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El barril de petróleo brent, de referencia internacional, cerró el martes 28 de julio en USD 84,09, una caída de 4,83 % frente a la sesión anterior. El Brent perdió USD 4,27 respecto al cierre del lunes, cuando había terminado en USD 88,36 dólares, tras un desplome de 8,7 % ese mismo día.
El West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, cayó 4,06 % y volvió a ubicarse por debajo de los 80 dólares, en USD 79,26.
Las caídas, sin embargo, no parece que vayan a durar. En la mañana de este miércoles 29 de julio, hora colombiana, el crudo ya cotizaba cerca de los USD 86, después de que Estados Unidos acusara a Irán de atacar a sus tropas durante la noche y Arabia Saudita bombardeara milicias iraquíes respaldadas por Teherán, poniendo fin de forma abrupta a varios días de pausa en las hostilidades en Oriente Medio.
Acciones bélicas en las últimas horas
Arabia Saudita informó el martes por la noche que interceptó drones lanzados por grupos iraquíes que apuntaban contra sus instalaciones petroleras, el segundo día consecutivo que ocurre algo así. Horas después, el Ejército estadounidense señaló que la Guardia Revolucionaria Islámica disparó varios misiles balísticos desde Irán contra tropas de Estados Unidos en la región, aunque todos fueron interceptados. Medios iraníes, citados por Bloomberg, aseguraron que la Guardia Revolucionaria atacó una base en Jordania en respuesta a “acciones agresivas de Estados Unidos”, sin dar más detalles.
En respuesta a lo anterior, Estados Unidos y Arabia Saudita atacaron conjuntamente depósitos de armas y otros objetivos pertenecientes a “terroristas alineados con Irán” en Irak, según Bloomberg.
Washington sostiene que la Guardia Revolucionaria de Irán había ordenado a esas mismas milicias lanzar más de 30 ataques con drones en los últimos días. Las Fuerzas de Movilización Popular de Irak, la organización que agrupa a las milicias chiitas del país, reportaron que los bombardeos dejaron 20 muertos y más de 30 heridos.
El espejismo de la paz
El argumento que sostuvo la caída del Brent el martes fue, sobre todo, la expectativa de paz.
El lunes, el presidente Donald Trump había dicho que veía “buenas probabilidades” de alcanzar un acuerdo con Irán, sin entrar en detalles.
“Este mercado ya no se basa en principios fundamentales”, comentó a la AFP Stephen Schork, de The Schork Group. “Evoluciona al ritmo de las declaraciones de Donald Trump”, agregó.
A esa lectura se sumó la reanudación de los cargamentos de petróleo procedentes del mar Negro, tanto por el oleoducto entre el mar Caspio y esa cuenca como en la terminal rusa de Sheskharis, según analistas de ING citados por AFP, después de que una serie de ataques con drones ucranianos contra infraestructura energética rusa había interrumpido el flujo.
Matt Weller, analista de StoneX, le dijo a EFE: el mercado petrolero está “desesperado por aferrarse a cualquier señal de avance hacia la paz en Oriente Medio” y los operadores le dan “más importancia” a las noticias sobre una posible salida negociada que a las “nuevas amenazas sobre el suministro”.
Entre esas amenazas, Weller mencionó los ataques contra las instalaciones petroleras sauditas de Abqaiq y Jizan, la intensificación de los ataques con drones en Jordania e Irak, y las restricciones al tráfico marítimo en los estrechos de Ormuz y Bab al Mandeb.
El analista adviritió que, si Irán no respalda la propuesta de Omán para gestionar de forma regional el estrecho de Ormuz, los precios “podrían volver a subir rápidamente” tras la caída de comienzos de semana.
Carsten Fritsch, analista de Commerzbank, le dijo a AFP que “probablemente la magnitud de la caída de los precios sea exagerada y esté motivada únicamente por la esperanza” de una tregua y un retorno a la normalidad.
La cosa no fluye por Ormuz
El estrecho de Ormuz, la salida natural del petróleo del golfo Pérsico, sigue prácticamente paralizado. “El tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz sigue siendo muy débil”, señaló a AFP David Morrison, de Trade Nation.
El paso de buques por esa vía ha caído en las últimas semanas “hasta volver a niveles que se habían visto al comienzo del conflicto”, según la firma de datos marítimos Lloyd’s List Intelligence.
La tensión no bajó este miércoles. Según Bloomberg, muy pocos buques transitan hoy por la zona, al menos con sus sistemas de identificación activados, y en la madrugada la agencia estatal iraní IRIB News informó que la Guardia Revolucionaria aseguró haber “atacado y detenido” tres petroleros en las últimas horas, por considerar que navegaban por una “ruta insegura e ilegal”.
A esto se suma una advertencia previa de Teherán, recogida por EFE: Irán había señalado que podría impedir el paso por Ormuz a los buques de empresas o países que utilicen activos iraníes congelados para compensar daños del conflicto.
En medio de ese pulso, las conversaciones entre Irán y Omán para ampliar el tránsito por el estrecho parecen estancadas. Según medios iraníes citados por Bloomberg, los negociadores de Teherán rechazaron una propuesta omaní para abrir un canal administrado conjuntamente por ambos países; el viceministro de Relaciones Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, afirmó en cambio que Teherán busca ejercer control exclusivo sobre los buques que ingresen al golfo Pérsico.
Bloomberg había reportado antes que Omán esperaba anunciar avances en los próximos días, y que funcionarios omaníes ven en un eventual acuerdo de navegación la puerta para que Washington y Teherán vuelvan a la mesa de negociaciones.
El otro frente: la amenaza hutí en el Mar Rojo
Mientras el estrecho de Ormuz sigue prácticamente cerrado, Arabia Saudita ha estado sacando buena parte de su crudo por otra vía: el oleoducto Este-Oeste, que atraviesa la península Arábiga hasta el puerto de Yanbu, sobre el Mar Rojo. Esa ruta, antes secundaria, pasó de mover 2 millones de barriles diarios antes de la guerra a más de 5 millones a comienzos de junio, según la Agencia Internacional de Energía (AIE). El número de tanqueros que operan en el Mar Rojo se disparó de unos 50 a más de 93 en un solo día, de acuerdo con datos de la firma Kpler.
Ese “plan B” saudita también está en peligro por la guerra. El martes 21 de julio, militantes hutíes de Yemen anunciaron que estaban listos para atacar el tráfico marítimo en el estrecho de Bab al-Mandab, la puerta que conecta el Mar Rojo con el océano Índico. Bastó eso para que varios buques que navegaban hacia el sur del Mar Rojo dieran media vuelta. El Centro Conjunto de Información Marítima (JMIC) confirmó que el grupo había desplegado misiles y drones cerca del paso, y ese mismo martes el brent cerró en 91,01 dólares, un 2,01 % más que la sesión anterior. Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, advirtió que las amenazas al Bab al-Mandab “agravan aún más” las preocupaciones sobre el suministro global de petróleo.
En contexto: Los hutíes amenazan el último gran corredor del petróleo: estos serían los impactos
“Bastaría que uno o dos barcos fueran atacados para espantar a los armadores y hacer que dejaran de hacer ese recorrido”, dijo al New York Times Hamad Hussain, economista de Capital Economics. No sería la primera vez: los hutíes ya golpearon embarcaciones en el Mar Rojo en 2023, tras el inicio de la guerra en Gaza, y desde entonces el tráfico por esa vía opera entre el 55 % y el 60 % de lo que era antes de aquel episodio, según la firma de análisis marítimo Windward.
La montaña rusa del petróleo
El mercado petrolero lleva meses en una montaña rusa. Cuando Estados Unidos e Israel atacaron a Irán el 28 de febrero, el crudo subió más de 50 % en cuestión de semanas y, en abril, el brent llegó a tocar un máximo histórico de 144 dólares, más del doble de lo que costaba antes de la guerra, según la AIE.
Después bajó por una combinación de factores: China recortó casi a la mitad sus importaciones de crudo frente a los niveles previos al conflicto, otros productores como Estados Unidos, Brasil y Venezuela aumentaron su oferta, y la AIE coordinó una liberación de reservas de emergencia sin precedentes. Pero Gregory Brew, analista de Eurasia Group, ya había advertido al New York Times que, sin una desescalada decisiva entre Washington y Teherán, “los precios del petróleo probablemente subirían por encima de los 100 dólares por barril este mes”.
Sin plan C a la vista
Por ahora no hay ataques hutíes confirmados contra el tráfico del Mar Rojo, pero si el Bab al-Mandab llegara a cerrarse, las alternativas escasean. El oleoducto egipcio hacia el Mediterráneo no tiene capacidad para absorber todo el volumen que Arabia Saudita mueve hoy por esa ruta, el Canal de Suez no es lo bastante profundo para tanqueros completamente cargados, y el oleoducto de 380 kilómetros que conecta Abu Dabi con el puerto de Fujairah, en los Emiratos Árabes Unidos, apenas tiene capacidad para 1,8 millones de barriles diarios, lejos de compensar lo que Arabia Saudita transporta actualmente por el Mar Rojo, según la AIE.
De fondo, los países de la OCDE ya están en su nivel más bajo de reservas de petróleo desde 1990, con una caída de unos 163 millones de barriles: de los 400 millones que la AIE coordinó liberar en marzo, ya salieron 290 millones al mercado. Birol ha insistido en que liberar reservas es apenas una medida de corto plazo y que solo la reapertura total e incondicional del estrecho de Ormuz resuelve el problema de fondo. Con la tregua rota apenas un día después de haber empezado a regir, esa salida luce hoy más lejos que el martes.
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