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24 Oct 2022 - 12:00 p. m.

El dolor de la deuda externa colombiana con el dólar a $5.000

Los pagos (en pesos) de los servicios de deuda externa entre 2022 y 2026 pasarían de $117 a $147 billones si el dólar se mantiene en $5.000. Analistas advierten que parte de los recursos de la reforma tributaria se irían a pagar estos mayores costos.
Camilo Vega Barbosa

Camilo Vega Barbosa

Periodista Economía
Imagen de referencia.
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Foto: Getty Images

El país vive, una vez más, un período en el que el dólar rompe máximos históricos todos los días: tan solo en el último mes la divisa ha subido casi $500 y ahora se cotiza arriba de los $4.900. Este nivel de devaluación comienza a complicar las cuentas del Gobierno, puntualmente, por el encarecimiento de la deuda externa. Y no se trata de un descuadre pequeño, sino de billones de pesos si la tasa de cambio se mantiene en estos niveles. Incluso, algunos analistas advierten que estos mayores costos podrían opacar los recursos que se consigan en la reforma tributaria que se tramita actualmente en el Congreso. Le mostramos el complejo panorama fiscal.

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¿Por qué se disparó el dólar?

El dólar se está fortaleciendo en todo el mundo. Es el reflejo de las proyecciones cada vez más pesimistas en torno a la economía mundial, por lo que los activos denominados en esta divisa están siendo usados como activos refugio.

El riesgo sobre la economía mundial radica en la tendencia al alza de las tasas de interés de los bancos centrales del mundo, incluyendo la Reserva Federal de los Estados Unidos (que ha elevado su tasa de 0,25 a 2,25 % en 2022) y el Banco de la República (de 1,75 a 10 % en el último año). Estas medidas buscan poner freno a la inflación de la pospandemia (en el primer semestre de 2021).

Es tal el impacto de este fenómeno que el Banco Mundial ya ha advertido que esta tendencia al alza de los intereses de los bancos centrales está aumentando los riesgos de que estalle una recesión global en 2023.

Si bien este escenario se venía contemplando desde hace meses, en octubre aumentó fuertemente el pesimismo luego que se conociera el acuerdo de la OPEP+ de reducir en dos millones de barriles diarios de petróleo su producción conjunta a partir de noviembre de 2022. Un pacto que tiene el potencial de seguir presionando los precios y, por ende, provocar más alzas en los intereses de los bancos centrales y seguir debilitando el crecimiento económico global.

Puntualmente, hay gran preocupación por la postura que tome la Reserva Federal en su próxima reunión, el 2 de noviembre. Al ser el banco central de la principal economía del mundo, su decisión reforzará o calmará los temores de una crisis global en 2023. Incluso un reporte de Bloomberg advierte que ya hay una probabilidad de 100 % de una recesión en Estados Unidos el próximo año.

Este mayor pesimismo por la economía global ha provocado que el dólar se fortalezca respecto a las demás monedas, incluso sobre otras fuertes, ya que el euro lleva varias semanas por debajo del nivel de paridad, por lo que es natural que las divisas de economías emergentes sufran también un período de devaluación.

Sin embargo, en el caso colombiano la devaluación ha sido mayor: “En lo corrido de este segundo semestre del año la depreciación promedio en la región ha sido del 5,4 %, mientras que la de Colombia es del 12,8 %. Esto quiere decir que, si bien hay factores internacionales que explican el fortalecimiento del dólar, también hay temas locales que están influyendo, porque registramos una devaluación más marcada. Esto tiene que ver con varios asuntos, incluyendo el riesgo fiscal, que no es algo nuevo, pues viene desde hace más de un año. También impactan algunos anuncios del Gobierno Nacional, como los relacionados con el sector minero-energético, que genera incertidumbre sobre el financiamiento del déficit externo”, indicó Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo.

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El economista agrega que “la devaluación en Colombia dependerá de la resolución de los elementos locales. En la medida en que se pueda dar una hoja de ruta más gradual y ordenada de la transición energética y se pueda dar más claridad sobre el panorama fiscal, estos factores dejarán de presionar el alza del dólar”, indicó Luis Fernando Mejía.

Dolor de deuda

Las cifras del Ministerio de Hacienda revelan que, con corte al pasado 15 de octubre, el Gobierno registraba una deuda externa de US$73.361 millones, equivalente al 40 % de la deuda total de la nación. Se trata de bonos (el 55 %), préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo (el 16 %) y otras obligaciones que registra el país entre 2022 y 2061.

Como es natural, cada año el Gobierno debe destinar recursos para el pago del servicio de esta deuda externa; es decir, pagar amortizaciones (abonos a capital) y los respectivos intereses de cada una de estas deudas. Para el 2022 todavía quedan por pagar US$946 millones por este concepto. Pero los compromisos son considerables en el próximo cuatrienio.

En 2023, los servicios de la deuda externa colombiana suman US$5.276 millones, en 2024 son de US$9.000 millones, en 2025, US$7.225 millones y en 2026 se deben pagar otros US$6.880 millones. Es decir, Colombia debe pagarles a sus acreedores más de US$29.336 millones en los próximos cuatro años. La situación para el Gobierno se complica cuando se hace la conversión de estos pagos a pesos colombianos y, peor aún, cuando se analiza con respecto al cambio del dólar frente a las proyecciones.

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Si bien este gobierno no escribió el más reciente Marco Fiscal de Mediano Plazo (publicado en junio de 2022), es por ahora la principal referencia de las cuentas nacionales. En este documento se proyecta un dólar cercano a los $4.000 para los próximos años, nivel en el cual los servicios de deuda del cuatrienio representaban pagos por $117 billones.

Pero ahora la tasa de cambio se encuentra casi $1.000 arriba de este supuesto. Lo que significa un fuerte cambio en las cuentas del Gobierno. Si el dólar se mantiene cerca de los $5.000 en los próximos cuatro años, los pagos de amortizaciones e intereses se elevan hasta los $146 billones. Eso implica que los servicios de la deuda externa se estarían encareciendo en más de $29 billones (entre 2022 y 2026).

Se trata de una cifra que es comparable con lo que el Gobierno busca recaudar con la reforma tributaria que se tramita en el Congreso: $22 billones en su primer año de vigencia y hasta $25 billones en el último año de la administración Petro. Tal es el peso del dólar a $5.000 en las finanzas públicas.

El impacto de las finanzas públicas

“Es claro que una subida del dólar del 20 % en tan solo cuatro meses tiene un impacto muy grande sobre las finanzas públicas, no solo por el aumento del servicio de la deuda externa, sino que esta devaluación también afecta por medio de las compras que realice el Gobierno o sus entidades en el exterior. También por las importaciones de algunos insumos que hacen entidades públicas, como gasolina, por ejemplo”, explicó Mauricio Santamaría, presidente del centro de estudios económicos ANIF.

El experto también alerta que, por el alza del dólar, “parte de los recursos de la reforma tributaria irán a pagar estos mayores costos. Entonces, tenemos un problema importante. Si bien la devaluación favorece a ciertos sectores, a la hora de la verdad termina empobreciéndonos a todos: no solo por la reducción del valor de nuestros activos, sino además por el mayor costo de bienes importados. Lo que también le pega a la inflación, y la mayor necesidad de financiamiento del Gobierno terminará traduciéndose en mayores impuestos para todos”.

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Si bien es claro el efecto negativo del dólar a $5.000 sobre las cuentas fiscales del Gobierno, por el encarecimiento de los servicios de deuda, también hay un efecto positivo que no se puede ignorar. Aunque no necesariamente compensa los mayores costos.

José Ignacio López, director de investigaciones económicas de Corficolombiana, explica que “cada $100 más en la tasa de cambio aumentan en cerca de $1 billón los ingresos de Ecopetrol: dividendos, regalías, rentas, etc. Y también es cierto que el alza del dólar aumenta los ingresos por concepto de aranceles, pero este es más difícil de estimar porque puede ser no lineal, ya que la alta devaluación también podría reducir el volumen de las importaciones”.

De esta manera, la tasa de cambio será una variable protagonista en las finanzas del Gobierno y los colombianos. Pero los efectos concretos dependerán de cuánto suba y en qué nivel se mantenga el dólar en Colombia.

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