Publicidad

“Un duro golpe a la confianza”: ANIF sobre rebaja de calificación crediticia de Colombia

La rebaja de S&P a BB- marca el nivel más bajo en tres décadas y, según ANIF, refleja déficits persistentes, endeudamiento creciente y menor previsibilidad fiscal. La alerta de ANIF se enlaza con una advertencia global del Fondo Monetario Internacional.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
15 de abril de 2026 - 08:12 p. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

La rebaja de S&P a BB- marca el nivel más bajo en tres décadas y, según ANIF, refleja déficits persistentes, endeudamiento creciente y menor previsibilidad fiscal. La alerta de ANIF se enlaza con una advertencia global del Fondo Monetario Internacional.

Imagen de referencia.
Imagen de referencia.
Foto: Getty Images - Getty Images

El 8 de abril quedó marcado como un día en que la confianza del país quedó diluida: BB-. Un escalón más abajo en la escala de S&P Global Ratings. El más bajo en más de tres décadas.

La rebaja no sorprendió al mercado. Pero igual pesa. “Con esta actualización, Colombia comparte la misma calificación crediticia con países como Turquía, Mongolia y Honduras”, advirtió ANIF. La comparación ubica al país en el mapa que miran los inversionistas cuando deciden dónde poner su plata.

La decisión de S&P llega después de varios avisos. Déficits altos, gasto presionando, ingresos que no alcanzan. “La rebaja (…) responde principalmente al deterioro de las finanzas públicas y a la menor previsibilidad de la política fiscal, derivado de la suspensión de la regla fiscal”, recoge el informe.

“Un duro golpe a la confianza”

El centro de pensamiento apunta a un patrón que se viene repitiendo: déficits primarios persistentes, mayor endeudamiento, dificultades para pasar reformas tributarias. Y un entorno que se volvió más frágil. Inflación todavía alta (5,56 %), déficit externo ampliándose (3,1 % del PIB en el último trimestre de 2025), costos de financiamiento más exigentes (14,03 % en largo plazo).

La fotografía no es de crisis inmediata, pero sí de deterioro. Otra vez. “No enfrenta un riesgo inmediato de crisis”, dice ANIF al recoger la lectura de S&P. Pero el deterioro es constante, casi silencioso, porque se escabulle en endeudamientos más caros para el país que el ciudadano de a pie verá tarde o temprano en su bolsillo.

La señal ya venía incorporada en los precios. Los Credit Default Swaps a cinco años (el seguro contra un eventual incumplimiento) ya se movían en niveles similares a los de países con esa calificación.

La noticia es negativa para Colombia. Nunca, desde que S&P sigue a Colombia, la nota había caído a BB-. Ni en la crisis de finales de los 90, ni en los episodios globales de 2001 o 2008, ni en el golpe de la pandemia. Esta vez sí.

Y el pasado pesa. Perder el grado de inversión en 1999 tomó cerca de 12 años en revertirse. Solo en 2011 el país volvió a BBB-. El antecedente está ahí, como advertencia. “Colombia podría tardar varios años en lograr una consolidación fiscal creíble y recuperar el grado de inversión”, señala ANIF.

El contraste regional tampoco ayuda a suavizar la lectura. Chile se mantiene en A. Perú y México conservan grado de inversión. Brasil, sin ese sello, está un escalón arriba en BB. Colombia queda más abajo, compartiendo grupo con economías de mayor volatilidad.

Eso tiene efectos concretos, aunque no siempre inmediatos. Más presión sobre las tasas a las que se financia el Estado. Menor margen para atraer inversión en un momento en que ya está débil. Hoy la inversión ronda el 16 % del PIB, lejos de niveles cercanos al 22 % que marcaron otros ciclos.

“La incertidumbre política y un Congreso fragmentado podrían retrasar los ajustes fiscales necesarios”, advierte el centro de pensamiento.

En la escala de S&P, que va de “AAA” (máxima solvencia) a “D” (incumplimiento), una calificación de “BB-” significa que Colombia sigue en la franja especulativa, es decir, por debajo del grado de inversión, aunque todavía por encima de niveles de mayor vulnerabilidad crediticia como la serie “B” y las categorías “CCC”, “CC” y “C”.

Con este nuevo descenso, Colombia completa cuatro rebajas en la escala de S&P desde 2020, cuando todavía conservaba la nota BBB-, el último peldaño del grado de inversión.

S&P dejó una puerta entreabierta. La perspectiva pasó de negativa a estable. Hay una expectativa de corrección, aunque lenta.

Así queda la calificación soberana de Colombia entre las tres grandes firmas calificadoras:

Colombia queda en BB- para S&P, BB en Fitch y Baa3 en Moody’s, todas con perspectiva estable.

Un problema global de deuda

La rebaja no ocurre en el vacío. Afuera, el margen también se está cerrando. El Fondo Monetario Internacional advirtió que la deuda global llegó a cerca del 94 % del PIB en 2025 y podría superar el 100 % en menos de cinco años, un nivel que no se veía desde la posguerra.

“No se registraron avances medibles en la reducción de las deudas y los déficits”, dijo Era Dabla-Norris, del departamento fiscal del FMI. Sí hubo crecimiento mundial, pero no para ordenar las cuentas.

“El resultado final es que los países no tienen colchones cuando llega el próximo choque”, advirtió. En un entorno de tasas altas y tensiones geopolíticas, ese colchón empieza a valer más que cualquier discurso fiscal.

Pero también dejó claro el otro lado. Si los déficits se desbordan o si la política monetaria pierde credibilidad, la calificación puede volver a caer.

En el frente interno, el cuadro tampoco da tregua. El FMI recortó su previsión de crecimiento para Colombia a 2,3 % en 2026 y anticipa apenas un leve repunte a 2,5 % en 2027.

El ajuste llega con más ruido de fondo. La inflación subiría a 5,9 % este año, entre las más altas de Sudamérica, en un momento en el que el Banco de la República mantiene una política monetaria restrictiva. Tasas altas, inversión débil y un mercado laboral que empieza a mostrar desgaste.

Ese cruce empieza a pesar. Menor crecimiento limita el recaudo. Tasas altas encarecen la deuda. Y la presión fiscal no se va, sigue ahí, latente, condicionando cualquier intento de recuperación.

💰📈💱 ¿Ya se enteró de las últimas noticias económicas? Lo invitamos a verlas en El Espectador.

Conoce más

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.