Opinión

Papeles del paraíso y desigualdad en la distribución

Más allá de los nombres en la lista, las revelaciones sobre los paraísos fiscales deberían inspirar una discusión sobre para qué y cómo están estructurados los sistemas de tributación locales en un mundo globalizado.

Los paraísos fiscales se han vuelto los principales aliados del 1 % de las personas más adineradas del planeta. / iStock

Los hallazgos de los Papeles del Paraíso parecen no haber tenido un impacto profundo en la opinión nacional y, más allá de mencionar algunos nombres de políticos y empresas colombianas que aparecen en los documentos revelados por el periódico alemán Süddeutsche Zeitung, la noticia ha desaparecido rápidamente de las primeras páginas locales. (Lea Paradise Papers, la nueva filtración de documentos secretos en el exterior)

Para el caso colombiano han salido a relucir desde el presidente de la República, pasando por exministros, hasta llegar a empresas como Ecopetrol y EPM. Hay que aclarar que las personas y empresas vinculadas a estos paraísos fiscales no necesariamente incurren en prácticas ilegales.

Ahora, lo que sí genera un amplio debate es la utilización de estos mecanismos para la obtención de beneficios fiscales y las nefastas consecuencias distributivas que puede generar la figura del “paraíso fiscal” sobre la calidad de vida de una gran fracción de los ciudadanos del planeta.Para entender las prácticas financieras de los refugios fiscales, basta mirar el caso de Google, que desde hace más de una década emprendió unas movidas financieras para lograr menores niveles de tributación.

Creó una filial en Irlanda llamada Google Ireland Holdings, a la cual han transferido una gran parte de la propiedad intelectual sobre tecnologías de búsqueda y publicidad. La elección de Irlanda tiene un motivo concreto: los altos beneficios con los impuestos y la posibilidad legal de manejar el holding desde Bermudas (paraíso fiscal en el Caribe), a pesar de tener un registro en Europa. Adicionalmente, Google Ireland Holdings crea compañías como Google Ireland Limited, la cual tiene licencias para gestionar las filiales de Google en el resto de Europa y África y, por lo tanto, sus beneficios.

Cuando Google Ireland Limited empaca las utilidades de varias de sus subsidiarias en el mundo puede mover estos flujos a Holanda, en donde también hay grandes beneficios fiscales. Y aquí se cierra el círculo: las utilidades son trasladadas desde los Países Bajos a Google Ireland Holdings que, como ya se dijo, es una compañía que opera en Bermudas. Esta última puede reclamar todos los beneficios, pues es la que tiene los derechos de las tecnologías empleadas.

Esta compleja operación se conoce como el “Sándwich doble con relleno irlandés y holandés” (Double Irish and Dutch sandwich), pues intervienen dos filiales irlandesas con la intermediación de una holandesa, en un círculo vicioso diseñado para tributar menos. En 2015, este tipo de operaciones le ahorraron a Google más de US$3.600 millones en impuestos.

Cuando las directivas de Google han sido cuestionadas por estas prácticas, su respuesta es que cumplen con las leyes tributarias de cada país. De hecho, con estas operaciones la empresa no está rompiendo ninguna legislación, tan sólo mueve sus beneficios globalmente de la forma más conveniente. Este tipo de operaciones no sólo las realiza Google, sino también otras empresas mencionadas en los Papeles del paraíso, como Facebook, que tiene Facebook Ireland Holdings, en Islas Caimán; Nike, y la cuestionada Uber, que juegan con las flexibles políticas de impuestos holandesas.

Si algunas de las empresas más poderosas realizan estas operaciones, que son legales, no es para nada extraño que empresarios, políticos y millonarios de países emergentes hayan replicado estos complejos esquemas de estructuración financiera para ahorrarse dinero en impuestos.

La pregunta, entonces, es una que ya ha sido enunciada muchas veces: ¿Todo lo legal es justo? La respuesta es no. Estos esquemas de evasión global son injustos y son una de las fuerzas claves que impulsan los altos niveles de desigualdad de riqueza e ingreso presentes en nuestros tiempos. y muy bien documentados por Thomas Piketty en su libro El capital en el siglo XX.

Con el crecimiento de la apertura comercial y el empoderamiento de la globalización financiera, los paraísos fiscales se han vuelto los principales aliados del 1 % de las personas más adineradas del planeta. Los datos suministrados por Gabriel Zucman, profesor de Berkeley y principal investigador académico sobre paraísos fiscales, son impactantes: cerca del 80 % de los recursos disponibles en los paraísos fiscales pertenecen al 0,1 % de los hogares más ricos del planeta y, aún peor, el 50 % de los recursos allí presentes sólo corresponden al top 0,01 %. Por otra parte, alrededor del 40 % de las utilidades de las firmas multinacionales son deslocalizados de manera artificial, como se mostró antes con Google, a los refugios fiscales en el Caribe y otras ubicaciones fiscalmente generosas.

Todo esto es consistente con otro dato suministrado por el mismo Zucman, quien afirma que para septiembre de 2017, cerca del 10 % del PIB global está en refugios fiscales offshore. Para los más interesados en la materia vale la pena revisar el libro The hidden wealth of nations (Zucman, 2015) un texto con una gran discusión y muchos datos sobre el asunto.

Más allá de los nombres presentes en las listas de “Paradise Papers” el debate debe trascender hacia las implicaciones en términos de desigualdad del ingreso y la riqueza que generan estos mecanismos tributarios.

Los impuestos que no pagan las multinacionales y los millonarios terminan siendo compensados por el resto de la población. Basta con ver lo mucho que se discutió en la última reforma tributaria en Colombia el aumento del IVA del 16 al 19 %, al mismo tiempo que en el debate público no apareció siquiera el término paraíso fiscal. El menor pago de impuestos del top 1 % de los más ricos termina afectando la provisión de mejores bienes públicos. El periódico francés Le Monde afirma que los recursos que ha perdido la Unión Europea a causa de la evasión fiscal de las multinacionales equivalen a la mitad de las provisiones públicas europeas para la educación superior.

Para el caso de Colombia, este debería ser el centro del debate, pues no se puede olvidar que somos uno de los países más desiguales de la región: con un coeficiente Gini de 0,52, los niveles de ingreso más concentrados de América Latina y en donde, según datos de WID para 2010, el 1 % de las personas más ricas del país concentraban el 20 % de la riqueza.

Seguramente una parte de ese top 1 % aparece en los Papeles del paraíso y por ahí también hay que buscar soluciones a los altos niveles de desigualdad.

Por ello, la discusión de la lista de nombres de estas revelaciones debe ser la puerta de entrada para discutir políticas tributarias progresivas, de corte global, pues en los debates locales de un mundo globalizado cada vez es más difícil hacerles el quite al paraíso y a la inequidad que viene con él.

* Profesor Escuela de Economía, Universidad Nacional de Colombia/  [email protected].