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“Cuando de repente en mitad de la vida llega una palabra jamás antes pronunciada, una densa marea nos recoge”.
La frase es de un poema de Álvaro Mutis, titulado muy aptamente “Una palabra”, que poco o nada tiene que ver con temas de finanzas personales. Y, sin embargo, viene muy al caso cuando queremos hablar de insolvencia.
Insolvencia es uno de esos términos que quizá nadie quiera pronunciar. Una señal de “Pare” en un camino que ya no tiene asfalto hace unos cientos de metros y que ahora puede ir conduciendo abismo abajo.
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Y, sin embargo, puede ser la tabla de salvación, usada legalmente, para personas y empresas que necesitan enderezar el rumbo en medio de una crisis financiera, con el agua de las deudas muy por encima de la cabeza.
Esta semana en Echemos Cuentas, David Santiago Leyva Gómez, director de procesos de insolvencia de la firma Riveros Victoria Abogados, explicó qué es la ley de insolvencia, para quién aplica, cómo funciona y qué errores hay que evitar a toda costa.
¿Qué es la ley de insolvencia y para quién aplica?
En términos sencillos, la insolvencia es un mecanismo legal que permite a personas y empresas reorganizar el pago de sus deudas cuando ya no pueden cumplir de manera normal. No es exclusiva de grandes empresas: en Colombia aplica tanto para personas naturales, como para sociedades.
Para una persona natural no comerciante (la mayoría de colombianos), los requisitos son concretos: tener obligaciones en mora de más de 90 días con al menos dos acreedores, y que esa mora supere el 30 % del valor total de sus deudas. Si se cumplen esas condiciones, la persona puede acogerse al proceso.
En cuanto a la diferencia entre insolvencia y quiebra: son términos que en la práctica apuntan a lo mismo. La quiebra es la situación de incapacidad económica; la insolvencia es el mecanismo legal para enfrentarla.
¿Cuándo es momento de considerar la insolvencia?
Leyva es claro: cuando los ingresos empiezan a ser insuficientes para cubrir mes a mes todas las obligaciones, hay que prender las alarmas. No hay que esperar a que el salario esté embargado o la casa a punto de remate. Mientras más temprano se actúe, mejores condiciones se pueden negociar.
¿Qué beneficios concretos ofrece?
Someterse a un proceso de insolvencia activa una serie de protecciones inmediatas. Se suspenden los embargos sobre el salario. Se detienen los descuentos por créditos de libranza. Se rehabilitan los servicios públicos suspendidos. Y lo más importante: se deja de pagar todas las deudas simultáneamente para hacerlo de manera ordenada, de acuerdo con el orden de prelación, lo que libera flujo de caja.
El lado oscuro: cuando la insolvencia se usa para defraudar
Uno de los puntos más importantes de la conversación fue la advertencia sobre el uso indebido de esta figura. En Colombia, los procesos de insolvencia de personas naturales pasaron de unos 400 al año hace 10 años a 20.000 en 2025.
Parte de ese crecimiento responde a esquemas fraudulentos: personas que, asesoradas por abogados inescrupulosos, se endeudan deliberadamente para luego acogerse a la insolvencia y evadir el pago. Leyva advierte que esto no sólo perjudica a los acreedores, sino que puede derivar en consecuencias penales, tanto para el deudor, como para el abogado; incluyendo delitos como concierto para delinquir y falsedad en documento privado.
A fondo: Asobancaria denunció que hay un “cartel de la insolvencia” para evadir el pago de deudas
Tres recomendaciones
Leyva cerró la conversación con tres consejos concretos:
- Buscar un abogado de confianza. El proceso de insolvencia siempre debe estar acompañado por un apoderado judicial. La elección de ese profesional es crítica.
- No usar la figura para defraudar. La insolvencia existe para proteger a quien genuinamente no puede pagar, no para evadir obligaciones legítimas.
- Y no esperar a que todo se salga de manos para considerar la aplicación de una figura como la insolvencia.
¿Qué es Echemos Cuentas?
Echemos Cuentas es el formato de finanzas personales de El Espectador. Cada jueves, a las 3:00 de la tarde, hay una transmisión en vivo con invitados para hablar sobre los temas que afectan su bolsillo.
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