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Fitch Ratings advirtió que los altos costos financieros, el deterioro fiscal del país y la incertidumbre política seguirán presionando a las empresas colombianas en 2026, con impacto sobre los márgenes, la liquidez y la generación de caja en las organizaciones.
Un reciente informe de la calificadora señala que estas presiones podrían intensificarse en los próximos 12 a 18 meses, teniendo en cuenta un contexto de tasas de interés que se mantendrían elevadas, inflación persistente, mayor carga fiscal y un acceso más restringido a los mercados internacionales de capital.
El análisis se conoce luego de que Fitch Ratings rebajara la calificación soberana de Colombia en diciembre de 2025, una decisión que posteriormente derivó en seis rebajas de calificación corporativa.
Para la calificadora, los elevados déficits fiscales y el aumento de la deuda pública reducen el margen para una flexibilización monetaria más rápida, lo que prolonga un escenario de presión financiera para el sector privado.
Incertidumbre política complica el panorama empresarial
A las presiones financieras se suma un entorno de mayor incertidumbre política y regulatoria, que, según Fitch, podría mantenerse elevada en la antesala de las elecciones al Congreso, en marzo, y las presidenciales, en mayo.
Este escenario reduce la visibilidad sobre las reglas de juego y tiende a retrasar decisiones de inversión y planificación financiera por parte de las empresas.
La calificadora destacó la decisión de la Corte Constitucional, que el 29 de enero pasado suspendió provisionalmente el decreto de emergencia económica expedido por el Gobierno en diciembre de 2025, junto con sus anunciados tributos, mientras se adelanta su revisión constitucional.
En contexto: ¿Cuánto alcanzó a recaudar el Gobierno Petro con la emergencia económica?
Para Fitch, esta decisión aumentó la incertidumbre sobre la política fiscal de corto plazo.
Entre las medidas de emergencia económica figuraban el aumento de los impuestos sobre el patrimonio y las transacciones financieras, un gravamen del 1 % sobre las ventas y exportaciones de petróleo y carbón, y cargos adicionales a los generadores de electricidad para hacer frente a las deficiencias de financiación del sector.
Y es que, tras el hundimiento de la reforma tributaria en el Congreso, el decreto de emergencia había permitido la adopción de medidas de aplicación inmediata para reforzar las finanzas públicas.
Su suspensión, advirtió la agencia calificadora, refuerza el riesgo de cambios y reversiones rápidas en las políticas económicas, un factor que suele presionar los márgenes y la visibilidad del flujo de caja de las empresas, especialmente aquellas con mayor nivel de endeudamiento o menor liquidez.
Energía y vivienda, entre los sectores más expuestos
Fitch identifica a las empresas del sector eléctrico como uno de los grupos más afectados por el actual entorno político y regulatorio.
Según la calificadora, las intervenciones frecuentes y las medidas orientadas al control de precios a corto plazo han aumentado la incertidumbre financiera y la presión sobre la liquidez de generadores y distribuidores, lo que eleva el riesgo de desbalances en el sector. Por esta razón, la perspectiva para las empresas eléctricas colombianas en 2026 es de “deterioro”.
El sector de construcción de vivienda también enfrenta un panorama complejo. Fitch advierte que las restricciones de accesibilidad y los precios pactados en preventa limitan la capacidad de las constructoras para trasladar los mayores costos a los compradores.
“Prodesa (A-(col)/Negativo), que se centra en viviendas de interés social, parece más vulnerable dada su limitada capacidad de endeudamiento y su escasa liquidez. Arquitectura y Concreto (A+(col)/Estable) se beneficia de una cartera diversificada y un bajo nivel de endeudamiento”, indicó Fitch en su informe.
A esto se suman las altas tasas de interés, que encarecen el crédito hipotecario y afectan la demanda. En ese contexto, la agencia considera que las compañías con menor liquidez o menor capacidad de endeudamiento están más expuestas.
En contraste, empresas con portafolios más diversificados y niveles de endeudamiento moderados tendrían mayor capacidad para absorber el impacto del entorno financiero más exigente.
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