Macrorrueda “Europa”, de Procolombia

La pitahaya colombiana se abre paso en Asia

La empresa que domina el mercado de exportación de esta fruta amarilla en Japón y Corea del Sur apuesta ahora por una innovación única: la zeodratación.

Las exportaciones no mineras a la Unión Europea crecieron un 10 % con respecto al año pasado.Flickr-Procolombia

Aunque el mercado para la exportación de pitahaya amarilla parece estar creciendo en el mundo y se ha consolidado con éxito en países como China, Emiratos Árabes, Indonesia, Singapur, Brasil, Francia y Reino Unido, entre otros, existen lugares en los que el negocio lleva poco tiempo en marcha y en donde, por el momento, son colombianos quienes llevan la batuta. (Lea "Uchuva, el otro oro de exportación")

C. I. Dumax Agro es la única empresa del mundo que actualmente exporta pitahaya amarilla a los mercados de Japón y Corea del Sur. “Nadie más lo está haciendo”, asegura su gerente, William Matamoros, quien cuenta que desde hace cerca de un año comenzaron a mandar la mercancía y que mensualmente pueden enviar hasta 20 toneladas de pitahaya amarilla, cuyo kilo se cotiza en cerca de US$29.

El proceso de certificación para lograr exportar la fruta a estos países fue complicado y tiene como requisito que al producto se le realice un proceso de tratamiento con vapor caliente, conocido como VHT. Y esa es quizá la principal razón por la cual Dumax sigue siendo la empresa reina en ese mercado: “La máquina que hace el VHT es costosa, hay que traerla de Japón y se requiere, además, una visita en terreno y una validación por parte de los gobiernos de ambos países”, dice Matamoros al señalar que aunque están concentrados en el mercado asiático, el objetivo a corto plazo es exportar a países más cercanos a Colombia, comenzando por Chile.

En la misma línea de ser únicos en procesos de innovación, la empresa le apuesta a un proceso en el que también es pionera: la zeodratación o deshidratación de frutas al vacío. “No utilizamos calor, ni frío, ni nada por el estilo. Es una tecnología inventada por un chef francés, pero nosotros somos los únicos que tenemos la patente para Suramérica”, asegura Matamoros.

La máquina para la zeodratación la construyeron ellos mismos en un proceso que llevó más de tres meses y requirió el trabajo de por lo menos 10 personas. Fue terminada hace poco y con sus cerca de cinco metros de largo ya está lista para el primer pedido, que debe salir la última semana de noviembre rumbo a Japón. Vendrán luego el mango y la piña.

Esta es la innovación que Dumax Agro está presentando en la Macrorrueda de negocios “Europa”, organizada en París por Procolombia, en la que participan 150 empresarios colombianos con el propósito de generar oportunidades para los exportadores nacionales en sectores como agroalimentos, moda, industrias 4.0, metalmecánica y químicos. (Lea "¿Es momento de exportar más a la Unión Europea?")

Los empresarios colombianos se reunieron durante dos días con 150 compradores de Europa, China, Japón y Corea del Sur, interesados en adquirir productos con valor agregado y asistieron a eventos académicos y visitas de campo en las que pudieron conocer cómo funcionan estos mercados, cuáles son los requisitos para entrar y cuáles son las claves para permanecer.

Para Felipe Jaramillo, presidente de Procolombia, el encuentro “es un momento muy importante en la historia de Colombia. El posconflicto está permitiendo mostrar un país que ofrece más oportunidades de negocios. Es una vitrina para el país, porque convoca a emprendedores colombianos que recorren el mundo mostrando productos con valor agregado”.

De hecho, entre enero y agosto de 2017, la Unión Europea fue el segundo destino de exportaciones no mineras después de Estados Unidos y en lo corrido del año las cifras dan cuenta de US$1.600 millones en exportaciones a este bloque, lo que ha representado un incremento del 10 % con respecto al mismo período de 2016, cuando la cifra llegó a US$1.500 millones.

En el caso de las relaciones comerciales con Francia, las cifras son aún más alentadoras. Mientras que el año pasado las exportaciones totales desde Colombia a dicho país fueron cercanas a los US$69 millones en el segmento no minero-energético, este año, tan sólo entre enero y agosto, la cifra alcanzó los US$79 millones, un aumento del 99.7% si se compara con el mismo periodo del año anterior.

A eso se suma que los eventos de alto nivel que se han realizado en el marco del año Colombia-Francia han ayudado a impulsar muchos acuerdos comerciales, como los alcanzados en Mode City, la feria de ropa interior y vestidos de baño más importante de Europa que se realizó en julio pasado -con Colombia como país invitado de honor- y en la que se registraron ventas spot por US$284.500.

Colombia también tendrá un lugar de honor en París este 28 de octubre en el Salón del Chocolate, la feria mundial más importante del sector, que esta vez contará con la asistencia de 15 empresas nacionales que buscan ganarse un espacio en un mercado que ha estado dominado tradicionalmente por Europa.

De acuerdo con Justiniano Suárez León, del Grupo Suagu, que se dedica a trabajar con cacao orgánico en toda su cadena productiva, si bien es cierto que se trata de un mercado difícil, también lo es que en el caso colombiano hay ventajas: “El chocolate por su origen, que viene de la cuenca del Amazonas, entre Colombia, Perú y Ecuador, nos da una diferenciación porque el nuestro es un cacao suave, de aroma y con mejor gusto”.

Para este empresario, que participa en la macrorrueda de negocios y estará también en el Salón del Chocolate, la clave está en los procesos de transformación que se están dando y que permiten competir con un producto que ofrece valor agregado. “Traemos un producto muy bueno, orgánico, diferente a los que normalmente ofrecen acá”. Queremos que el cacao y los chocolateros colombianos seamos reconocidos a nivel internacional. Que no solamente nosotros, sino también otros productores, estén vinculados para que en un futuro podamos competir al nivel de los países europeos”, asegura.

El espacio es también una oportunidad para los compradores extranjeros que buscan productos innovadores que les proporcionen un diferencial frente a la competencia. “He logrado contactos con tres empresarios muy buenos e incluso con la posibilidad de hacer un trabajo conjunto en uno de los casos”, asegura Melody, una diseñadora textil parisina, dueña de la tienda Madame Melón, quien desde hace siete años realiza viajes a comunidades indígenas de países como México, Guatemala, Bolivia, Perú y Colombia para trabajar el tejido de carteras, mochilas y joyería en lo que ella define como una apuesta por el mercado justo.

“Es una lucha contra la globalización, es anti industria", señala al explicar que el propósito es rescatar la labor de las comunidades ante un mercado que no las considera y que por ello cada cada vez que trabaja en una nueva colección -acaba de lanzar la quinta- permanece cerca de dos meses conviviendo con las comunidades mientras culmina el proceso de manufactura de los productos. (Lea "Nuevamente baja la previsión de crecimiento económico para Colombia en 2017")

 

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