11 Jun 2021 - 10:04 p. m.

Pandemia amenaza avances en reducción de trabajo infantil

En Colombia, 523.000 niñas y niños entre 5 y 17 años de edad trabajan. Con esas cifras se conmemora el Día Mundial contra el Trabajo Infantil.

Redacción Economía

Redacción Economía - Negocios

Un análisis del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario y Alianza EFI concluye que, en el contexto de la crisis económica y sanitaria, se puede ralentizar la tendencia de reducción progresiva de la tasa de trabajo infantil.

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“El contexto de crecimiento de las tasas de desempleo y la presión a la informalidad, aumenta la vulnerabilidad de los niños y niñas, y la exposición a las peores formas de trabajo infantil, dada la correlación del aumento en las tasas de informalidad y el incremento en las tasas de trabajo infantil”, explicó Andrés García-Suaza, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario y Alianza EFI.

En el mundo, 73 millones de menores de edad desarrollan trabajos considerados peligrosos. Con la pandemia se espera que haya un aumento entre 109.000 y 326.000 niños, niñas y jóvenes más trabajando en América Latina y el Caribe.

En el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que se conmemora este sábado 12 de junio, las entidades analizaron los principales desafíos de la estrategia de reducción de la tasa de trabajo infantil en Colombia y señalaron que el esquema de eliminación de las peores formas de trabajo infantil se enfoca en la corrección de la situación para 152 millones de niños en el mundo, de los cuales 73 millones desarrollan trabajos considerados peligrosos.

Para Diana Londoño, investigadora del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario y Alianza EFI, “la crisis económica y sanitaria que deriva del COVID-19, puede ralentizar la progresiva disminución de la tasa de trabajo infantil, dado el aumento en las cargas de cuidado familiares, los aumentos en las tasas de desempleo e informalidad en concordancia con la interrupción de los procesos educativos, el cierre de colegios y escuelas en el ámbito de la brecha digital”.

“La ausencia de amortiguadores sociales y esquemas de sustitución de ingresos en períodos de crisis, presiona el aumento del mecanismo compensador de ingresos en los hogares del trabajo infantil. En el mismo sentido, el regreso a ciclo escolar de los menores que lo abandonaron, en la emergencia sanitaria, constituye uno de los principales desafíos en el contexto de la reactivación económica”, agregó Iván Daniel Jaramillo Jassir, investigador de Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario.

El trabajo infantil, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), es todo trabajo que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico. Suele exigir muchas horas de trabajo, interfiere en su escolarización, puede implicar que estén esclavizados, separados de sus familias y expuestos a riesgos y enfermedades graves.

Según un informe de la OIT y Unicef, en el mundo hay 160 millones de menores que laboran y en los últimos cuatro años la cifra aumentó en 8,4 millones. Sin embargo, en América Latina la tendencia se ha mantenido a la baja. En Colombia, según cifras del Ministerio de Trabajo, la problemática ha descendido: la tasa pasó de 5,4 en 2019 a 4,9 en el último trimestre de 2020, lo que representa 523.000 trabajadores entre 5 y 17 años de edad, de los cuales 242.000 estaban ubicados en centros poblados, mientras los 281.000 restantes en rural disperso.

Pero Blanca Patiño, oficial nacional de Proyectos de la OIT para los Países Andinos en Colombia advierte que este dato debe ser analizado considerando el contexto de la crisis ocasionada por la COVID-19: “Los impactos enormes sobre el desempeño de la economía por las medidas de confinamiento (contracción en PIB y aumento del desempleo) podrían explicar que disminuyan los niños y niñas en situación de trabajo infantil en el corto plazo, pero son aún inciertos los efectos de la pandemia sobre el largo plazo” afirmó.

“Sabemos que es un reto enorme para que Colombia sea un país libre de trabajo infantil dentro de cuatro años, pero sigamos avanzando y haciendo un esfuerzo adicional para no dejarnos atrás del Desarrollo Sostenible con equidad y con inclusión”, dijo el coordinador país para la OIT, Ítalo Cardona durante el evento para la conmemoración del Día Mundial contra el Trabajo Infantil.

Hoy también se conoció un informe de la OIT con la FAO que advierte que la agricultura continúa siendo el sector que representa la mayor parte de trabajo infantil en todo el mundo. En Colombia también es la principal actividad que ejercen niños y niñas (44 %).

Sólo en la producción de bienes y servicios, según el DANE, 523.000 niños, niñas y adolescentes en Colombia ejercieron trabajo infantil, siendo la “agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca”, la principal actividad económica, realizada principalmente por niños y adolescentes hombres (6,3 %). La principal razón por la que trabajaron los niños en el país fue porque debían participar en la actividad económica de la familia (38,8 %).

Y aunque los organismos aseguran que trabajar en el agro les ayuda a los niños a adquirir importantes habilidades de subsistencia y contribuyen a su supervivencia y seguridad alimentaria, advierte que el tipo de actividades que realizan son inapropiadas para su edad, probablemente peligrosas e interfieren con su educación.

“El trabajo infantil perpetúa el ciclo de pobreza de los y las niños afectadas, de sus familias y sus comunidades. Sin educación, estos niños y niñas probablemente seguirán siendo pobres. La prevalencia del trabajo infantil en la agricultura viola los principios del trabajo digno. Al perpetuar la pobreza, socava los esfuerzos para alcanzar la seguridad alimentaria sostenible y acabar con el hambre”, afirmó Alan Bojanic, representante de la FAO en Colombia.

El ministro de Trabajo, Ángel Custodio Cabrera, reiteró que debe haber cero tolerancia con el trabajo infantil y es que Colombia no es ajena a esta práctica. El titular de la carera cree que es necesario más educación y compromiso de los padres de familia para que conjuntamente con las autoridades educativas el niño no esté en la calle o en un sitio difícil sino en un aula de clase”.

El funcionario se comprometió a coordinar con las direcciones territoriales de la entidad, con los gobernadores y con la Policía de Infancia y Adolescencia la realización de jornadas de sensibilización para acabar con esta práctica como se ha hecho ya en Boyacá, Casanare y Quindío.

También destacó la articulación y participación de los aliados estratégicos en las tareas comunes frente a la prevención y erradicación de trabajo infantil y la protección integral al adolescente como la Red Colombia de Empresas, los proyectos USDOL, Colombia Avanza, Somos Tesoro, Pilares y Palma Futuro, entre otros.

El Convenio 182 de la OIT, ratificado por Colombia, obliga a los países a adoptar medidas inmediatas y eficaces para su prohibición y eliminación y puede comprender Trabajo Infantil Peligroso asociado habitualmente a actividades de producción de bienes y servicios, donde se resaltan los oficios del hogar, la forma más extendida de trabajo infantil. Del mismo modo el Convenio recoge las peores formas de trabajo infantil como la esclavitud moderna, la trata, la explotación sexual comercial, el reclutamiento forzoso, entre otros.

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