¿Qué tan reservada era la información que el Minagricultura le dio a Fedegán?

Acuerdos de confidencialidad a cambio de información de los ganaderos ya habían sido firmados antes y con otros actores. Su objetivo era permitir "informar" y hacer "comparaciones" entre las bases de datos de los ciclos de vacunación contra la fiebre aftosa.

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La entrega de bases de datos con información de los ganaderos del país por parte del Ministerio de Agricultura a la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) es la más reciente polémica que se ha desatado en el sector. Es un tema sensible, teniendo en cuenta que apenas hace una semana el Gobierno informó su decisión –criticada desde distintos sectores– de contratar con esa Federación la administración de los recursos parafiscales que contribuyen los productores, un manejo que el gremio había perdido a finales de 2015 luego de detentarlo por 22 años.

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En una reunión del 3 de octubre de 2018, dos días después de que fue detectado el foco de fiebre aftosa en el municipio de Sogamoso, José Félix Lafaurie, presidente de Fedegán, expresó “su inquietud frente al aumento inusitado de animales en algunos predios del país y zonas, de acuerdo a un análisis que Fedegán ha adelantado, el cual sin embargo no fue posible llevar a cabo a nivel de municipio, por falta de acceso a la información”, según el acta de la junta que obtuvo la emisora La W.

Enseguida, Hilda Terán, apoderada de la Cuenta Nacional de Carne y Leche, creada cuando el Ministerio, a través de Fiduagraria, asumió la administración de los parafiscales, dijo, según el acta, que era necesario firmar un acuerdo de confidencialidad para que Fedegán accediera a la información. Se trataba de datos relacionados con el segundo ciclo de vacunación contra la aftosa de 2017: nombres, predios, características de los animales, entre otros. Y así se hizo.

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Fuentes del Ministerio aseguraron que ese tipo de acuerdo de confidencialidad, a cambio de acceso a las bases de datos, no era algo nuevo. Documentos similares se habían firmado en febrero, con representantes de otros gremios, como la Nueva Federación Ganadera –formada en orilla distinta a Fedegán–, del comité de ganaderos de Casanare y la Asociación Colombiana de Médicos Veterinarios. El fin era informarse y hacer comparaciones entre las bases de datos de los ciclos de vacunación de la fiebre aftosa.

Sin embargo, sí es posible encontrar una diferencia en los documentos conocidos por El Espectador: en acuerdos anteriores al firmado por el presidente de Fedegán existía la condición de consultar la información en equipos de la Cuenta de Carne y Leche. Nada de llevarse los archivos. En el acuerdo firmado con el presidente de Fedegán, en cambio, se contemplan las posibilidades de entregarle, informarle o presentarle la información en distintos medios: CD, medio electrónico, entre otros. Fuentes del Ministerio, además, aseguraron que, pese a que con los otros actores se firmó el acuerdo de confidencialidad, la información que quedó disponible para consulta en febrero nunca se examinó.

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Desde esa cartera han explicado que la información se le dio a Fedegán, si bien no como administrador de los parafiscales, sí como miembro de la Comisión Nacional para la Erradicación de la Fiebre Aftosa, para que pudiera analizar el inusual aumento del hato ganadero –cercano al 20 %–, en el contexto de la reaparición de la enfermedad en territorio colombiano y teniendo en cuenta que la Federación cuenta con la información histórica del hato ganadero en el país.

No obstante, surge la inquietud de por qué Fedegán fue el único gremio ganadero invitado a la sesión en la que se firmó el acuerdo de confidencialidad. La ley establece que, en la misma comisión contra la aftosa, junto con Fedegán, están las cooperativas y la federación de fondos ganaderos. Hasta el momento, ni el ICA ni el Ministerio han explicado por qué.

Desde el Ministerio también insistieron que la información entregada, contenida en los llamados “registros únicos de vacunación”, cuenta con la autorización de los ganaderos que la suministran para que sea recolectada, almacenada, actualizada, usada, circulada, transmitida o transferida con fines estadísticos o sanitarios.

El acuerdo de confidencialidad con el representante de Fedegán estableció que la información solo podía ser utilizada para fines informativos y comparativos, prohibió que fuera dada a terceros o reproducida y obligó a quien firmaba a tomar medidas de seguridad para que nada de eso, o incluso un robo, ocurriera. En caso de incumplimiento, incluyó la obligación de pagar indemnización a quien salga perjudicado.

En todo caso, es claro que ni la Cuenta ni el Ministerio tenían cómo garantizar que realmente no se le diera otro uso, pues media la buena fe.

Este medio intentó consultar al presidente de Fedegán pero al momento de esta publicación no había sido posible.

Este viernes también se conoció que la Contraloría General de la República dio inicio a una actuación especial de fiscalización, con el fin de revisar los antecedentes y el contexto en el que se contrató la administración de la parafiscalidad ganadera con Fedegán. En diciembre pasado este ente de control no sólo advirtió demoras en el proceso de adjudicación de la administración del fondo por parte del Ministerio, sino que consideró que la cartera debía continuar con la licitación pública para escoger ese administrador. Días después contrató directamente con Fedegán.