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Hay una pregunta que resulta casi que dolorosamente popular: ¿por qué la plata no alcanza?
La respuesta, según Norma Ortiz, profesora de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes, casi nunca tiene que ver con cuánto se gana. Tiene que ver con cuánto se planean los gastos, cuánto se revisan, cuánto se registran adecuadamente.
Esta semana en Echemos Cuentas, Ortiz explicó los principios básicos de lo que ella llama “contabilidad para la vida”: un enfoque práctico para ordenar las finanzas personales usando las mismas herramientas que usan las empresas, pero adaptadas a la realidad de cada persona y familia.
El problema no siempre es el ingreso
Cuando la plata no alcanza, el primer instinto es pensar que el sueldo es insuficiente. Pero Ortiz apunta a otro lado: el problema suele estar en no tener claridad sobre los gastos. No distinguir cuáles son fijos e inevitables (el arriendo, la alimentación, el colegio) y cuáles son variables o innecesarios. Las suscripciones de streaming que se acumulan sin revisarse cada tres meses son un ejemplo clásico de esta segunda categoría.
El antídoto es establecer un flujo de caja, si se quiere: registrar cuánto entra y cuánto sale, con la misma disciplina con la que una empresa lleva su contabilidad.
Registrar, planear y auditar
Ortiz resume el método en tres verbos. Primero, registrar: sin saber qué se tiene y qué se debe, cualquier plan financiero es una ilusión. Segundo, planear: establecer metas (un viaje, una maestría, la llegada de un hijo) y calcular cuánto se necesita para llegar a ellas. Tercero, auditar: cerrar cada mes con una revisión honesta de qué funcionó y qué no, y ajustar en consecuencia.
Las deudas: cómo salir sin crear una bola de nieve
Cuando las cuotas mensuales empiezan a superar los ingresos, Ortiz recomienda hacer un listado completo de todas las deudas — montos, plazos y tasas — y buscar una reestructuración que concentre los pasivos en las opciones de menor tasa y mayor plazo. Pero con una advertencia: refinanciar sin cambiar el hábito de gasto puede crear una espiral. Si se liberan cupos de tarjeta de crédito y se vuelven a usar, el problema regresa más grande.
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Sobre la tarjeta de crédito: Ortiz recomienda usarla sólo para adquirir activos — bienes que generen beneficios en el largo plazo — y no para gastos de consumo o compras impulsivas. Para los gustos y el ocio, la recomendación es apartar un porcentaje del presupuesto mensual destinado específicamente a eso.
El mensaje central
Ortiz cerró con una imagen que resume todo: las finanzas personales son como un armario. Si no hay orden, las medias están donde van las camisas. La contabilidad es la herramienta para ordenarlo — y nunca es tarde para empezar.
¿Qué es Echemos Cuentas?
Echemos Cuentas es el formato de finanzas personales de El Espectador. Cada semana, hay una transmisión en vivo con invitados para hablar sobre los temas que afectan su bolsillo.
Aquí puede ver la lista de reproducción de YouTube. También está en Spotify.
¿Tiene alguna pregunta o recomendación? Puede escribir a: kquintero@elespectador.com o slarotta@elespectador.com
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