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Las flores colombianas que están llegando a Estados Unidos desde este viernes son más caras. Lo mismo ocurre con las confecciones, los cosméticos y buena parte de los alimentos procesados que el país exporta a ese país.
Esos son solo algunos de los productos cobijados por el arancel del 12,5 % que entró en vigor el jueves a las 11 de la noche, hora colombiana, por orden del gobierno de Donald Trump.
¿Por qué le cayó este arancel a Colombia?
Básicamente, Colombia no prohíbe que entren al país mercancías fabricadas con trabajo forzoso en otras naciones. el Gobierno de Estados Unidos viene exigiéndole a sus socios comerciales que tengan una política contra la importación de mercancías producidas con trabajo, y Colombia no la tiene.
En contexto: Vuelve y juega: Estados Unidos aplicará aranceles a Colombia, ahora del 12,5 %
Javier Díaz, presidente de Analdex, explica que “Colombia no tiene trabajo forzoso, pero Estados Unidos dice: ustedes no tienen un instrumento jurídico que impida el ingreso a territorio colombiano de materias primas, insumos o productos provenientes de países que tienen trabajo forzoso. Por lo tanto, hasta que ustedes no tengan ese instrumento, va a pesar un arancel del 12,5 %”.
En la misma línea, María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, precisa que el cuestionamiento no va contra lo que Colombia produce sino contra lo que Colombia permite importar.
Los productos que tendrán arancel y los que no
El café, el petróleo, el oro, el banano, el aguacate, el cacao y el carbón están expresamente excluidos de la medida. Son, en buena parte, los rubros más voluminosos de la canasta exportadora colombiana.
Las flores, las confecciones, los cosméticos, los chocolates, las confiterías, los alimentos procesados y varias manufacturas sí quedan dentro del 12,5 %. Lacouture advirtió que la situación no es blanco o negro: “Sectores como flores, confecciones, algunas confiterías, algunos chocolates, alimentos procesados, cosméticos y otras manufacturas podrían enfrentar este nuevo costo y deberán revisar cada código arancelario para determinarlo“.
¿Quién paga el arancel?
La tarifa adicional no la asume necesariamente el importador estadounidense. Como explicó Lacouture, “aunque el arancel formalmente lo paga el importador en Estados Unidos puede trasladarse al exportador colombiano mediante menores precios, costos mayores al consumidor o repartirse entre ambos”.
Cifras de Analdex indican que el arancel recae sobre aproximadamente el 30 % de las exportaciones colombianas a Estados Unidos. Según Javier Díaz, Colombia exporta alrededor de USD 15.000 millones anuales a ese mercado y el arancel impactaría unos USD 5.000 millones de esa cifra: “significaría que tendríamos que pagar aranceles adicionales a lo que veníamos pagando por USD 125 millones”.
Según datos del DANE, para mayo de 2026 las flores fueron el producto agropecuario con mayor dinamismo exportador: Colombia vendió al exterior USD 301,4 millones en flores y follaje cortados, un crecimiento del 24,9 % frente a mayo de 2025.
En el acumulado enero-mayo de 2026, las exportaciones totales a Estados Unidos sumaron USD 6.907,2 millones, con una participación del 29,3 % del total exportado por el país, lo que lo consolida como el principal destino de las ventas externas colombianas.
A eso se suma otro factor que Analdex puso sobre la mesa: el arancel llega cuando el peso colombiano se ha apreciado, lo que ya venía reduciendo los ingresos en moneda local de los exportadores y apretando sus márgenes. La combinación de los dos efectos, según el gremio, exige soluciones que no recaigan exclusivamente sobre las empresas.
Colombia, en desventaja
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) investigó a 60 economías por este motivo y las dividió en dos grupos: las que ya tienen una prohibición vigente o se comprometieron a adoptarla, que pagarán el 10 %, y las que no, que pagarán el 12,5 %. Colombia quedó en el segundo grupo, junto a Brasil, China, Chile, Australia y Vietnam, entre otros.
Dentro de América Latina, Ecuador, México, Honduras, Guatemala y El Salvador pagarán arancel del 10 % porque sí tienen algún tipo de prohibición o compromiso vigente con Washington.
La diferencia de 2,5 puntos porcentuales puede parecer pequeña, pero Analdex advierte que en mercados sensibles al precio esa brecha afecta decisiones de abastecimiento, márgenes empresariales y contratos de exportación. Lo mismo ocurre frente a competidores asiáticos como Bangladesh, Camboya, India, Indonesia, Malasia, Pakistán y Sri Lanka, que también quedaron en el grupo del 10 %.
¿Hay salida?
Los dos gremios coinciden en que sí.
Javier Díaz, de Analdex, dijo se reunió con el vicepresidente electo José Manuel Restrepo, quien le transmitió que el tema ya había sido conversado con el gobierno estadounidense. Según Díaz, la señal que recibieron fue que una vez el nuevo gobierno tome posesión, ambos países iniciarían una negociación para reducir el arancel a cero.
Lacouture también destacó la buena dinámica entre ambos países y un “optimismo prudente” frente a las señales del nuevo gobierno, y pidió actuar rápido de forma coordinada entre el gobierno, las empresas y los gremios.
Analdex le exige al Gobierno entrante construir un mecanismo jurídico sólido contra la importación de mercancías producidas con trabajo forzoso y presentar ante Washington una hoja de ruta verificable con acciones y plazos concretos.
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