Para 2030 la cobertura debe ser universal

Lo que falta en suministro de agua y alcantarillado en Colombia

A pesar de que se han hecho importantes inversiones en todo el país, la cobertura del servicio de acueducto no llega a 3,6 millones de personas y en alcantarillado falta cubrir a 5,6 millones de colombianos.

Imagen de referencia.Flickr - Troskiller

Según los historiadores, el primer sistema de acueducto se construyó en el año 700 a.C., en la ciudad asiria de Nínive (hoy Mosul, Irak). Sin embargo, fueron los romanos quienes desarrollaron la mayor tecnología para la captación, distribución y consumo de agua, la cual incluso sigue siendo aplicada en la ingeniería actual.

Las antiguas civilizaciones sabían que estas obras públicas eran prioritarias. Por eso sorprende que en Colombia el acueducto no llegue aún a todos los hogares. Según cifras del DANE, su cobertura es de 92,3 %, mientras la de alcantarillado es de 88,2 %, es decir, hay más de 3,6 millones de personas sin acceso al primero y otras 5,6 millones que no cuentan con el segundo. Y ni hablar de las zonas rurales, donde ninguno de los dos servicios supera el 75 % de cobertura.

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Sin embargo, la meta del Gobierno está articulada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible promovidos por la Organización de las Naciones Unidas, en los cuales se establece que para 2030 todos los países deben tener coberturas universales para el acceso al agua potable y el saneamiento básico.

Cifras del Ministerio de Vivienda dan cuenta de que este Gobierno ha realizado inversiones para el sector de agua potable y saneamiento básico (construcción, ampliación, optimización y rehabilitación) por $8,1 billones para la ejecución de 2.115 proyectos. Además se han entregado más de 1.690 obras que requirieron un gasto de $4,2 billones, sin contar con los $3,9 billones destinados a 424 proyectos en ejecución.

“Con las acciones realizadas hemos logrado que por primera vez 6,8 millones de colombianos tengan agua potable, 7,4 millones tengan saneamiento básico y 10 millones hayan mejorado sus servicios de acueducto y alcantarillado”, destacó el Ministerio en respuesta a la pregunta por el impacto en la calidad de vida de las personas.

En Latinoamérica, la inversión sostenida más grande para este rubro la ha hecho Brasil, que sólo en 2017 destinó US$218,6 millones, aunque en 2012 alcanzó un monto récord de más de US$4.500 millones, según indicadores del Banco Mundial. Los demás países de la región, por su parte, no han superado los US$700 millones anuales en más de una década.

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Un informe sectorial de la Superintendencia de Servicios Públicos advirtió el año pasado que los departamentos con mayor riesgo de calidad de agua para consumo humano —es decir, que el recurso suministrado no sea apto y haya una posibilidad de daño sobre la salud de los usuarios— eran (de mayor a menor) Putumayo, Chocó, Vaupés y Vichada.

El gobierno saliente priorizó las inversiones en las regiones Andina, Caribe y Pacífica, con $3,6 billones (1.150 proyectos), $2,5 billones (388 proyectos) y $1,2 billones (455 proyectos), respectivamente. Los departamentos con mayor número de obras al finalizar su ejecución serán Cundinamarca (389), Valle del Cauca (165), Antioquia y Santander (125); sin embargo, se llevan buena parte de los recursos Norte de Santander ($714.848 millones), Bolívar ($636.951 millones), Atlántico ($606.623 millones) y Magdalena ($581.192 millones).

Proyectos para aumentar la cobertura

Las obras de acueductos y alcantarillados cuentan con aportes de la nación y contrapartidas locales que pueden ser recursos de los departamentos, municipios, autoridades ambientales y cooperación internacional, entre otras fuentes de financiación. Su ejecución se efectúa a través de contratos o convenios interadministrativos entre el Ministerio de Vivienda y entidades como Findeter, Fonade o EPM, sin mencionar el trabajo conjunto con los entes territoriales.

Particularmente con Findeter, que asumió estas labores cuando entró a hacer parte del programa “Agua para la prosperidad”, se han sacado adelante 290 proyectos de agua y saneamiento básico por $2,2 billones, que incluyen 65 acueductos terminados y 49 en ejecución, 71 proyectos de alcantarillado terminados y 33 en ejecución, 21 plantas de agua potable terminadas y 18 en ejecución, 52 tanques terminados y 44 en ejecución, por mencionar algunos.

En Latinoamérica, la inversión sostenida más grande para este rubro la ha hecho Brasil, que sólo en 2017 destinó US$218,6 millones.

“Agua para la prosperidad” tenía como fin reducir los problemas en la ejecución de las obras que caracterizaban los Planes Departamentales de Agua (PDA). Incluso el Gobierno reconoció en un debate público que en ellos había “sobrepeso de burocracia”. Findeter diseñó un esquema de ejecución distinto para poder prestar asistencia técnica a los proyectos directamente.

Desde 2012, a través de esta política, las obras han llegado a 27 departamentos en proyectos de acueductos, plantas de tratamiento, extensión de redes, plantas de almacenamiento, alcantarillado y manejo de basuras. Estas obras, principalmente, se hacen para tratamiento de agua potable, por encima de aguas residuales.

La participación de Findeter es tan alta que este rubro es el segundo que más pesa dentro de su ejecución, después de vivienda ($5 billones), en parte porque son acciones complementarias. “Uno no podría pensar en el desarrollo de vivienda sin agua. Es un condicionante para el desarrollo de infraestructura en todos los estratos que necesitan provisión de servicios públicos básicos”, explicó Alejandro Callejas, vicepresidente técnico de Findeter.

Destacan los casos exitosos de municipios como Lloró, Juradó y Bahía Solano, en Chocó; Aracataca y Ariguaní, en Magdalena; El Carmen de Bolívar, en Bolívar; Sincelejo, en Sucre; Turbo, en Antioquia, y Buenaventura, en el Valle del Cauca. Algunos de estos lugares contaban con la promesa de acueducto y saneamiento básico desde hace 20 años, pero no se había concretado hasta hace muy poco.

Aquí, una vez más, más allá de la intención política, la geografía dificultó el trabajo. “La gente no se imagina cómo es llegar hasta esos territorios con las complicaciones logísticas que tenemos. En unos sitios llevamos materiales por barco, helicóptero, vías férreas, con esquemas artesanales. Además, muchas comunidades quedan en zonas de conflicto armado o tienen presencia de otros grupos que lo dificultan”, contó Callejas.

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Hace 40 años no se hacían inversiones importantes en ese tipo de infraestructura. También se descuidó el mantenimiento de los sistemas, lo que perjudicó su operación y demandó inversiones adicionales. Actualmente hay 1.976 kilómetros de tubería instalada, 10.911 litros de suministro de agua potable por segundo y 98.440 metros cúbicos de capacidad instalada, “mucho más de lo que se construyó en el país en 25 años”, destacó el directivo.

En su gestión, la Financiera del Desarrollo Territorial ha trabajado fuertemente en la región Caribe, aunque los esquemas de agua potable (en diferentes grados de importancia) se han llevado a todas las regiones de manera equitativa. También han identificado una necesidad latente en el Pacífico, pero saben que el mayor reto de cobertura sigue estando en las zonas rurales.

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Paula Delgado Gómez/ @PaulaDelG.

Economía

Lo que falta en suministro de agua y alcantarillado en Colombia

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