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El Gobierno le pidió a la CREG cambiar las reglas para que Air-e pueda comprar más energía mediante contratos a largo plazo y deje de depender del mercado diario.
La medida apunta a 2027 y busca blindar a la empresa ante un posible fenómeno de El Niño, que suele disparar los precios en bolsa, justo donde hoy compra buena parte de la electricidad que distribuye en Atlántico, Magdalena y La Guajira.
“Con el fenómeno de El Niño a bordo, los precios de la energía en bolsa pueden dispararse y la situación podría empeorar”, dijo Palma.
El problema es operativo y financiero. Air-e, intervenida desde 2024, tiene una exposición alta al mercado spot: compra energía día a día, a precios volátiles. Cuando suben, se le aprieta la caja y la presión termina trasladándose a tarifas o a deudas dentro de la cadena eléctrica. Lo que quiere el Gobierno es asegurar más contratos cerrados con anticipación y menos compras de último momento.
Esa presión ya se está sintiendo. En marzo, el precio de la energía en bolsa llegó a COP 223,78 por kWh, un salto de 80,09 % frente a febrero, según XM. En paralelo, las compras en ese mercado se dispararon 599 % en un mes y los comercializadores estuvieron expuestos en promedio en un 15,09 %. Es energía más cara entrando al sistema en el corto plazo, justo el tipo de riesgo que hoy concentra Air-e.
El Gobierno también pidió a las generadoras, sobre todo las públicas, que le vendan energía a la compañía en condiciones que le permitan estabilizar costos.
“Nuestras generadoras públicas deberían hacer el mayor esfuerzo para suministrar energía a Air-e. Desde el Gobierno avanzaremos en los mecanismos regulatorios, pero el salvavidas de fondo requiere recursos”, añadió el jefe de cartera.
El trasfondo no es nuevo. Air-e arrastra deudas cercanas a los COP 2 billones y ya obligó al Gobierno a plantear medidas excepcionales, como un cobro adicional de COP 8 por kilovatio hora a los usuarios del sistema eléctrico para cubrir parte del hueco financiero. La propuesta dividió al sector: unos la ven como un freno a un colapso mayor; otros, como un traslado indebido de pérdidas privadas.
Con ese nivel de fragilidad, un salto en los precios de la energía complicaría todo el sistema. La empresa dejaría de pagar a generadores, se tensionaría la liquidez y el problema se movería en cadena.
“En los últimos 20 años han pasado siete empresas prestadoras del servicio. La solución anterior costó varios billones de pesos y hoy enfrentamos nuevamente una situación crítica”, dijo Palma. ”Los usuarios no olvidan lo ocurrido con Electricaribe, pero tampoco lo que ha sucedido recientemente con Air-e”.
El ajuste que estudia la CREG busca evitar ese escenario. Aire con más contratos y precios definidos. Menos exposición diaria.
Cabe recordar que el Ministerio de Minas y Energía propuso un cobro transitorio de COP 8 por kilovatio hora a todos los usuarios del Sistema Interconectado Nacional (SIN) para pagar la deuda de Air-e y, de ese modo, aliviar la presión en el resto de la cadena, incluyendo a las generadoras y los usuarios.
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