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“Luego de 90 años de historia, el desafío de la Sinfónica no es solo elegir nuevo director”

Liliana Fuentes Tacha, directora ejecutiva de la Asociación Nacional de las Artes (ANA), entidad que administra los recursos de la Orquesta, habla sobre el futuro de la agrupación, sus finanzas y la elección de su próximo director titular, tras la salida de Yeruham Scharovsky.

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16 de agosto de 2026 - 02:00 p. m.
El contrato de Scharovsky como director artístico de la OSNC terminó el pasado 30 de junio.
El contrato de Scharovsky como director artístico de la OSNC terminó el pasado 30 de junio.
Foto: Caterine Alvarado Barragán
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El próximo 21 de agosto la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia cumple 90 años. Es un aniversario que llega en medio de la salida de su director titular, el maestro Yeruham Scharovsky, y una preocupación sobre el estado financiero de la agrupación. Todo esto ocurre, además, en un momento marcado por el cambio de gobierno con Abelardo de la Espriella y su ministra de Culturas, Paola Holguín.

Parte de las discusiones sobre el futuro de la Orquesta pasan por la entidad que administra sus recursos. En 2025, la Asociación Nacional de Música Sinfónica (ANMS) fue reemplazada por la Asociación Nacional de las Artes (ANA). El cambio generó inquietud entre algunos músicos, que temían que esta nueva estructura terminara restándole prioridad a la música sinfónica, justo cuando el presupuesto ya había sufrido un recorte significativo.

En contexto: Las preocupaciones artísticas y financieras de la Orquesta Sinfónica

El Espectador consultó a Liliana Fuentes Tacha, directora ejecutiva de la ANA desde febrero, entre otras cosas, sobre el proceso de selección del próximo director titular, el estado financiero de la Orquesta y la visión artística que la entidad plantea para los próximos años.

¿Qué esperan con los cambios en el Ministerio? ¿Ha habido contacto con la nueva ministra?

Los cambios en el Ministerio abren una nueva etapa y queremos poner a su disposición todas las capacidades de la ANA. Tenemos experiencia en gestión y producción artística, agrupaciones nacionales de altísimo nivel, capacidad de articulación con artistas, instituciones y territorios, y una estructura que puede convertir ideas y políticas culturales en proyectos concretos, generar circulación y construir nuevas oportunidades para el sector.

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Creemos que ahí está uno de los mayores valores de la ANA: su capacidad de articular, producir y hacer que las cosas sucedan.

Entendemos también que esta nueva etapa comienza en un momento especialmente difícil para el país, después de lo que acabamos de vivir y que, naturalmente, ha puesto la atención en necesidades urgentes. Somos respetuosos de ese momento y de las prioridades que hoy se deben atender.

Estamos apenas en la primera semana de esta nueva gestión y esperamos tener muy pronto un primer encuentro con la ministra. Será una oportunidad para compartir esta visión, pero, sobre todo, para escuchar sus prioridades y entender cómo las capacidades de la ANA pueden contribuir a ellas.

Las voces que hemos escuchado nos han expresado su preocupación por el modelo público-privado de la ANA y que la asociación abarque a otras expresiones artísticas pueda significar un desinterés sobre las orquestas regionales. ¿Esto podría suceder? ¿Qué implicaciones hay con este modelo?

No. La ampliación de la ANA no está pensada para restarle espacio a la música, a la orquesta y a las agrupaciones nacionales ni a los procesos regionales. Al contrario, debe permitirnos construir mayores capacidades, generar nuevas alianzas y diversificar las posibilidades de financiación y circulación.

La ANA tiene hoy un campo de acción más amplio, pero eso no significa diluir la identidad o la misión de los proyectos que ya existen. La Orquesta Sinfónica Nacional, el Coro Nacional, la Banda Sinfónica Nacional y los procesos regionales tienen características y responsabilidades propias que debemos fortalecer.

Ampliar la Asociación tiene sentido si nos permite crear nuevos proyectos, relacionar disciplinas, encontrar nuevas fuentes de financiación, llegar a otros territorios y, sobre todo, generar más oportunidades profesionales.

¿Cuál es el estado financiero actual de la Orquesta? ¿Ha habido comunicación de las finanzas de la agrupación con los músicos?

El estado financiero de una agrupación como la Orquesta no debería resumirse en una cifra aislada. Es importante distinguir entre presupuesto aprobado, recursos efectivamente recibidos, compromisos adquiridos y recursos disponibles.

En este tema debemos ser especialmente responsables y cuidadosos. Por eso, mantenemos con los músicos una comunicación directa e interna y procuramos que la información que compartimos sea clara, verificable y corresponda al estado real de los recursos de la institución.

También es fundamental diferenciar entre los recursos que ya están efectivamente disponibles y aquellos que se encuentran proyectados, en gestión o en proceso de formalización. Ser transparentes también significa ser rigurosos con la información y comunicar cada recurso en el momento y en la condición en que realmente se encuentra.

Ese rigor es fundamental tanto para los músicos como para la administración responsable de la Orquesta.

Nos han comentado que los recursos estaban asegurados hasta este mes. ¿Ya hay más financiación asegurada para el resto del año?

Sí, se gestionó ante el Ministerio de Cultura un recurso adicional para el funcionamiento de la entidad. Hay que hacer una precisión: no todos los recursos de la Orquesta tienen la misma fuente, la misma vigencia ni se formalizan en el mismo momento.

Por eso, no sería correcto afirmar de manera general que los recursos estaban asegurados solamente hasta este mes.

Lo que sí podemos decir con absoluta claridad es qué recursos están formalmente asegurados, cuáles se encuentran en proceso de formalización y cuáles hacen parte de las gestiones que estamos adelantando para garantizar el trabajo habitual de la Orquesta.

Estamos trabajando responsablemente para fortalecer la sostenibilidad de la Orquesta y, además de los recursos que recibimos del Ministerio, ampliar las alianzas con el sector privado y otras fuentes de financiación, sin sustituir la financiación pública necesaria para la misión de la Orquesta.

Con respecto al cambio de director, ¿cómo funciona el proceso de selección actualmente y cómo funcionaba en el pasado?

El proceso de selección del próximo director titular está muy avanzado e inició a comienzos de este año. No ha habido un único proceso o forma de selección del director de orquesta a través de su historia; la Orquesta ha tenido distintos modelos.

En este caso, todos los músicos de la Orquesta tuvieron la posibilidad de participar y de proponer nombres. De ese ejercicio surgió una lista amplia de 48 directores y directoras a nivel nacional e internacional.

A partir de allí se conformó un Comité de Búsqueda integrado por un representante del Comité Artístico, un representante del Comité de Principales y el concertino. Este comité realizó una preselección contrastando las candidaturas con el perfil previamente construido, hasta llegar a una lista de 16 directores. Posteriormente, se consultó a los candidatos sobre su interés y disponibilidad para participar en el proceso, lo que permitió continuar avanzando hacia una lista más acotada.

Ahora bien, esa participación debe entenderse dentro de la estructura institucional de la Asociación. De acuerdo con los Estatutos, la decisión final sobre el nombramiento del director titular corresponde a la Junta Directiva de la Asociación Nacional de las Artes. El proceso participativo no sustituye esa competencia; la acompaña y le proporciona elementos artísticos y técnicos para tomar una decisión que sea legítima también para la Orquesta.

El proceso se encuentra en una etapa muy avanzada. Al mismo tiempo, estamos ante el inicio de un nuevo ciclo institucional y consideramos importante compartir con el nuevo Ministerio el camino recorrido, los criterios que lo han orientado y los resultados de este trabajo, escuchar su mirada y ponerla en diálogo con lo que ya se ha construido.

Al final, no se trata simplemente de escoger un nombre. Se trata de que la Junta Directiva pueda tomar una decisión sobre la base de un proceso serio y participativo, y elegir a un director o directora con excelencia artística, liderazgo, capacidad de construir una relación sólida con los músicos y una visión capaz de acompañar el proyecto artístico e institucional de la Orquesta que Colombia necesita para los próximos años.

¿Los músicos tienen o tendrán participación en la decisión?

Sí. La mirada de los músicos es fundamental. Son quienes conocen desde dentro el trabajo de la Orquesta y quienes pueden aportar una valoración muy importante sobre la relación artística.

Por eso, su participación ha estado presente desde el inicio del proceso. Fueron los propios músicos quienes propusieron la lista inicial de directores a considerar y quienes escogieron sus representantes dentro del comité de búsqueda.

Al mismo tiempo, es importante diferenciar entre participar, evaluar y tomar la decisión formal. La valoración artística de los músicos es un insumo fundamental dentro del proceso, mientras que la Junta Directiva es la instancia que tiene las competencias institucionales para adoptar la decisión final.

¿Cómo opera la figura del director adjunto?

Desde julio de 2026, Juan Pablo Valencia-Heredia es el director adjunto de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia y es importante precisar que fue escogido por los músicos de la Orquesta.

Esta no es una figura creada recientemente; hace parte de la estructura artística de la Orquesta y la actual administración consideró importante activarla. Contar con un director de las calidades artísticas y profesionales del maestro Valencia nos permite fortalecer la continuidad del trabajo artístico, acompañar de manera cercana a la agrupación, participar en diferentes proyectos de la programación y potenciar los procesos pedagógicos de la Orquesta.

También queremos que esta figura contribuya a abrir y consolidar espacios para los directores colombianos. Como Orquesta Nacional, tenemos una responsabilidad con el desarrollo del talento del país, y eso implica no solamente programar artistas colombianos, sino generar oportunidades reales para que nuestros directores puedan trabajar con la Orquesta, desarrollar procesos de mayor continuidad y fortalecer su experiencia y proyección.

La figura del director adjunto no sustituye la del director titular. Son responsabilidades diferentes y complementarias y, precisamente por eso, su nombramiento convive con el proceso de selección del próximo titular.

¿Cómo imaginan la nueva visión artística de la Orquesta?

La excelencia seguirá siendo el punto de partida. Pero queremos avanzar hacia un proyecto artístico que combine el gran repertorio sinfónico con la creación colombiana, que aproveche y desarrolle el enorme talento de nuestros propios músicos y que genere encargos, estrenos, grabaciones y nuevas relaciones con compositores y directores.

También queremos ampliar la manera en que entendemos el papel de una Orquesta Nacional hoy. Una orquesta no es solamente una institución que ofrece conciertos: es un espacio de creación, producción, circulación y generación de conocimiento, pero también una institución capaz de dinamizar el sector y generar oportunidades profesionales para los artistas.

En ese sentido, queremos que la Orquesta y la ANA contribuyan a ampliar las oportunidades profesionales para los músicos colombianos. Y eso no significa necesariamente aumentar el número de músicos dentro de una misma planta, sino ser capaces de generar más proyectos, mayor circulación, nuevas producciones y, con ello, más posibilidades de trabajo.

El crecimiento del sector cultural también se mide por la capacidad que tiene un artista de construir una carrera profesional digna, continua y sostenible. Una institución como la nuestra debe preguntarse no solamente cuántos músicos emplea directamente, sino cuánto talento moviliza y cuántas oportunidades es capaz de generar a su alrededor.

Esto implica explorar nuevas formas de producción y circulación, fortalecer las grabaciones y los contenidos audiovisuales y digitales, impulsar encargos y estrenos, generar alianzas con otros sectores creativos y hacer que la creación y el patrimonio musical colombiano tengan una presencia cada vez mayor dentro y fuera del país.

¿Qué expectativas tienen frente al próximo director, teniendo en cuenta el legado artístico que dejó Scharovsky?

Los ciclos de los directores forman parte natural de la vida de las orquestas del mundo. La dirección musical no es una posición estática. Los maestros llegan, desarrollan una etapa artística, dejan una huella y dan paso a nuevas miradas. El maestro Scharovsky cumplió su ciclo con la Orquesta y ahora comienza una nueva etapa.

Buscamos un director o directora de excelencia artística, con capacidad para construir una relación sólida con los músicos y, al mismo tiempo, con una visión amplia y contemporánea de lo que debe representar una Orquesta Nacional en las próximas décadas.

Después de 90 años de historia, el desafío no es solamente elegir a un nuevo director. Es entender qué Orquesta necesita hoy el país y encontrar al director capaz de acompañar y liderar esa evolución hacia las próximas décadas. Nuestra aspiración es que esa capacidad genere más música, más creación y, especialmente, más posibilidades de vivir profesionalmente de la música en Colombia.

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