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Cómo ahorrar electricidad antes de que El Niño y la factura se pongan peor

En marzo, el precio de la energía en bolsa subió 80 % y la demanda creció casi 6 % frente al año anterior. El Niño, que el Ideam proyecta entre “fuerte” y “muy fuerte”, amenaza los embalses que abastecen el 70 % de la electricidad del país. Ahorrar es una necesidad. ¿Cómo hacerlo?

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Santiago La Rotta
21 de mayo de 2026 - 05:00 p. m.
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Para este punto, el fenómeno de El Niño nos viene pisando los talones y, según el Ideam, tiene una alta probabilidad de ser entre “fuerte” y “muy fuerte”.

Estas son malas noticias porque, por lo general, El Niño en Colombia se manifiesta con una ausencia de lluvias y el crecimiento en las probabilidades de sequías en varias partes del país.

A su vez, estos factores le pegan duro a renglones como el agro (por razones obvias), así como al sector energético, ya que alrededor de 70 % de la demanda de energía nacional se satisface mediante las hidroeléctricas.

Típicamente, los embalses del país tienen varias etapas de llenado, con la meta de que superen 80 % de su capacidad útil para diciembre, justo antes de la temporada seca que suele extenderse durante el primer trimestre del año. Abril, por lo general, rompe con este ciclo y comienza a aportar lluvias nuevamente.

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En este momento, los embalses registran un llenado de 65 %, lo que puede no sonar preocupante. Pero aquí es cuando la influencia de El Niño puede secar la fiesta, por decirlo de una forma: el fenómeno promete, según el Ideam, restarles intensidad y frecuencia a las lluvias del segundo semestre del año, vitales para llegar a diciembre con reservas ante los días más secos del año.

A esto hay que sumarle que la demanda de energía se encuentra al alza. Según XM, administrador del sistema eléctrico en Colombia, en el primer trimestre de 2026, el apetito de electricidad nacional creció 4,48 % respecto al mismo periodo del año pasado. Sólo en marzo, este indicador registró una expansión de 5,67 % frente al mismo mes de 2025.

El crecimiento de la demanda y la presión que esto genera sobre el sistema en tiempos de pocas lluvias, entre otros factores, ha elevado el precio de la energía en bolsa, que presentó un incremento de 80 % para marzo, según XM.

A su vez, las compras netas en bolsa subieron en marzo frente al mismo mes de 2025 (23,76 %) y también en comparación con febrero de este año (600 %).

El mensaje es claro: hay que ahorrar energía y agua. La pregunta es cómo.

¿Cómo ahorrar electricidad?

Ahorrar energía no es solo una recomendación ambiental: en el contexto de El Niño y con la posibilidad de alzas en la tarifa eléctrica, es una decisión que afecta directamente el bolsillo.

Un primer punto que vale la pena tener en cuenta es que prácticamente todos los electrodomésticos consumen electricidad, incluso cuando están apagados. Individualmente, esas cantidades pueden parecer insignificantes, pero en conjunto —cuatro cargadores conectados sin uso, el decodificador del televisor encendido innecesariamente— van sumando. Desconectar lo que no se está usando es un hábito simple con un impacto real. El módem de internet es una excepción razonable: necesita estar encendido. El decodificador, no siempre.

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En el baño y el dormitorio dos dispositivos merecen atención especial. El secador de pelo, sobre todo si es un modelo antiguo, puede consumir más de lo que parece. Y la ducha eléctrica es, sin duda, la campeona del consumo en ese espacio: reducir su uso al mínimo es una de las medidas más efectivas, tanto para el ahorro, como para enfrentar la temporada seca.

Esto no es casualidad: los dispositivos de calefacción —de ambiente y de agua— son históricamente los mayores consumidores de electricidad en un hogar. Según la Administración de Información Energética del gobierno de Estados Unidos (EIA), representaron cerca de la mitad del consumo energético residencial promedio en ese país durante 2024. Los aires acondicionados no se quedan atrás: en el mismo periodo, su consumo fue comparable al de los calentadores de agua.

La cocina y la lavandería concentran otro gran bloque del consumo doméstico. El horno y la secadora son los principales responsables en esa zona: según datos de la EIA, una secadora puede consumir hasta seis veces más que una nevera promedio. La nevera, bien usada y con tecnología moderna, no tiene por qué ser un problema; la secadora en uso continuo, sí.

Los televisores son otro factor relevante, especialmente cuando permanecen encendidos sin estar siendo utilizados. En 2024, su consumo superó al de los computadores en el hogar promedio estadounidense e igualó al de la iluminación. En un año con Mundial de Fútbol, su peso en la factura puede aumentar todavía más.

Las consolas de videojuego también suman, en particular si se quedan encendidas en reposo: muchos modelos modernos ofrecen modos de bajo consumo que permiten mantener descargas y sesiones activas sin gastar tanta energía, una opción que vale la pena activar.

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