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Hablar de reforma laboral es referirse a un proyecto que impactará, para bien o para mal, a casi la mitad de los colombianos (en edad de trabajar, ocupados y laboralmente activos). Un 46 % para ser más exactos, de acuerdo con la Pontificia Universidad Javeriana.
Trabajadores a los cuales se les debe garantizar la debida protección de sus derechos laborales y en materia de seguridad social, y que cada vez más se vinculan a empleos con esquemas de contratación diferentes a los establecidos en el Código Sustantivo del Trabajo, pero que deben ser incluidos y, por tanto, regulados en la política pública.
Así las cosas, resolver el “desfase” entre las reglas de juego para el mercado laboral y las nuevas formas de trabajar es un asunto pendiente para el país.
En el marco de este diálogo social, los Observatorios Laboral y Fiscal de la Universidad Javeriana presentaron una propuesta de reforma laboral basada en un articulado que pretende abordar las necesidades de los actores del mercado laboral colombiano, tomando como punto de partida la propuesta presentada por el Gobierno Nacional y complementándola con una perspectiva que tiene como objetivo abordar las necesidades de los actores del mercado laboral colombiano.
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El mercado laboral hoy
Con base en la Gran Encuesta Integrada de Hogares (2022), la Universidad Javeriana partió de un diagnóstico del mercado laboral, con hallazgos que no se deben pasar por alto.
La institución hizo hincapié en que la tasa de informalidad laboral ha venido creciendo desde la pandemia, ocasionando que, en la actualidad, los informales sean la mayoría de los trabajadores y, al mismo tiempo, los más vulnerables.
Son, además, los trabajadores con menores ingresos. De acuerdo con la Universidad Javeriana, el promedio de sus ingresos, en la mayoría de los sectores, se encuentra por debajo del salario mínimo, y en muchos casos son la mitad de los salarios ganados por los formales.
¿Dónde trabajan los informales? En microempresas, que -según la Universidad- conforman casi el 60 % de los empleos de los trabajadores entre los 35 y 59 años. Sumado a ello, son los mayores empleadores de jóvenes de 15 a 25 años, de pre-pensionados y de adultos mayores.
“Desde la pandemia, el mayor empleador del país es el empleo informal que brindan las microempresas. En estas organizaciones, el salario promedio puede llegar a estar por debajo del mínimo legal. Se trata de un gran ecosistema empresarial pero cuya actividad no le da para pagar un salario mínimo legal y donde hay mucha inflexibilidad: por ejemplo, la remuneración de estos trabajadores no va a crecer con su edad ni con su experiencia”, aseveró Mauricio Salazar Sáenz, profesor de planta e investigador en el Observatorio Fiscal en la Pontificia Universidad Javeriana, durante la presentación de la propuesta.
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La propuesta
De base, la propuesta regulatoria de la Universidad Javeriana deja en claro que, en un país de informalidad y microempresas, se debe avanzar en una reforma que reconozca todas aquellas dinámicas que van más allá de un contrato de trabajo.
“Una reforma laboral debe considerar nuevas dinámicas de trabajo, donde el contrato empieza a ser anacrónico. Dinámicas mediadas por nuevas tecnologías, por ejemplo, que no se ajustan a una visión tradicional del contrato de trabajo, o también economías familiares, populares o colaborativas, que no hemos reconocido pero que dinamizan la economía”, afirmó Juliana Morad Acero, codirectora del Observatorio Laboral y directora del Departamento de Derecho Laboral de la Universidad Javeriana.
La experta también enfatizó en que otros ejes de esta propuesta académica de reforma laboral son un incremento progresivo de los costos laborales (como un salario mínimo diferencial por ciudades y municipios), una apuesta decidida por una mayor cobertura a la seguridad social (abrir la posibilidad de cotizar a pensión sin un ingreso mínimo que pueda obstaculizar el pago de esta prestación, con cotización por días o por horas sobre lo devengado), la promoción de la asociatividad más allá del sindicalismo y, por sobre todo, el reconocimiento de la pluralidad del mercado laboral colombiano.
No hay que olvidar que la propuesta de la Universidad Javeriana se propone reconocer el empleo atípico, como aquel asociado principalmente a aquellos ocupados independientes que se encuentran vinculados al mercado de trabajo a través de contratos de prestación de servicios, trabajos por obra, por piezas o a destajo, trabajos por comisión o trabajos de ventas por catálogos “y que, seguramente, no cuentan con los beneficios de la formalización laboral”, se indica en el documento.
De otro lado, este articulado da más profundidad a los encadenamientos productivos entre pymes y grandes empresas, “quizá donde nuestro proyecto podría diferir más del articulado presentado por el Gobierno. Proponemos un esquema de solidaridad dentro de encadenamientos productivos, con una tercerización que sea el motor de desarrollo de las micro y pequeñas empresas (…) que tengan contratos con otras empresas para crecer dentro de su propia autonomía y generación de flujos de trabajo”, manifestó Iván Camilo Jiménez, director del Semillero en Derecho Laboral y miembro del Observatorio Laboral de la Universidad.
ABC del articulado
Algunas de las acciones puntuales que propone la Universidad Javeriana en su articulado son:
- Proteger y regular el trabajo en personas más vulnerables como vendedores ambulantes, trabajadoras sexuales, coteros, braceros, entre otros.
- Reducir los costos administrativos facilitando la mensualización de pagos de prestaciones sociales, recargos entre otros.
- Facilitar la cotización de los trabajadores con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo, permitiéndoles cotizar en proporción a sus ingresos y no necesariamente bajo unidades de medida como días.
- Construir un salario mínimo diferencial por regiones que incentive la empleabilidad donde hay más desempleo y que atienda a la diversidad de condiciones económicas de nuestro país.
- Regulación especial para trabajadores del campo que facilite su formalización, se reconozcan sus prácticas laborales y se protejan.
- Incremento de los recargos dominicales y la reducción de la jornada diurna de una manera progresiva atendiendo a la realidad económica del país.
- Regulación de plataformas digitales de una manera en que se garantice y se proteja la innovación y la diversidad de formas de trabajo presentes en estas.
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