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Trump da a Irán 48 horas para un acuerdo sobre el estrecho de Ormuz: qué está en juego

El plazo no solo corre para Irán. También corre para una ruta por la que pasa una parte considerable del petróleo, el gas y los fertilizantes que consume el mundo, justo cuando la tensión en Ormuz ya se refleja en el mercado energético y empieza a extenderse a otros insumos clave.

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04 de abril de 2026 - 03:33 p. m.
Vista satélite del estrecho de Ormuz, canal natural entre Irán, Omán y Emiratos Árabes por el que pasa un quinto del crudo mundial.
Vista satélite del estrecho de Ormuz, canal natural entre Irán, Omán y Emiratos Árabes por el que pasa un quinto del crudo mundial.
Foto: Archivo Particular
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Donald Trump volvió a endurecer este sábado su tono frente a Irán y aseguró que ese país tiene 48 horas para llegar a un acuerdo sobre la reapertura del estrecho de Ormuz. De no hacerlo, advirtió, Estados Unidos desatará el “infierno”.

“El tiempo se acaba: 48 horas antes de que todo el infierno se desate sobre ellos”, escribió el presidente de Estados Unidos en la red social Truth Social.

La frase recayó sobre uno de los puntos más sensibles del mapa económico global. Por el estrecho de Ormuz pasa una parte considerable del petróleo, el gas y los fertilizantes que consume el mundo, de modo que cualquier nueva interrupción en esa ruta ya no se queda solo en la geopolítica: también se traduce en presión sobre precios, suministro y costos de producción.

El mercado ya venía dando señales de eso. El Brent pasó de US$61 en enero a niveles que rozaron los US$112 en cuestión de semanas, con picos cercanos a US$118, mientras la Agencia Internacional de Energía (AIE) habló de la mayor interrupción del suministro en la historia del mercado mundial del petróleo.

El cuello de botella del crudo y algo más

Antes de la actual escalada, por el estrecho de Ormuz cruzaban unos 20 millones de barriles diarios, equivalentes a cerca de una quinta parte del consumo mundial de petróleo.

Por esa misma ruta también pasa alrededor del 20 % del comercio global de gas natural licuado, sobre todo desde Catar y Emiratos Árabes Unidos hacia Asia, además de una porción relevante de fertilizantes e insumos para la agricultura.

Por eso, el impacto del cierre va más allá del Brent. La presión sobre esa vía ya alcanza al diésel, el gas licuado y el combustible de aviación, mientras empieza a trasladarse a otros costos de producción.

Puede interesarle: En un mes de guerra en Oriente Medio, 221 buques cruzaron Ormuz: ¿hacia dónde iban?

La propia Agencia Internacional de Energía (AIE) advirtió que, incluso con medidas de emergencia para moderar la demanda, el sistema no tiene cómo reemplazar en el corto plazo el suministro interrumpido por el conflicto.

Los precios de los alimentos

Pero Ormuz no es solo un termómetro del petróleo. También es una vía por la que se mueven insumos que terminan afectando los precios de la comida.

El economista jefe de la FAO, Máximo Torero, advirtió que si el estrecho permanece cerrado “entre 30 y 60 días más”, el encarecimiento de costos puede traducirse en una crisis de precios de alimentos “más seria” que la vivida durante la pandemia, si no se actúa a tiempo.

La FAO explicó el mecanismo como un “efecto cascada”: por ese enclave circulan flujos ligados al petróleo y al gas, pero también entre el 20 % y 30 % de los fertilizantes, además de otros insumos que son básicos para la agricultura.

En el primer mes del conflicto, según la organización, los fertilizantes ya se encarecieron 50 %, un golpe que empezó a sentirse con más fuerza en países en periodo de siembra que se ven obligados a comprar más caro.

La alerta, además, no se limita a economías vulnerables. Torero planteó que, si la crisis se prolonga, puede terminar afectando decisiones productivas en grandes exportadores agrícolas (como Brasil, Argentina, Estados Unidos o Australia) y que eso se reflejaría en precios “a mediados y finales de este año”, con riesgos que pueden extenderse a 2027.

El problema está en los costos de insumos, y “la solución en este caso es abrir el estrecho de Ormuz”, dijo Torero.

Los efectos para Colombia

Colombia no está aislada de la escalada. Si bien exporta petróleo (más de US$12.400 millones en 2025), también depende de importaciones para sostener su consumo interno.

De acuerdo con los gremios ACP y Naturgas, entre 35 % y 40 % de la gasolina se compra afuera y cerca del 20 % del consumo de gas ya es importado.

Con el Brent por encima de US$100, la presión entra por el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), el mecanismo que amortigua los golpes externos. Un crudo más caro encarece importaciones y amplía la brecha entre precios internos y externos; si además el peso se deprecia, el golpe es doble.

En contexto: La mayor crisis petrolera desde 1973 golpea a Colombia: Ormuz, precios y límite a subsidios

En ese escenario, ya hay estimaciones de expertos que hablan de más de COP 1,2 billones de presión adicional sobre subsidios.

El punto más sensible está en el diésel. Hoy el galón de gasolina ronda los COP 15.500 (promedio nacional) y el diésel, los COP 11.100 (promedio nacional).

El centro de estudios ANIF estima que el déficit del FEPC podría rondar los COP 10,7 billones este año por la brecha entre precios locales e internacionales, profundizada por el salto del Brent. En esa cuenta, el diferencial sería de COP 800 en gasolina y de COP 5.700 en diésel. Este último concentraría el 97 % del déficit proyectado, lo que obligaría ajustes graduales para cerrar la brecha.

Por ahora, el Gobierno cesó los recortes al precio de la gasolina (que ya sumaban COP1.000 en febrero y marzo) y decretó recientemente un aumento de COP 375 en el precio promedio por galón de gasolina corriente y de COP 81 en el precio promedio por galón de diésel. Medida que empezó a regir el pasado 1 de abril.

Puede interesarle: La gasolina y el diésel vuelven a subir desde este 1 de abril: precios por ciudad

En fertilizantes, la exposición también es alta: Colombia importa US$872 millones y exporta US$81 millones en ese mercado. En un contexto de alzas de insumos, el Gobierno ha dicho que buscaría subsidiarlos con utilidades de Ecopetrol.

La petrolera estatal colombiana llega a esta coyuntura con señales mixtas. En 2025, sus utilidades cayeron cerca de 40 %. En enero de 2026, la producción nacional de crudo bajó 3 % y la de gas, casi 17 %, mientras las importaciones de gas suben con fuerza. A la vez, la empresa reportó un aumento de 2,7 % en sus reservas probadas, hasta 1.944 millones de barriles equivalentes, y un índice de reposición de 121 % (el más alto en cuatro años), que proyecta 8,2 años de autosuficiencia de crudo.

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RICARDO BOTERO(81050)Hace 51 minutos
No era. que el estrecho de Ormuz no le importaba? eso alcanzó a decir como ha dicho que la guerra la tiene ganada y que Irán carece de capacidad militar porque han destruido toda su fuerza militar. A ver??? Si ya ganó, por qué no se sale? (Porque va perdiendo y está empantanado) Quiero ver cómo responde Irán a estas 48 horas de plazo.
Helga66(40077)Hace 1 hora
La política energética de Petro errática intentando debilitar a Ecopetrol a principios del gobierno con una ministra torpe que no sabía ni sumar bien. Recuérdese que Irene Velez NO SABIA PRONUNCIAR LAS CIFRAS DEL SECTOR QUE DIRIGIA. Quedará en la historia esta estupidez. Torpedear ECP y ahora se da cuenta de la importancia de la Compañía y ofrece subsidios con cargo a su caja. Tarde se da cuenta de la importancia de mantener una empresa sólida. Es tarde. Ya se va.
PEDRO CASTIBLANCO REYES(85266)Hace 1 hora
una cosa es masacrar lancheros en las costas caribeñas, mientras las empresas navieras de el presidente Noboa del Ecuador y los muy dignos bananeros nuestros con puertos privados en el golfo de morrosquillo inundan a Estados Unidos de harinas el lobo, y otra muy distinta enfrentar al imperio persa con apenas 3 mil años. veo a trump asustado
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