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Recientemente, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) publicó una nueva edición de su estudio económico para la región. Entre los distintos datos y análisis que presenta, se encuentran sus proyecciones sobre el crecimiento de las economías de América Latina y el Caribe para 2026.
Se espera que, en promedio, la región cierre el año con crecimiento del 2,2 %, siendo Guyana el territorio donde se espera un mayor aumento, con un 16,2 %, seguido de Venezuela (6,5 %) y Nicaragua (4,5 %).
Según la CEPAL, el repunte de Guyana está impulsado por el dinamismo del sector petrolero y gasífero, mientras que en Venezuela el crecimiento responde a la recuperación de la actividad económica tras los bajos niveles registrados en años anteriores.
Resalta también que seis economías exhiben un crecimiento de entre el 4 % y 5 %, las cuales son Nicaragua, Costa Rica, Granada, Argentina, Panamá y Guatemala; mientras que quince economías mostrarían un aumento entre el 2 % y el 4 %: El Salvador, Honduras, Ecuador, Perú, San Vicente y las Granadinas, Surinam, Dominica, Barbados, Belice, Saint Kitts y Nevis, Colombia, Chile, Brasil y República Dominicana.
En contraste, cuatro economías tienen previsiones de crecimiento de entre el 0 % y el 2 %: Jamaica, México, Trinidad y Tabago y Uruguay; mientras que otras cuatro cerrarán 2026 con un retroceso en su actividad económica: Santa Lucía, Bolivia (Estado Plurinacional de), Haití y Cuba.
La siguiente herramienta le permite explorar, con mayor claridad, las previsiones que tiene la CEPAL para cada país:
Colombia
El país cerró 2025 con un crecimiento del 2,6 %. Según lo informado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), este repunte se impulsó, en gran medida, por las contribuciones que hicieron las actividades de comercio y reparación (0,9 puntos porcentuales), administración pública y defensa (0,8 p.p.). actividades artísticas (0,4 p.p.).
Las previsiones de la CEPAL apuntan a que, en 2026, el PIB colombiano volverá a cerrar con un crecimiento del 2,6 %, mientras que para 2027 se anticipa una leve desaceleración, llegando al 2,5 %.
Parte del análisis que hace la comisión responde a la postura de política restrictiva que mantiene el país, asociada al dinamismo que ha mantenido el mercado laboral, el impulso fiscal y las presiones inflacionarias.
La política monetaria del Banco de la República se ha enfocado en mantener altas las tasas de interés, en un intento por ponerle freno a la carestía. En esta materia, se espera que las afectaciones climáticas, el aumento del precio del petróleo y las presiones derivadas del salario mínimo llevaron al Banco de la República a elevar su pronóstico de inflación para el cierre de 2026, que pasó de 6,4 % a 6,9 %, más del doble de su meta de 3 %.
A esto se suman las presiones fiscales que enfrenta el país, que acumula dos años con los mayores déficits de su historia reciente, con excepción del periodo de la pandemia. Para 2026, el Ministerio de Hacienda proyecta un déficit fiscal de 5,3 % del PIB, mientras que el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) estima que podría llegar al 7 %.
Cifras más granulares muestran que la brecha entre los ingresos y los gastos del Estado ronda los COP 106 billones, una cifra equivalente a cerca de una cuarta parte de lo que el país espera recaudar en impuestos este año.
También está sobre la mesa el eco que tendrán los estragos del terremoto, cuyos daños los estima el Gobierno en COP 30 billones, así como los coletazos del fenómeno de El Niño, que amenaza especialmente a sectores como la agricultura y la energía.
Según la CEPAL, Colombia hace parte de las seis economías donde se concentra la mayor parte de los egresos —Brasil, México, Chile, Perú, Colombia y Argentina—, que en conjunto representan el 87 % del total regional.
“En lo que resta del año, estos países deberían mantener cuantiosos flujos de salida de divisas. En este comportamiento, incidirán, en particular, la aceleración de la distribución de dividendos en México y el Perú, así como la persistencia de altos pagos de intereses en la Argentina, el Brasil y Colombia”, detalla.
También resalta el protagonismo que tiene el país en inversiones directas, constituyendo un pilar importante en el financiamiento externo de la región. Una vez más, el grueso en este rubro (el 87 %) se concentra en cinco economías Brasil (42,6%), México (23,6%), Chile (8,0%), Perú (6,5%) y Colombia (6,3%).
“En el primer trimestre de 2026, se observan resultados mixtos en las entradas netas de inversión directa, con una desaceleración interanual en el Brasil (15%) y México (8%) y un repunte en Chile (69%), Colombia (65%) y el Perú (6%). En conjunto, es previsible que continúe la moderación de las entradas netas de inversión directa, con marcadas diferencias entre los principales países receptores”, se lee en el reporte.
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