos en la zona, el encarecimiento de las importaciones abre espacio al contrabando.

Según la Cámara de Comercio de Ipiales, estas actividades habrían aumentado hasta 70 % en las últimas semanas.

En el fondo, la discusión ya no es solo bilateral. La propuesta de Petro de salir de la Comunidad Andina y avanzar hacia Mercosur abre otro frente. El bloque del sur (integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) funciona bajo una lógica distinta, con un arancel externo común y acuerdos comerciales que no necesariamente coinciden con los que hoy tiene Colombia.

Además, el cambio se plantea en medio de una disputa activa. Colombia ya acudió a la Comunidad Andina al considerar que las medidas ecuatorianas vulneran el Acuerdo de Cartagena, mientras Ecuador ha presentado reclamos en respuesta.

El tránsito entre un esquema y otro implica ajustes técnicos, legales y comerciales. Y también redefine hacia dónde se orienta el comercio del país.

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