
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
¿Quién no ha sentido presión en algún momento de su vida? En el colegio, en la universidad, en el trabajo, en la familia, en las relaciones de pareja... Y, claro, las personas que toman la decisión de, en su misión, hacer negocios, sí que tienen que entender esto de la presión.
Por esa razón fue que busqué un poco más de información, porque quería saber, de la mano de expertos en negocios, cómo manejar este asunto. Varias personas me contestaron una serie de preguntas que les envié en medio de esa reportería y de allí, de todas esas respuestas, escribí el siguiente texto: ¿La presión es buena o mala? Tres expertos hablan de ella en el mundo emprendedor.
Pero me pasó que mucha información de valor seguía disponible y sin aparecen en este espacio, y por eso decidí publicarla en tres entregas adicionales a ese artículo del que les acabo de hablar. Esta es la primera, la entrevista a Mario Manzi, profesor asociado del Departamento de Administración de Empresas de la Universidad Javeriana, no sin antes recordar lo que decía Bruce McEwen, quien define la presión como una “amenaza real o supuesta a la integridad fisiológica o psicológica de un individuo”. Mi foco, más allá de la sicología, son los negocios, entonces giremos la mirada y pongamos los lentes desde el mundo empresarial:
¿Cómo manejar la presión cuando se es emprendedor?
La presión es un elemento natural e intrínseco en los emprendedores. El problema no es la presión en sí misma, sino cómo nos relacionamos con ella.
Este tipo de presión se puede volver manejable cuando se deja de verla como una señal de peligro y empieza a verla como una señal de responsabilidad. Emprender implica tomar decisiones que afectan a otras personas: Socios, clientes, empleados y familia. Esa responsabilidad pesa, claro, pero también puede convertirse en una fuente de energía.
En la práctica, manejar la presión puede manejarse efectivamente a través de la construcción de buenos equipos, compartir las decisiones difíciles, de saber delegar, de tener momentos de pausa y recordar que un emprendimiento es una carrera de resistencia, no de velocidad.
La estrategia que busca convertir a Nutresa en una marca global
¿Cuál es la diferencia en ese manejo cuando se es soltero y con pocos años de experiencia a cuando se es casado, con hijos y con buenos años de experiencia?
La presión no desaparece con los años, pero cambia de forma.
Cuando uno es joven y está empezando, la presión suele venir del miedo a fracasar. Todo lo que el emprendedor hace parece ser definitivo, entonces si el proyecto no funciona sentimos que es el fin del mundo. Pero esa etapa también tiene algo muy valiosa y es la enorme capacidad para arriesgar.
Con los años y con responsabilidades familiares la presión se vuelve más compleja. Ya no se trata solo del proyecto, sino de decisiones que afectan la estabilidad de otras personas. Al mismo tiempo aparece algo que antes no se tenía: Perspectiva. Esta experiencia enseña que los proyectos cambian, las ideas evolucionan y se entiende que la presión hace parte natural de la vida.
¿Es verdad que solo cuando estamos presionados aumentamos nuestro rendimiento?
No necesariamente. Existe una idea muy extendida de que solo bajo presión las personas rinden más, pero eso es solo parcialmente cierto.
Una presión moderada puede ayudarnos a concentrarnos y priorizar. Sin embargo, cuando la presión se vuelve constante o excesiva ocurre lo contrario. Aparecen el agotamiento, las malas decisiones y la pérdida de creatividad. Y la creatividad es uno de los activos más importantes para emprender.
Los mejores emprendedores que he conocido no viven permanentemente al límite. Saben alternar momentos de intensidad con momentos de reflexión, familia, amigos, hobbies, bienestar, etc. Y es que muchas veces las buenas ideas aparecen precisamente en esos espacios de calma.
¿Tiene años de experiencia, pero pocas oportunidades laborales? Esto puede estar fallando
¿Solo quien logra manejar la presión consigue sus objetivos?
Más que manejar la presión, lo importante es aprender a convivir con la incertidumbre. Emprender es tomar decisiones con información incompleta ya que no existe una fórmula para eliminar la presión. Lo que sí se puede desarrollar es niveles de serenidad frente a lo incierto.
Quienes avanzan en sus proyectos suelen tener algo en común, y es que entienden que el camino no es lineal, hay avances, retrocesos y cambios de rumbo. Eso no significa que el proyecto esté fallando. Significa que está evolucionando.
¿Por qué nos sentimos culpables cuando decidimos dar un paso al costado por cuenta de la presión?
Porque culturalmente nos han enseñado que resistir siempre es una virtud y que detenerse es una señal de debilidad. Pero en el emprendimiento, y en la vida en general, saber cuándo parar también es una forma de inteligencia.
A veces dar un paso al costado no significa rendirse. Puede ser una forma de tomar distancia para evaluar mejor la situación. Muchas grandes decisiones nacen precisamente de esos momentos en los que uno se permite respirar, pensar y reorganizar prioridades.
¿Se cumple la ley 2277 que le permite estar exento del 4X1000? Expertos dicen que no
Si conoce historias de emprendedores y sus emprendimientos, escríbanos al correo de Edwin Bohórquez Aya (ebohorquez@elespectador.com) o al de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com). 👨🏻💻 🤓📚
