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Cuatro meses y medio después de que Irán cerrara el estrecho de Ormuz, los mercados petroleros estaban leyendo una señal de alivio: de los 109 grandes petroleros que quedaron varados en el Golfo Pérsico cuando estalló la guerra, esta semana solo quedaba uno. El optimismo por una normalización de este corredor, de vitalimportancia para el tránsito del petróleo global, duró hasta que Donald Trump se pronunció.
El presidente anunció que Washington se preparaba para atacar de nuevo a Irán, luego de nuevos enfrentamientos que, según él, habían dejado sin efecto el alto al fuego.
La reacción de los mercados fue inmediata. El barril de Brent del mar del Norte llegó a superar los USD 80 durante la sesión y cerró con un alza del 5,21 %, en 78,02 dólares. El West Texas Intermediate subió 4,37 %, hasta USD 73,52. Niveles que no se veían en más de dos semanas.
“Hemos vuelto a un clima de hostilidad, y eso es lo que ha desencadenado la subida de hoy”, resumió John Kilduff, de Again Capital, en declaraciones a la AFP.
El cuello de botella más caro del mundo
Por el estrecho de Ormuz transita normalmente el 20 % del petróleo y del gas natural licuado del mundo. Cuando Irán lo cerró a finales de febrero, los armadores (dueños y operadores de los buques) encontraron salidas creativas para mover sus barcos: algunos navegaron de noche para evitar el escrutinio de Teherán, otros cruzaron tras negociaciones entre gobiernos, y unos pocos recurrieron directamente a la ayuda militar de Estados Unidos. Poco a poco, el atasco se fue deshaciendo.
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Pero la reanudación de los ataques vuelve a repercutir en los cálculos. Según datos de seguimiento de buques recopilados por Bloomberg, Irán atacó al menos cinco embarcaciones comerciales en una zona del estrecho protegida por fuerzas militares estadounidenses, tres de ellas esta semana. El tráfico visible en el paso estratégico volvió a quedar casi paralizado.
Para los analistas, el problema ya no es cuántos barcos siguen atrapados. “Ya no observamos el tamaño del atasco, sino quién está dispuesto a seguir entrando y saliendo”, dijo Muyu Xu, analista sénior de crudo de Kpler, en declaraciones recogidas por Bloomberg.
Los ataques contra buques reportados esta semana, agregó Kilduff a la AFP, “han elevado el nivel de riesgo a un grado inaceptable para los transportistas y las aseguradoras”.
A eso se suma que Washington restableció el martes sus sanciones sobre el crudo iraní, levantadas tras el protocolo de acuerdo firmado el 17 de junio que había permitido la reapertura del estrecho.
Estos acontecimientos “erosionan seriamente la confianza en que la actual tregua de 60 días pueda desembocar aún en un acuerdo de paz permanente”, explicó Jorge Leon, de Rystad Energy, en declaraciones a la AFP. La “evolución más reciente”, coincidió Xu de Kpler para Bloomberg, “podría socavar la recuperación de la confianza entre los armadores y retrasar su regreso al golfo Pérsico”.
Trump dijo el miércoles que ya no quería “tener trato” con los dirigentes iraníes, aunque dejó abierta la puerta a que sus emisarios continuaran conversaciones. Kilduff, sin embargo, no descarta un giro rápido. “Es cierto que circula mucha retórica belicista, pero con el presidente Trump, la tensión en este tipo de situaciones se dispara y puede caer igual de rápido”, dijo a la AFP.
El propio mandatario fue más optimista que nadie: “Creo que cualquier cosa que pase terminará muy rápido y solo hará que todo sea más seguro, incluso para el petróleo”.
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