6 Mar 2019 - 1:36 a. m.

¿Qué tanto afectó a la Mojana bolivarense el cierre de compuertas de Hidroituango?

Mientras que la Contraloría y el alcalde de Achí afirman que la operación en casa de máquinas impactó el caudal del río, EPM explica que las descargas desde otro embalse lograron mitigar el efecto adverso y que la falta de agua corresponde a la temporada seca.

Redacción Economía.

El pasado fin de semana, la Contraloría General de la República (CGR) informó sobre su recorrido en La Mojana bolivarense y aseguró que pudo verificar “graves afectaciones en la vida socioeconómica de la región” como consecuencia de la disminución en el caudal del río tras el cierre de las compuertas Hidroituango.

Según el ente de control, “la situación más preocupante se presenta en el corregimiento de Guacamayo, del municipio de Achí, en el sur del departamento de Bolívar, que está literalmente sin agua y no está recibiendo alimentación para los menores de edad”.

El Espectador publicó algunas de las conclusiones de la CGR, ante lo cual EPM recordó las operaciones que llevó a cabo en los primeros días de febrero, en el marco del cierre de compuertas de Hidroituango –cierre que suspendió por casi cuatro días el flujo del río Cauca desde el proyecto hidroeléctrico hacia abajo–. El objetivo de dichas maniobras era evitar un impacto en el caudal aguas abajo de la confluencia entre el Cauca y el río Nechí, en el municipio antioqueño que lleva el mismo nombre, ubicado muy cerca de los límites con el departamento de Bolívar.

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Entre el 5 y 10 de febrero, el embalse Porce III descargó agua para “compensar” la interrupción del flujo desde Hidroituango. La operación “logró mitigar los impactos sobre el río Cauca, aguas abajo del municipio de Nechí, Antioquia, al norte del país, en los departamentos de Sucre y Bolívar, tras el cierre de la segunda compuerta de la casa de máquinas de Hidroituango”, dijo EPM en ese momento.

Añadió que la medición del río Cauca a la altura de la estación Nechí-Las Flores, propiedad del Ideam, permitió concluir que el caudal por esos días, “aun durante la contingencia en Hidroituango, fueron muy similares a semanas anteriores y superiores al mínimo histórico alcanzado en el pasado, de acuerdo con mediciones en la estación”. Esto es: el 8 de febrero el caudal estaba en 640 m³/s, "inferior en 10 m³/s al presentado en días anteriores (650 m³/s) (...) Es importante destacar que en la Estación Nechí-Las Flores el caudal mínimo histórico registrado por EPM ha sido de 465 m³/s".

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Luego de toda la operación, casi una semana después de que Hidroituango empezó a verter agua nuevamente, EPM afirmó que los niveles del río Cauca en La Mojana (Sucre y Bolívar) eran propios de la época de sequía, “incrementadas por condiciones anómalas en el océano Pacífico (consolidación del fenómeno El Niño)”.

En ese sentido, Carlos Solano, vicepresidente de Generación de EPM, afirmó a El Espectador que “el nivel que tenga el río (bajo, según lo evidenciado por la CGR) en los últimos días no está modificado o siendo afectado por la existencia del proyecto Ituango. A nuestro entender, es el caudal propio de una estación de verano, que está siendo fuerte porque estamos bajo una condición de calentamiento del océano Pacífico”.

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Por su parte, el alcalde Achí, Javier Nadjar, dijo en diálogo con este diario que su municipio sí vio una afectación en el caudal cuatro días después del cierre de la última compuerta en la casa de máquinas de Hidroituango. “Bajó lo que nunca había bajado por esta época”, afirmó. Añadió que gran parte de la economía de su municipio depende de la pesca y que por estos días se solía ver “la subienda, pero hoy no se ve el pescado en Achí”.

“No pueden decir que no ha habido afectaciones”, así como también las hubo el año pasado durante los incrementos súbitos del caudal, según el alcalde. No obstante, reconoce que las descargas desde Porce III mejoraron la situación y que la falta de agua a esta altura del Cauca también es consecuencia del tiempo seco que se vive.  

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