En el marco del Congreso de la ANDI

Según el ministro Restrepo, la guerra comercial y la incertidumbre política son oportunidades para Colombia

José Manuel Restrepo, ministro de Comercio, Industria y Turismo, habla con este diario sobre las posibilidades que tiene el país de mostrarse como destino de inversión estable en medio de la incertidumbre regional y global en materia política y económica.

José Manuel Restrepo, ministro de Comercio, Industria y Turismo.Mauricio Alvarado - El Espectador

¿Qué papel juega en este momento el dólar para la atracción de inversión? ¿Es favorable?

Creo que la inversión responde a criterios más amplios, a cómo logra un país ser más competitivo en materia tributaria, por ejemplo. La inversión responde a ver de qué manera se simplifican trabas y trámites innecesarios en la interacción con el sector público, y allí se han racionalizado, eliminado, simplificado más de 1.111 trámites hasta la fecha, más de lo que habíamos propuesto, que eran 900. Responde también a criterios de seguridad jurídica y cómo el país desde su actor de política pública cree en la iniciativa privada. El presidente ha sido enfático en que este ha sido un gobierno amigo de la iniciativa privada, del desarrollo empresarial. Creo que la inversión responde también a un criterio de dónde hay oportunidades: el país ha venido identificando oportunidades en energía, infraestructura, tecnologías de información y comunicación, turismo, agroindustria, industrias creativas o economía naranja. Lo que sí tiene relación directa con la tasa de cambio eventualmente son las exportaciones. Como principio general no se debería depender de una tasa de cambio para exportar más, pero evidentemente una como la que tenemos hoy puede favorecer a un exportador.

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La actual tasa de cambio puede ser una buena oportunidad para atraer turismo al país. ¿Se está pensando en eso?

Puede ser una buena oportunidad para atraer turismo y propiciar más turismo doméstico. En ese marco, a través de la campaña nacional “Yo Voy”, hemos tratado de incentivar el turismo doméstico y vemos que hay una cifra reflejo de que esto es positivo. Acaba de salir la cifra de junio, y es el dato más alto en tasa de ocupación hotelera de los últimos catorce años, realmente desde que se tiene información. Eso es positivo porque significa que el país se está volviendo atractivo incluso para sus propios ciudadanos. También puede ser atractivo para continuar en la tasa de crecimiento de los visitantes no residentes; el año pasado cerramos con récord de crecimiento de 8 % y 4,2 millones de visitantes, y sigue creciendo. Una tasa de cambio como esta favorece sin duda la visita de estos no residentes internacionales.

¿Qué se puede hacer en materia de tarifas para que la gente conozca el país a precios competitivos?

Hemos querido con Aerocivil y el Ministerio de Transporte abrir nuevas rutas, porque la mejor manera de bajar tarifas es generando competencia. Además, ha habido récord histórico en el número de las solicitudes para nuevas rutas, el número de pasajeros nacionales e internacionales crecen a doble digito. Es positivo porque significa que hay un interés creciente por nuevas rutas y la nueva ruta generará más competencia y contribuirá a disminuir los precios. Aerolíneas como Avianca crearon nuevas rutas regionales y van a seguirlas creando alrededor de este segundo semestre; estamos viendo la llegada y el interés de rutas internacionales de bajo costo. Venimos haciendo un estudio al detalle de la competitividad del sector para ver qué otros caminos podemos recorrer para lograr la disminución en las tarifas aéreas.

Hay una alta expectativa alrededor del mercado chino. ¿En qué nos beneficia?

No estamos en una negociación de entradas y de salidas. Hubo un acercamiento con el que quisimos expresar el interés de acceso de algunos productos, especialmente del sector agroindustrial, pero también expresamos el interés de Colombia de atraer inversión extranjera china. Por eso nos reunimos con cerca de 450 empresarios en Shanghái y Beijing, varios de ellos han expresado interés. Tenemos la visita, esta semana, de cerca de veinte inversionistas chinos interesados, derivado de la visita que tuvimos a Beijing y a Shanghái. Es positivo para Colombia y el inversionista chino, que tiene un enorme interés en inversión en infraestructura, energía, tecnologías de información y comunicación. Nosotros hemos expresado nuestro interés de acceso o de agilizar el acceso al aguacate Hass (que se logró), de incrementar la oferta del banano, de avanzar y crecer en la oferta de cafés especiales, de hacer lo propio en carne, una vez se solucione el estatus sanitario de Colombia y tengamos las visitas fitosanitarias de las autoridades chinas. También, por qué no, de poder avanzar en la exportación de diamantes elaborados, o sea la producción de joyería usando diamantes. No es un acuerdo de libre comercio, simplemente es una profundización en nuestras relaciones comerciales y de inversión.

¿Cómo nos afecta la guerra comercial?

Toda guerra comercial es negativa para todas las economías, lo vemos en las estimaciones del Fondo Monetario Internacional, que prevé una reducción en el crecimiento del PIB; entonces nunca una guerra comercial es positiva para nadie. Hay signos de preocupación respecto a una eventual recesión en algunos de los países desarrollados.

¿Como Alemania?

Por ejemplo. Todavía no hay nada cierto, pero hay preocupaciones en el mundo entero. Cuando hay una guerra comercial también hay preocupación por las desviaciones de comercio, algunas de ellas por situaciones de dumping, lo que significa que un país como este tiene que estar preparado para ejercer, cuando es el caso, las medidas de defensa comercial correspondientes. Pero también estas guerras comerciales, así como generan riesgo, preocupación y menor demanda que puede afectar las exportaciones, como lo estamos viendo en las cifras de varios países, también puede ser una oportunidad para compañías americanas que están en China y pueden relocalizarse en otro país, como el nuestro. Puede ser una oportunidad para productos que llegaban de China a Estados Unidos, que ahora llegan con arancel y pueden salir de Colombia hacia los Estados Unidos; por ejemplo, materiales de construcción. O, por otro lado, para productos que salían de Estados Unidos a China y que ahora salen con arancel, como por ejemplo la carne de cerdo. De ahí la importancia de esta conversación. Creo que son riesgos, pero también oportunidades para quienes están fuera de esa guerra.

El movimiento político en la región, como en Argentina, Venezuela o Brasil, ¿de qué manera nos puede afectar negativa o positivamente?

Un país como Colombia muestra estabilidad económica, ortodoxia en el manejo de su economía, que estamos logrando por primera vez un superávit primario en materia fiscal, muestra una ley de financiamiento atractiva para ser competitivo en materia tributaria en el mundo. Entonces, muestra un país que cree que fomentando iniciativa privada genera crecimiento. Creo que es una oportunidad para Colombia de mostrar esa estabilidad política, económica, esos buenos resultados en confianza en distintos sectores de la economía y un comportamiento en el que, si bien la tasa de crecimiento no es la que quisiéramos tener, sigue siendo muy por encima del promedio de América Latina.

¿En qué van las negociaciones del TLC con los países aspirantes a asociados a la Alianza del Pacífico? ¿Sí van a quedar excluidos productos como la leche, el azúcar o la carne?

En el caso de la Alianza del Pacífico vemos una oportunidad importante para nosotros y para América Latina, no es solo porque sea la octava economía del mundo o porque atraiga el 40% de la inversión o genere el 40% de las exportaciones de la región. Es un escenario desde el cual Colombia y otros países están reiterando su vocación y el principio de defender el multilateralismo, el libre comercio, frente a visiones proteccionistas que hay en el mundo. Segundo, es muy valioso porque es un espacio de desgravación arancelaria y de integración económica, de armonización de normas regulatorias, donde se interactúa sobre otros temas, como industrias creativas, sobre cuarta revolución industrial, en fin. Dicho esto, el compromiso que asumimos en la última sesión de Alianza del Pacífico es que de aquí a diciembre vamos a cerrar las negociaciones con los estados asociados. Lo más valioso fue que en ese espacio el presidente Iván Duque fue enfático y logró el respaldo de los colegas de los otros países de Alianza del Pacífico en el sentido de que Colombia va a defender la exclusión del sector lácteo en esta negociación, y lo va a hacer en la convicción de que es un sector que tiene un impacto muy importante desde el punto de vista social, llega a más de 500.000 familias, y puede ser severamente golpeado. Queremos y pretendemos protegerlo para evitar que haya un inconveniente mayúsculo desde el punto de vista social. No significa que no avancemos en la negociación. Lo hemos venido haciendo en dos frentes: uno en temas de común acuerdo entre la Alianza, como requisitos de origen o reglas de origen, como el tema de propiedad intelectual, ambiental, laboral. Y dos: en negociaciones bilaterales sobre asuntos de desgravación arancelaria de productos específicos, o sea, el tema de oferta comercial.

Hay gran expectativa alrededor del aguacate hass. ¿Estamos preparados para suplir la creciente demanda?

No me cabe la menor duda. Este es un país que viene creciendo a doble dígito en la producción y exportación de aguacate. Un país como China está importando del mundo 130 millones de dólares. A un mediano plazo un país como este (Colombia) debería estar logrando entre 4 y 6 millones de dólares. Esto favorece la generación de empleo y permite el desarrollo empresarial y productivo de regiones altamente productoras de aguacate, que yo creo que son valiosas no solo desde el punto de vista económico sino también social. Antioquia, por ejemplo, es un departamento que produce aguacates, un departamento que podría producir más aguacates y que tiene vocación exportadora.

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Toda la inversión extranjera que llega no necesariamente genera buena expectativa, por ejemplo, en el caso de la minería de metales. ¿Cómo va ese tema? 

En materia de inversión hay distintos tipos de inversión. Vimos el resultado reciente de un crecimiento del 68% en el primer trimestre en atracción de inversión extranjera directa, pero cuando uno revisa qué sectores crecen, uno diría ¿solamente el sector de minería e hidrocarburos? ¡No! Hay otros sectores que también están creciendo rápidamente, por ejemplo, el de manufactura con más del 300%, agroindustria y agro más del 100%. Por principio creo que también es importante traer inversión en el sector minero porque podemos demostrar que esa inversión puede llegar con un criterio de sostenibilidad y aquí no hay que demonizar la inversión en minería e hidrocarburos. Por el contrario, hay que propiciar ese tipo de inversión de alto nivel sostenible, que, entre otras, es una forma a través de la cual se enfrenta a la que sí es perversa, que es la minería informal.

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2019-08-19T21:00:41-05:00

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2019-08-19T20:32:24-05:00

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Mary Luz Avendaño / Medellín.

Economía

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