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¿Cómo manejar la presión cuando se es emprendedor?

La incertidumbre aparece en el camino, pero hay rutas para “gestionarla de forma saludable y estratégica”. Aquí van algunas recomendaciones.

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Edwin Bohórquez Aya
11 de mayo de 2026 - 08:54 p. m.
"Dormir adecuadamente, hacer ejercicio, mantener espacios personales y organizar los tiempos de trabajo son prácticas que muchos emprendedores adoptan para sostener su salud mental y su productividad a largo plazo", dice la experta.
"Dormir adecuadamente, hacer ejercicio, mantener espacios personales y organizar los tiempos de trabajo son prácticas que muchos emprendedores adoptan para sostener su salud mental y su productividad a largo plazo", dice la experta.
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Presión por las ventas, presión por la nómina, presión por la DIAN, presión por el talento humano, presión por la sostenibilidad del negocio, presión por todo. Presión por sacar adelante un negocio y no fracasar en el intento. Un golpe al ego, para muchos; una herida mortal para los que han puesto todos sus ahorros en esa apuesta.

Esta es la segunda entrega de una serie de entrevistas que hice para entender, más allá de la sicología, cómo se siente la presión en los negocios. Y también una nueva entrega después de que publicamos este texto: “Presión y negocios”: cuando se trata de una carrera de resistencia y no de velocidad.

Es el turno de Mariangela López, directora del centro de emprendimiento Uninorte, y quien nos respondió, paso a paso, comenzando por el título de esta corta entrevista:

¿Cómo manejar la presión cuando se es emprendedor?

Emprender implica asumir incertidumbre, responsabilidad financiera y toma constante de decisiones, por lo que es natural que exista presión. Lo importante es aprender a gestionarla de forma saludable y estratégica.

Diversos estudios recientes sobre bienestar emprendedor coinciden en que los emprendedores enfrentan niveles de estrés más altos que la población general debido a factores como la inestabilidad del mercado, la carga de trabajo y la responsabilidad sobre equipos y recursos.

Frente a esta realidad, desde el ecosistema académico y de innovación se recomiendan varias prácticas clave:

Primero, construir redes de apoyo: El emprendimiento no debe vivirse en soledad. Mentores, comunidades emprendedoras, incubadoras o aceleradoras cumplen un papel fundamental para compartir experiencias y tomar mejores decisiones.

Segundo, desarrollar habilidades de gestión emocional y resiliencia: Estrategias de afrontamiento como la planificación, el enfoque en soluciones y la regulación emocional ayudan a reducir significativamente el impacto del estrés en el desempeño y el bienestar del emprendedor.

Tercero, cuidar el bienestar personal: Incorporar prácticas de autocuidado y bienestar como dormir adecuadamente, hacer ejercicio, mantener espacios personales y organizar los tiempos de trabajo son prácticas que muchos emprendedores adoptan para sostener su salud mental y su productividad a largo plazo.

Finalmente, es importante entender que la presión forma parte del proceso emprendedor, pero no debe convertirse en desgaste permanente. Hoy el ecosistema emprendedor, incluyendo universidades, incubadoras y programas de formación, está cada vez más comprometido con promover no solo empresas sostenibles, sino también emprendedores sostenibles, capaces de innovar sin sacrificar su bienestar.

¿Cuál es la diferencia en ese manejo cuando se es soltero y con pocos años de experiencia a cuando se es casado, con hijos y con buenos años de experiencia?

La forma en que una persona gestiona la presión al emprender suele estar influida por su momento de vida, experiencia profesional, entorno y responsabilidades personales. No se trata de que una situación sea mejor que la otra, sino de que los factores de presión y las estrategias para afrontarlos tienden a ser diferentes.

Cuando el emprendedor es más joven o tiene menos años de experiencia, suele contar con mayor flexibilidad para asumir riesgos y experimentar con nuevas ideas. En esta etapa es común que exista una alta energía para innovar y probar modelos de negocio, aunque también puede haber mayor incertidumbre al momento de tomar decisiones estratégicas. Estudios como Global Entrepreneurship Monitor (GEM). Global Report 2023/2024. sobre emprendimiento y capital humano indican que la falta de experiencia empresarial puede incrementar la percepción de estrés frente a decisiones críticas o a la incertidumbre del mercado, especialmente en las primeras etapas del emprendimiento.

El manejo de la presión no depende únicamente de la edad o del estado civil, sino de la combinación entre experiencia, redes de apoyo, habilidades personales y claridad en las prioridades de vida y negocio.

Por otro lado, cuando una persona emprende con más años de experiencia profesional y responsabilidades familiares, el manejo de la presión suele estar mediado por otros factores. En estos casos, los emprendedores tienden a apoyarse más en su trayectoria laboral, en redes profesionales previamente construidas y en habilidades desarrolladas a lo largo del tiempo, como la gestión de equipos o la toma de decisiones bajo incertidumbre. Sin embargo, también es cierto que la presencia de responsabilidades familiares puede hacer que las decisiones financieras o estratégicas se analicen con mayor cautela.

Desde el ecosistema emprendedor, cada vez se promueve más la idea de que no existe un único perfil ideal para emprender. Tanto los emprendedores jóvenes como aquellos con mayor trayectoria aportan perspectivas valiosas al ecosistema. Lo importante es reconocer las condiciones personales de cada etapa y desarrollar estrategias de gestión del estrés, planificación financiera y apoyo profesional que permitan sostener el proyecto empresarial en el tiempo.

En definitiva, el manejo de la presión no depende únicamente de la edad o del estado civil, sino de la combinación entre experiencia, redes de apoyo, habilidades personales y claridad en las prioridades de vida y negocio.

¿Es verdad que solo cuando estamos presionados aumentamos nuestro rendimiento?

No necesariamente. La evidencia muestra que cierto nivel de presión puede mejorar el rendimiento, pero solo hasta un punto. Cuando la presión se vuelve excesiva o constante, suele tener el efecto contrario y afectar la toma de decisiones, la creatividad y la salud mental.

Este fenómeno fue descrito desde la psicología en la conocida Ley de Yerkes-Dodson, que explica que el desempeño mejora con niveles moderados de activación o desafío, pero disminuye cuando el estrés supera un umbral manejable. En otras palabras, un nivel adecuado de presión puede motivar y enfocar la atención, pero el exceso de presión genera fatiga, errores y desgaste.

Investigaciones recientes en psicología organizacional y comportamiento emprendedor confirman esta idea. Estudios publicados en revistas académicas como Frontiers in Psychology (2023-2024) muestran que los emprendedores que experimentan estrés moderado asociado a metas y desafíos tienden a mantener altos niveles de motivación. Sin embargo, cuando el estrés es crónico, por ejemplo, debido a incertidumbre financiera prolongada o sobrecarga laboral puede reducir el rendimiento y aumentar el riesgo de agotamiento.

Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) también advierten que el estrés laboral prolongado puede derivar en problemas de salud física y mental, incluyendo ansiedad, agotamiento y disminución del desempeño profesional. Por eso, hoy se promueve cada vez más la idea de entornos de trabajo y emprendimiento que equilibren desafío, bienestar y sostenibilidad personal.

En el contexto del emprendimiento, esto significa que la presión puede ser útil cuando se convierte en un estímulo para avanzar, innovar o resolver problemas, pero no cuando se transforma en una carga permanente que afecta la claridad mental o la capacidad estratégica.

Por eso, más que depender de la presión para rendir mejor, los emprendedores más efectivos suelen desarrollar hábitos de gestión del tiempo, claridad en prioridades, redes de apoyo y espacios de recuperación personal. Estos factores permiten sostener un alto desempeño sin depender exclusivamente del estrés como motor.

¿Solo quien logra manejar la presión consigue sus objetivos?

Manejar la presión es una habilidad importante, especialmente en contextos como el emprendimiento, donde la incertidumbre, la toma de decisiones y la responsabilidad sobre proyectos y equipos son parte del día a día. Sin embargo, no es el único factor que determina si una persona alcanza o no sus objetivos.

El logro de metas depende de una combinación de elementos: preparación, conocimiento del mercado, redes de apoyo, capacidad de aprendizaje, disciplina y también habilidades socioemocionales como la resiliencia y la regulación del estrés. En ese contexto, saber manejar la presión ayuda a tomar decisiones con mayor claridad y a sostener el esfuerzo en momentos difíciles, pero no reemplaza otros factores clave del proceso emprendedor.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierten que cuando la presión se vuelve crónica o excesiva puede afectar negativamente la salud mental y el rendimiento, lo que demuestra que el objetivo no es simplemente “soportar presión”, sino aprender a gestionarla de forma equilibrada.

Cuando la presión se vuelve crónica o excesiva puede afectar negativamente la salud mental y el rendimiento.

En el ámbito del emprendimiento también se ha observado que quienes alcanzan resultados sostenibles suelen apoyarse en ecosistemas de acompañamiento, como mentores, programas de incubación, redes empresariales y espacios de formación. Estas redes permiten compartir experiencias, reducir la sensación de aislamiento y fortalecer la capacidad de enfrentar los desafíos propios de crear empresa.

En ese sentido, más que pensar que solo quienes toleran altos niveles de presión logran sus objetivos, hoy se entiende que el éxito emprendedor está más relacionado con la capacidad de adaptarse, aprender continuamente y construir entornos de apoyo que permitan avanzar de manera sostenible.

Manejar la presión es una competencia valiosa, pero los resultados a largo plazo dependen de una combinación de habilidades, conocimiento, colaboración y bienestar personal.

¿Por qué nos sentimos culpables cuando decidimos dar un paso al costado por cuenta de la presión?

En muchos contextos profesionales y particularmente en el emprendimiento se ha instalado culturalmente la idea de que perseverar siempre, sin importar las circunstancias, es sinónimo de éxito. Bajo esa lógica, cuando una persona decide pausar un proyecto o dar un paso al costado debido a la presión o al desgaste, puede interpretar esa decisión como un fracaso personal, lo que genera sentimientos de culpa.

Sin embargo, es importante entender que estas emociones están relacionadas con expectativas sociales y con los estándares personales que las personas se imponen a sí mismas. Los emprendedores suelen experimentar altos niveles de auto exigencia, lo que puede intensificar la percepción de culpa cuando sienten que no están cumpliendo con sus propias metas o con las expectativas del entorno.

Al mismo tiempo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que el estrés laboral prolongado y la sobrecarga pueden afectar el bienestar emocional y cognitivo de las personas, por lo que reconocer los propios límites y tomar decisiones para proteger la salud mental no debería interpretarse como una debilidad, sino como una forma responsable de gestión personal y profesional.

También es importante considerar que en el mundo del emprendimiento cada vez se habla más de aprendizaje adaptativo. En muchos casos, detenerse, replantear una estrategia o incluso cerrar un proyecto forma parte del proceso de aprendizaje empresarial. En ese sentido, dar un paso al costado frente a una presión que se vuelve insostenible no necesariamente significa rendirse. Puede ser, en muchos casos, una decisión consciente para reevaluar prioridades, recuperar equilibrio personal y replantear el camino de forma más sostenible.

El desafío, entonces, no es eliminar la presión que forma parte de los procesos de innovación y emprendimiento, sino desarrollar una cultura profesional donde también sea válido reconocer límites, aprender de las experiencias y tomar decisiones que cuiden el bienestar de las personas.

Creemos firmemente que los emprendimientos sostenibles se construyen a partir de emprendedores que también pueden sostenerse a sí mismos, y por eso el ecosistema universitario cumple un papel clave en brindar herramientas, redes de apoyo y entornos que permitan innovar, crear y crecer de manera saludable y responsable.

Si conoce historias de emprendedores y sus emprendimientos, escríbanos al correo de Edwin Bohórquez Aya (ebohorquez@elespectador.com) o al de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com). 👨🏻‍💻 🤓📚

Edwin Bohórquez Aya

Por Edwin Bohórquez Aya

Comunicador social-periodista. MBA Inalde Business School. Premio Iberoamericano de Periodismo Económico IE Business School, Madrid (España). Premio a Mejor trabajo periodístico de Analdex, categoría prensa@EBohorquez_EyLebohorquez@elespectador.com
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