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Él transforma el bosque amazónico en productos de aceites y vinos en el Guaviare

Este emprendimiento cuenta con una línea de extracción de la materia proveniente de la selva, destacando dentro de sus artículos el aceite de cacay, moriche y azaí como elementos claves para la industria cosmética y la protección de la Amazonia colombiana, mediante el uso sostenible de las cosechas de plantas en estado natural.

31 de marzo de 2022 - 02:00 p. m.
Él es Yon Wilson Diaz León, el emprendedor que le dio vida a un proyecto amigable con el ambiente.
Él es Yon Wilson Diaz León, el emprendedor que le dio vida a un proyecto amigable con el ambiente.
Foto: Cortesía Agroindustrias del Bosque Amazónico

“Después de tocar diferentes puertas, sin lograr ningún apoyo para arrancar un negocio con todos los juguetes como soñamos muchos y en medio de algo de frustración por tener al frente muchas oportunidades y no poder materializarlas, nos sentamos con mi esposa y mi hermano a revisar qué teníamos, sabíamos y necesitábamos para arrancar. Encontramos que había amigos y algunos elementos de panadería inutilizados que limpiamos y con eso empezamos a hacer productos propios de la región para darlos a conocer, lo siguiente fue producir y vender, luego cuando empezaron los clientes a realizar recompra y a referenciarnos con nuevos clientes entendimos que ya teníamos un negocio”. Así lo va contando Yon Wilson Díaz, un Químico Industrial que se dio a la tarea de aprovechar los recursos naturales para potencializar la región del Guaviare. Hablamos con él en 23 preguntas para emprendedores y sus emprendimientos y esto fue lo que nos contó:

1. ¿Cuántos años tengo? ¿Qué estudié?

Yon Wilson Diaz León, 40 años, Químico Industrial, especialista en Gestión Ambiental

2. ¿Cuál fue mi idea y cuándo nació? ¿Qué fue lo que creé?

Como campesino adoptado por el Guaviare desde los 4 años de edad, siempre me he empeñado en buscar ingresos de forma legal de manera que puedan impactar en el entorno, en este sentido han pasado infinidad de ideas por mi cabeza, pero luego de realizar mis estudios en Química Industrial y haber adquirido experiencia en la industria nacional, en 2017 tome la decisión de regresar al departamento del Guaviare con el objetivo de emprender en la transformación de productos de la región, con solo una premisa clara, “mantener la estructura económica de la hoja de coca”, en este sentido, el emprendimiento debía apuntarle a cumplir algunos de los siguientes puntos:

- Poder realizar transformación o preservación en finca, con poca inversión de inicio.

-Que el producto de venta no fuera perecedero, y que el peso y volumen del producto fuera reducido y de alto valor comercial.

Con mi tema claro en mente, me tomé un año sabático e inicié un recorrido por el departamento acompañando de las organizaciones de base y los emprendimientos para actualizarme de la nueva realidad del Guaviare y el estado de avance de los proyectos, tanto en pro de la conservación del bosque Amazónico, como de la generación de ingresos y por supuesto la reincorporación a la vida civil de los excombatientes de las FARC.

Este proceso fue muy enriquecedor porque allí encontré que hay una infinidad de oportunidades algunas muy bien identificadas en cuanto a su potencial, pero en mi concepto, un poco desenfocadas en el cómo echarlas a rodar para hacerlas realidad. Entendí que el departamento no está preparado para una gran infraestructura y que se debe empezar por desarrollar productos y darlos a conocer tanto a nivel local como nacional, a la par se debe desarrollar mucha investigación para cumplimiento de requisitos si se quiere alcanzar mercados internacionales.

Por otro lado, empecé a tocar puertas con el fin de encontrar un apalancamiento económico, pero este esfuerzo fue nulo porque en su momento la institucionalidad y la cooperación internacional solo puede invertir en organizaciones solidarias y la inversión privada en el departamento también es nula, sin mencionar que los bancos no le apuestan a ideas de negocio.

En 2018 junto con mi esposa Ana Sofia Barahona Daza y mi hermano Jaikeson Ricardo Diaz Leon, decidimos de manera informal arrancar a producir y vender vinos de azaí, moriche y piña, luego, usando mi tarjeta de crédito compramos una pequeña maquina extractora de aceite por prensado y allí empezamos a producir aceites (sacha inchi, cacay, moriche, azaí, coco y otros que nos sugerían los clientes) y a vender a los amigos quienes les contaban a otros amigos y así fuimos aumentando ventas.

Ante la buena acogida de los productos en 2020, en medio de la incertidumbre de la pandemia decidimos formalizarnos como Agroindustrias del Bosque Amazónico SAS.

3. ¿Cómo logré hacerla realidad y llevarla a los hechos?

Después de tocar diferentes puertas, sin lograr ningún apoyo para arrancar un negocio con todos los juguetes como soñamos muchos y en medio de algo de frustración por tener al frente muchas oportunidades y no poder materializarlas, nos sentamos con mi esposa y mi hermano a revisar qué teníamos, sabíamos y necesitábamos para arrancar. Encontramos que había amigos y algunos elementos de panadería inutilizados que limpiamos y con eso empezamos a hacer productos propios de la región para darlos a conocer, lo siguiente fue producir y vender, luego cuando empezaron los clientes a realizar recompra y a referenciarnos con nuevos clientes entendimos que ya teníamos un negocio.

Si está buscando más historias de emprendimientos, sus creadores y creadoras están aquí, en Emprendimiento y liderazgo de El Espectador.

4. ¿De dónde saqué la plata para ponerla a andar y cómo la pagué?

Yo no lo llamaría plata, lo llamaría recursos y en este sentido fueron diversas las fuentes propias que fuimos encontrando, desde el conocimiento previo de procesos, como el aprovechamiento de equipos y utensilios que se encontraban en el olvido, el aprovechamiento de los frutos naturales producidos en nuestra finca y la inversión del salario con empleo paralelo y tarjetas de crédito. Gracias a Dios las ventas han sido un éxito y hemos podido ir creciendo y abriendo espacio en el mercado, así sostiene el negocio.

5. ¿Qué estoy logrando con mi emprendimiento? ¿Qué estoy cambiando con mi idea?

Como logro propio considero que se está consolidando y creciendo un negocio muy bien aceptado en los consumidores, y muy bien visto por las organizaciones que le apuestan a la conservación, porque nos encontramos en una posición estratégica de la cadena de valor que quizás no se le había prestado la atención necesaria por diversos factores.

Considero que estoy cambiando la forma de proyectar el desarrollo de proyectos rurales y que estoy dando salida de productos que antes no tenían comercio, con lo que se genera economía para los productores que protegen el bosque.

6. ¿Soy feliz?

Cada que llega un nuevo cliente o proveedor, cuando una organización le reconoce a uno su trabajo y le dice que esta por el buen camino, cuando el vecino le pregunta a uno como hacer para que le compre su producto y cuando la familia participa y se involucra en el proceso, la felicidad me invade y me motiva a ir más allá a ilusionarme con dar el siguiente paso y algo de eso ya ocurre todos los días.

7. ¿Vendería mi emprendimiento, mi empresa?

Considero que aun hay mucho por madurar y por ahora nos vendría bien un apalancamiento.

8. ¿Qué tan duro fue para mí emprender?

Cuando se hace lo que a uno le gusta, se encuentran oportunidades y no inconvenientes, considero que fue duro cuando nos enfocamos en que necesitábamos plata para arrancar.

9. ¿Cumplí mi sueño? ¿Qué me hace falta?

Estoy cumpliendo mi sueño, pero aún falta mucho camino por recorrer, el campo en que estamos emprendiendo requiere de mucha investigación y permisos, estos últimos hoy son nuestra prioridad, todo esto requiere de tiempo y dinero para luego sí poder escalar a otras ligas empresariales.

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10. ¿Y ahora qué? ¿Qué sigue?

La prioridad es completar requisitos legales del negocio, aumentar ventas, desarrollar nuevos productos, estructurar muy bien el proyecto y tocar puertas de inversionistas para escalar.

11. ¿Mi emprendimiento es escalable?

Considero que es totalmente escalable y una vez se logre la escalabilidad del proyecto, estoy convencido que es el eslabón que falta en la cadena de los PFNM en el Guaviare, o por lo menos aporta mucho y ahí si tendrán los productores unos ingresos sostenibles por el cuidado y recuperación del bosque Amazónico.

12. Para crecer, ¿recibiría inversión de un desconocido? ¿Le cedería parte de mi empresa?

Cuando se ha emprendido, como se dice, con las uñas, se le coge mucho cariño al proyecto y hay muchos miedos, pero estamos convencidos que al momento de pensar en escalar debemos contemplar la participación de inversionistas y las alianzas con terceros.

13. ¿Qué no volvería a hacer?

Creo que el tiempo es el recurso mas preciado y en ese sentido no volvería a esperar mucho tiempo para actuar respecto a una idea para emprender o crecer, y no me refiero a lanzarme a ejecutar la idea a ciegas sino a ponerme en función de la idea, revisarla, investigarla y avanzar.

14. ¿Quién me inspiró? ¿A quién me gustaría seguir?

Inicialmente me inspiraron los colonos que un día decidieron dejar sus tierras y emprender un nuevo futuro en un lugar desconocido, en busca de mejores oportunidades y sin el apoyo de nadie. Luego tras ver la destrucción masiva de la Amazonia tras los procesos de erradicación de los cultivos de hoja de coca, sentí el llamado a realizar un aporte positivo para generar nuevas oportunidades en el territorio.

15. ¿Fracasé en algún momento? ¿Pensé en tirar la toalla?

Se han tenido algunos desaciertos y bajonazos de estado de ánimo, en especial en un momento donde un proyecto apoyado con recursos públicos y de cooperación, presentó en un evento nacional nuestros productos como productos propios. Al final lo tomamos como un propósito de negocio, entendiendo que nuestros productos tenían un nivel de desarrollo dignos de ser presentados allí, eso nos levantó el ánimo.

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16. ¿Hago parte de algún tipo de comunidad que me ayuda en este camino de emprender?

Como se comentó al inicio, en nuestro medio todos los apoyos están volcados en pro de las iniciativas de organizaciones solidarias y tanto la industria, como los emprendimientos, normalmente han trabajado de forma aislada, no obstante hemos empezado un acercamiento con entidades como el SENA, el Programa Nacional de Sustitución Voluntaria de Cultivos de uso Ilícito PNIS, las asociaciones de productores, la ventanilla de negocios verdes de la Corporación CDA, y algunos programas de cooperación presentes en el territorio, con quienes esperamos muy pronto establecer alianzas que nos permitan generar un mutuo crecimiento.

17. ¿Lo que estoy haciendo trasciende? ¿Podrá impactar a nuevas generaciones?

Estoy plenamente convencido que nuestro proyecto es de trascendencia tanto en tiempo como en espació, con lo cual se puede impactar no solo en nuevas generaciones sino también en otras latitudes del hemisferio.

18. ¿Cómo me veo en 10 años y cómo veo a futuro mi emprendimiento, mi empresa?

Me veo como precursor de desarrollo en zonas afectadas por el conflicto, como un generador de empleo digno con un grupo de colaboradores fortalecidos y apasionados por su trabajo. A nuestro emprendimiento lo veo como una organización sólida, reconocida por la calidad de sus productos y por el impacto social y ambiental generado en la Amazonía Colombiana.

19. ¿Qué papel han jugado mi familia y mis amigos?

Mi familia y amigos juegan un papel muy importante en todo este proceso, primero como motor de arranque y un alguien por quien luchar y a quienes inspirar. En momentos me han dado aliento y motivación para continuar, pero sobre todo siempre han estado ahí, al lado, sin dejar su rol, más allá de los resultados.

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20. Yo lo logré. ¿Ayudaría a otros emprendedores a que lo logren?

A pesar de que apenas estoy en proceso de lograrlo, tengo claro que el emprendedor siempre está en evolución. Por supuesto de las cosas que mas me apasionan, es poder compartir conocimiento y experiencias que propendan por el desarrollo de otras personas y de la región.

21. ¿Qué papel jugó mi equipo? ¿Quién es?

Mi equipo esta conformado por mi esposa, mi hermano y yo, los tres realizamos roles complementarios.

En este espacio debo hacer mención especial a mi esposa Ana Sofia Barahona Daza, quien ha sido la persona que ha materializado la idea y ha realizado todo el proceso de formalización del emprendimiento y quien se ha puesto al frente administrativamente, permitiendo que todo vaya generando resultados. A su vez ha estado velando por los precios justos, tanto con los proveedores (productores rurales), como los precios hacia nuestras clientas, que son principalmente mujeres, en especial del Guaviare.

Es muy importante también el rol de mi hermano Ricardo Diaz, con el apoyo de él en el desarrollo de modelos productivos y las buenas prácticas de cosecha y postcosecha, se garantiza aún más la calidad de nuestros productos, ya que es una actividad esencial para obtener una buena materia prima.

22. ¿Cuál es mi sello personal? ¿Qué me diferencia del resto?

Como emprendedor creo que ya somos parte de un pequeño grupo de personas que no tenemos miedo a tomar riesgos y con capacidad de ver oportunidades en medio de la adversidad, la capacidad de innovar y otras cuantas cualidades que considero que nos diferencian del resto. En lo personal creo que la habilidad innata de hacer cosas diferentes a la cotidianidad, solucionan problemas de fondo en los diferentes procesos del negocio.

23. ¿Qué he aprendido de todo esto?

Que el emprendimiento es un camino que se debe andar todos los días, en el cual hay alegrías, tristezas y el éxito está en la capacidad de gozarse los momentos felices y superar las dificultades. Allí es donde uno se da cuenta que hay mucho por enseñar, pero aún más por aprender.

Si conoce historias de emprendedores y sus emprendimientos, escríbanos al correo de Edwin Bohórquez Aya (ebohorquez@elespectador.com) o al de Tatiana Gómez Fuentes (tgomez@elespectador.com).

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