Para la población de menos ingresos

La apuesta para que 200.000 familias pasen de arrendatarios a propietarios

El ministro de Vivienda, Jonathan Malagón, explica que hay $1,6 billones en subsidios para que los beneficiarios entren a un programa de ahorro transicional, pagando arriendo por dos años para luego tener la posibilidad de comprar la vivienda por medio de un crédito hipotecario. Conozca las metas habitacionales del Gobierno de este cuatrienio.

Jonathan Malagón, ministro de Vivienda, Ciudad y Territorio de Colombia. / Óscar Pérez

En Colombia, el 44 % de los hogares viven pagando arriendo, y de estas viviendas el 25 % presentan déficit cualitativo, lo que implica que presentan problemas relacionados con la estructura, hacinamiento y de carencia de servicios públicos. Precisamente en estas problemáticas es en las que se centrará el Gobierno en el siguiente cuatrienio en materia habitacional.

El Espectador habló con Jonathan Malagón, el nuevo ministro de Vivienda, quien explicó que están contemplados billonarios recursos para ayudar a que cientos de miles de familias pasen de arrendatarios a propietarios, y para mejorar las edificaciones inadecuadas. Además, aseguró que sus políticas construirán sobre lo construido y que le apuesta a reactivar un sector que presenta su mayor contracción desde la crisis de la UPAC. (Lea Lanzan programa de vivienda para beneficiar a 1,3 millones de colombianos)

¿Cómo está el sector de la vivienda en Colombia?

Recibimos un sector que consolida siete trimestres consecutivos de decrecimiento, de aporte negativo al producto interno bruto. Por esto tenemos una gran oportunidad para reactivar la actividad, pues creemos que desde el segundo semestre de este año ya habrá señales de recuperación. Lo que nos va a marcar el camino para que en 2019 logremos que el sector crezca un 4%, y la meta para el cuatrienio es que esta rama edificadora se convierta en el principal motor de la economía.

¿Qué tanto es el aporte de la construcción a la economía colombiana?

El sector tiene dos particularidades: la primera es que es el más intensivo en mano de obra, por lo que cuando a la construcción le va mal, como ahora, las tasas de desempleo se acercan a dos dígitos, y cuando le va bien a la actividad el desempleo se consolida por debajo del 9 %. La segunda es que es uno de los sectores de mayor efecto multiplicador, lo que significa que cada peso invertido en construcción arrastra tres pesos en valor agregado en la economía como un todo (por los proveedores, mano de obra, etc.).

¿Qué pasará con Mi Casa Ya?

Queremos mantener los programas de la anterior administración que han funcionado bien. De hecho, tenemos una apuesta por revitalizar estas iniciativas de viviendas gratuitas y de Mi Casa Ya. Pero también le vamos a dar al país dos nuevos programas que son complementarios a la oferta institucional que ya existe, lo que permitirá concentrarnos en el grupo más vulnerable de la población (en el decil de menos ingresos).

¿Cuáles?

El primero se llama Semillero de Propietarios, al cual le vamos a invertir $1,6 billones en este cuatrienio. El programa dará un subsidio de arrendamiento transicional para que los beneficiarios por un período de dos años puedan construir un ahorro equivalente a la cuota inicial de su vivienda, de esta manera podrán luego insertarse en el programa Mi Casa Ya. La promesa de valor es que lo que pagarían por el crédito de vivienda (las cuotas mensuales) será igual o menor a lo que venían pagando de arriendo (durante el semillero de propietarios). Y tiene una gran ventaja, que ellos van a poder escoger la vivienda: nueva, usada, que quede cerca de los papás o al trabajo, etc.

El segundo programa se llama Casa Digna, Vida Digna. Estimamos que 1,9 millones de familias presentan déficit cualitativo en sus viviendas: sin baterías sanitarias, sin lugares asépticos para manipular alimentos o están hacinados. Las hogares que entren al programa tendrán una ayuda de $5 millones para mejorar sus viviendas, y esperamos dar en período del presidente Duque 600 mil de estos apoyos. Es un programa que coordinamos con el Departamento para la Prosperidad Social (DPS) y el Ministerio de Agricultura, y estimamos que representa recursos de entre $2,5 a $3 billones.

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El programa de Semillero de Propietarios va dirigido a hogares con menos de dos salarios mínimos vigentes ($1´562.000 en 2018), y se enfoca en Viviendas de Interés Prioritario (VIP) que valen hasta los 70 SMLM ($54´686.000 en 2018).

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¿Y qué van a hacer para que los programas sean efectivos?

La clave está en la focalización, para así evitar colados y que los programas vayan a la población de menores ingresos. Para esto vamos a tomar mano de toda la información exógena con la que cuenta el Estado, del DPS, del Sisbén, de las cajas de compensación. Además, algunas características, como que los beneficiarios puedan elegir sus viviendas, también aumenta el aprovechamiento de los subsidios.

¿Por qué ayuda tanto darles la opción de elegir?

En primer lugar tiene un sentido de justicia social, y por segundo tiene implicaciones de más arraigo con la vivienda. Por lo que creemos que tiene externalidades (efectos) positivos, pues está demostrado el aprovechamiento de estos programas cuando se le da esta opción a los beneficiarios.

¿Se debe demostrar estabilidad de ingresos para participar en los programas?

Una de las premisas que manejamos es que las personas informales sí ahorran, pero lo hacen bajo mecanismos que no son convencionales. Por lo que con este programa queremos visibilizar, a través del sector financiero, que esas familias son muy disciplinadas en el manejo de sus finanzas. Uno se sorprende lo equivocados que son los prejuicios: los créditos que otorga el Banco Agrario (que suele dar préstamos a deciles de bajos ingresos) tienen niveles de mora y de vencimiento hasta nueve veces inferiores al de las tarjetas de crédito. Por lo que estas personas pueden tener mejor cultura de pago que el resto de la población.

¿Hay suficientes viviendas de interés prioritario para el programa?

No, y esta es una de las razones por las cuales el programa da la libertad de usarse tanto en viviendas nuevas y usadas. Tenemos el stock de viviendas usadas para el primer corte de beneficiarios, que es del orden de 40.000, eso está garantizado. Pero esperamos que en la medida que el programa entre en vigencia, en Colombia reverdezca la construcción de vivienda de interés prioritario con la que los constructores puedan competir y los beneficiarios escogerlas.

En cifras, ¿cuáles son las metas del Ministerio de Vivienda en los próximos cuatro años?

Queremos que en el cuatrienio se inicien 1’040.000 viviendas, que el sector de la construcción crezca por encima del 4,5 % en los siguientes cuatro años, tener 200 mil familias beneficiarias del programa de Semilleros de Propietarios, otorgar 600 mil subsidios para mejoras de vivienda, habilitar 16 mil hectáreas de suelo y que 150 Planes de Ordenamiento Territorial se actualicen.

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2018-09-26T21:22:30-05:00

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2018-09-27T07:43:10-05:00

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Camilo Vega Barbosa / @camilovega0092.

Economía

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