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20 Dec 2021 - 3:52 p. m.

Siete pasos a seguir si usted quiere emprender

Idear, generar un modelo de negocio, crear prototipos, validarlos y saber tomar decisiones a la hora de entrar al mercado, en la lista.
Los emprendimientos en el sector de la educación y tecnología tienen una buena proyección.
Los emprendimientos en el sector de la educación y tecnología tienen una buena proyección.
Foto: unsplash

De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Económico de Bogotá y por medio de su programa Ruta Bogotá E -la estrategia para fortalecer a los emprendedores de la ciudad a través de un acompañamiento de alto nivel-, esta es la ruta que recomiendan seguir a los emprendedores que quieren iniciar su negocio:

1. Ideación y creación de oportunidades.

Todo parte de una idea, de cómo esa idea que conecta el conocimiento con la imaginación es seleccionada entre muchas otras para continuar el camino de agregar valor y convertirse en un producto, un servicio, una mejora, un ahorro o una nueva actividad.

Entender que no hay ideas malas y que no debo enamorarme de ninguna de ellas, es el primer paso. Ten en cuenta que es un proceso colaborativo evaluar.

También es importante dividir las ideas por su factibilidad, posibilidad y atractivo. La que cumpla las tres condiciones será aquella que llevaremos a la realidad.

Si está buscando más historias de emprendimientos, sus creadores y creadoras están aquí, en Emprendimiento y liderazgo de El Espectador.

2. Generación del modelo de negocio y creación de valor.

Una vez tenemos claridad en el camino a seguir, el siguiente paso es la generación del modelo de negocio. Pero, ¿qué es un modelo de negocio? Definámoslo como ese concepto que describe las bases cobre las cuales una empresa capta, crea y proporciona valor. Según el señor Alexander Osterwalder hay una forma rápida y amigable de visualizar cualquier modelo, esta es una herramienta llamada Canvas o la técnica del Lienzo. Los modelos están compuestos por 9 variables en su respectivo orden: Cliente, producto, relaciones con los clientes, canales de distribución, ingresos, recursos claves o activos, actividades clave, asociaciones clave y costos. Con esta sencilla y esquemática herramienta, podemos estructurar el modelo de cualquier actividad orientada a la creación de valor.

3. Creación de prototipos:

Teniendo claridad en cuanto a la idea a llevar adelante y su vestido llamado modelo de negocio, podemos pasar a la siguiente etapa que llamamos prototipar. Estos conceptos se pueden apreciar con claridad en un concepto originado en la Universidad de Stanford llamado Desing Thinking que hoy en día puede adaptarse a cualquier actividad productiva.

Un prototipo en esencia es la representación o simulación del producto o servicio final que nos va a permitir verificar el diseño y ver si cumple con las características específicas planteadas. Prototipamos para aprender, para estar en contacto con el usuario y conocer sus reacciones y para minimizar los riesgos en ambientes simulados entes de salir al mercado. Esta prueba de acierto y error nos va a marcar el camino a seguir.

4. Validación del prototipo y pivoteo del modelo.

En este paso aparece otro concepto: el pivote. Hasta encontrar el prototipo final, se requieren numerosas correcciones que se hacen en el modelo de negocios, destinadas a mejorar la relevancia y la aceptación. A estas modificaciones se les conoce como “Pivotes”.

En esencia el pivoteo es una actividad que reúne todo el aprendizaje del testeo de los prototipos donde escuchamos y observamos al cliente para ir construyendo con mucha asertividad el producto que saldrá al mercado como resultado de lo que ‘prototiparon’. Pueden existir tantos pivotes como correcciones y adaptaciones necesite nuestro producto.

5. Adaptación y toma de decisiones:

Una vez estamos listos para el lanzamiento de nuestra idea convertida en producto, debemos preparar nuestra organización para adaptarse a esa nueva realidad, este proceso lo conocemos como adaptación al cambio. Cuando algo nuevo llega, genera una gran expectativa y una trasformación implícita que a menudo no es fácil de manejar.

Este proceso inicia con el diseño de un mapa de ruta, donde están los objetivos, el alcance, las etapas y el equipo a cargo. Con esta información se evalúa el impacto en la organización a través de un mapa de ‘stakeholders’, que no es otra cosa que poner en contexto todas las comunidades involucradas en mi proyecto. Los departamentos internos, los proveedores, los accionistas y en fin todos aquellos que reciban un impacto. Una vez construida esta matriz ponemos en marcha el programa con diferentes actividades: un plan de comunicaciones, un plan de entrenamiento, un grupo de formadores y esquema de recompensas por logros.

6. La competencia y la mejora continua:

En el contexto de nuestro nuevo producto existe un factor clave a considerar, este es nuestra competencia. Aparece un nuevo término: ‘Benchmarking’, definido como la búsqueda de las mejores prácticas del segmento que pueden conducir a un mejor desempeño. En esencia es analizar detenidamente a la competencia como un aliado, una fuente de información y un espejo para tener punto de diferenciación claros. Si estamos en el mercado tenemos que mirar constructivamente nuestra competencia.

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7. Diversificación y sofisticación de productos: La innovación

Innovar es convertir las ideas en valor partiendo de un diagnóstico y teniendo un objetivo. Podríamos decir que aquí reunimos en un solo concepto todas las demás competencias que hemos mencionado. Los productos por muy innovadores y novedosos que sean tienden a comoditizarse, es decir a perder su valor en el tiempo. Es por esto que debemos tener procesos de innovación permanente orientados a mejorar nuestros productos o servicios (innovación incremental) o a crear nuevos productos y mercados (innovación disruptiva).

Esta séptima competencia nos ubica en una ruta cíclica de actividades donde todos los días llegan nuevas ideas, hacemos prototipos, evaluamos modelos de negocios, testamos y estamos en comunicación con los clientes, aprendemos de la competencia y miramos al futuro para construir mejor el presente. No existe mejor definición del emprendimiento como esta ruta generosa de logros, objetivos y propósitos.

De acuerdo con Fernando Merchán Ramos, Director de desarrollo empresarial y emprendimiento, como esta estrategia “se están promoviendo diversos tipos de programas desde la Secretaría para ayudar a los emprendimientos de la ciudad y así combatir los efectos de la pandemia”.

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