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Las mujeres han ganado terreno en los cargos de alta gerencia en las organizaciones.
En 2013, las mujeres ocupaban el 13,1 % de los consejos de administración del mundo; hoy, la proporción ronda el 30,9 %. También aumentó el porcentaje de compañías con presidenta, que pasó del 23,4 % al 28,2 %, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Aún está lejos de la paridad deseada, pues las estructuras empresariales siguen casi congeladas. La OIT detalló que apenas tres de cada 10 mujeres ocupan los puestos directivos en el mundo. La cifra representa una mejora frente al 24,5 % registrado en 2000, pero deja a los hombres con cerca de siete de cada 10 cargos de gestión.
Asimismo, el informe de la OIT, elaborado a partir de una encuesta a 11.957 empresas de 99 países, advierte una distancia entre los compromisos de igualdad que anuncian las compañías y las medidas que efectivamente ponen en marcha.
En 2025, el 74,8 % de las empresas consultadas afirmaba tener una política de igualdad y diversidad, o algún mecanismo equivalente. No obstante, la proporción en que aplicaba iniciativas en ese ámbito cayó del 37,4 % en 2018 al 26,5 % en 2025. En otras palabras, cada vez más compañías dicen contar con compromisos de igualdad, aunque son menos las que reportan acciones para llevarlos a la práctica.
Para Gilbert Houngbo, director general de la OIT, "la igualdad de género es un derecho fundamental, y los datos demuestran claramente que también es un poderoso motor de sostenibilidad empresarial y crecimiento económico". La evolución de los indicadores muestra que ha habido cambios, aunque todavía queda una distancia considerable entre la presencia de mujeres en las organizaciones y su participación en las decisiones.
El avance se frena a medida que se asciende
En septiembre, un informe del Foro Económico Mundial (WEF) le puso lupa a esa diferencia. Su Índice Global de Brecha de Género calcula que se ha cerrado el 69,2 % de la brecha mundial. Ese indicador mide cuánto se ha avanzado hacia la paridad en cuatro dimensiones: participación y oportunidades económicas, educación, salud y supervivencia, y empoderamiento político.
Esa distancia es amplia en el ámbito económico. Allí se ha cerrado el 61,7 % de la brecha, mientras que en educación y salud los indicadores llegan al 96,9 % y al 96,2 %, respectivamente. El empoderamiento político presenta el mayor rezago, con apenas el 22,1 % de la brecha cerrada.
El Foro calcula que, si se mantiene el ritmo actual, el mundo tardaría 120 años en alcanzar la paridad. Ahora bien, hay una buena nueva en la región: América Latina y el Caribe presenta una trayectoria más rápida: ha cerrado el 74,5 % de su brecha y podría alcanzar la igualdad en unos 60 años.
Los datos de LinkedIn incluidos en el informe muestran otro obstáculo dentro de las empresas. En 2026, las mujeres representaban el 46 % de los trabajadores en puestos de nivel inicial, pero solo el 23 % en la alta dirección. La diferencia aparece también en los cargos que suelen servir de antesala para llegar a una presidencia ejecutiva, como los de director financiero (CFO) y director de operaciones (COO).
En la última década, la proporción de mujeres CEO en las empresas de Fortune Global 500 aumentó del 2,8 % al 6,4 %. El crecimiento es significativo en términos relativos, sin embargo, la representación sigue siendo reducida. Además, el WEF advierte que la contratación de mujeres en la fuerza laboral y en puestos de alta dirección se ha estancado desde 2022 y muestra las primeras señales de retroceso.
Colombia: más mujeres en la dirección, menos oportunidades en el mercado laboral
La brecha también se observa antes de llegar a los cargos directivos. Las cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) muestran que las mujeres representan el 51,4 % de la población colombiana y el 52,1 % de las personas en edad de trabajar. Sin embargo, constituyen el 43,1 % de la fuerza laboral y el 42,2 % de la población ocupada.
La tasa global de participación femenina es del 53,2 %, frente al 76,2 % de los hombres. En ocupación, la diferencia es de más de 23 puntos porcentuales: 47,6 % para las mujeres y 70,9 % para ellos. El desempleo también es mayor entre las mujeres, con una tasa del 10,5 %, frente al 7 % de los hombres.
Ese panorama convive con un resultado favorable en los cargos directivos. Un informe de la Vicerrectoría Académica de la Universidad de San Buenaventura calcula que las mujeres ocupan el 43,4 % de los puestos de alta dirección en Colombia. La proporción supera el promedio mundial, de 32,9 %, y el de América del Sur, de 37 %.
Pero esa presencia no se distribuye de la misma manera en todos los niveles. Entre los emisores de valores, solo 17 compañías, equivalentes al 13,2 %, tienen una mujer como presidenta ejecutiva (CEO). En las juntas directivas, la participación femenina llegó al 25,6 % en 2025, su nivel más alto hasta ahora. Aun así, 24 emisores, el 18,6 %, no tenían ninguna mujer en esos órganos de gobierno.
El informe de San Buenaventura identifica, además, diferencias entre sectores. El empleo femenino se concentra en actividades como comercio, educación, salud, administración pública y servicios, mientras que minería, construcción, transporte y energía mantienen una menor participación de mujeres.
La brecha se mantendrá al menos unas décadas hasta que las políticas de paridad laboral abran aún más la cancha a un mundo directivo más diverso en la toma de decisiones.
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