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Abelardo de la Espriella: “El renacer en la Patria Milagro también deberá ser cultural”

El nuevo mandatario colombiano habló en su primer discurso como presidente sobre la apuesta de su gobierno con la llamada “Batalla cultural”.

Redacción Cultura

07 de agosto de 2026 - 08:30 p. m.
AME7028. CALI (COLOMBIA), 07/08/2026.- Abelardo de la Espriella reacciona tras jurar como presidente de Colombia para el periodo 2026-2030, este viernes en Cali (Colombia). "Juro a Dios y prometo al pueblo cumplir fielmente la Constitución y las leyes de Colombia", dijo De la Espriella al jurar ante el presidente del Congreso, Honorio Henríquez, quien acto seguido le impuso la banda presidencial. EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda
Foto: EFE - Mauricio Dueñas Castañeda
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Desde el batallón Pichincha, de la tercera brigada del Ejército, en Cali, el nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, pronunció su primer discurso como jefe de Estado y en él, entre tantas otras materias, también dedicó un espacio para hablar de la llamada “Batalla cultural” que librará su gobierno en los próximos cuatro años.

Para el nuevo mandatario, la transformación que propone para Colombia no será únicamente económica o en materia de seguridad, pilares claves de su llegada a la presidencia. También, dijo, deberá pasar por una recuperación de los valores y de la identidad nacional.

“El renacer en la patria milagro también deberá ser cultural. Una nación que pierde de vista su identidad termina extraviando su destino”, afirmó durante su intervención.

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De la Espriella sostuvo que su gobierno impulsará una “batalla cultural” orientada a recuperar “el valor de la familia, el mérito, la disciplina, el respeto por la ley, el amor por la patria, la creencia en Dios y la responsabilidad individual”.

En ese mismo apartado aseguró que no permitirá que “se siga ridiculizando aquello que durante generaciones ha hecho fuerte y grande a nuestra sociedad”.

El presidente planteó que Colombia debe mantenerse “abierta al mundo”, pero al mismo tiempo conservar una identidad propia. En ese sentido, sostuvo que el país debe reconocerse nuevamente en “sus mejores tradiciones” y reivindicar el legado de quienes contribuyeron a construir la nación.

“Nuestra verdadera deuda ancestral consiste en honrar y exaltar el legado de quienes nos precedieron, nuestros pueblos indígenas, afrocolombianos, raizales y palenqueros, y todas las generaciones que con su cultura y sacrificios forjaron nuestra nación”, afirmó.

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Para De la Espriella, esa “batalla cultural” también implica fortalecer la confianza en los principios que considera fundacionales del país.

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“La batalla cultural es devolver a Colombia la confianza en sus principios y valores fundacionales, porque la patria milagro solo podrá edificarse sobre una sociedad que se respete a sí misma, que conozca quién es, que se reconcilie con su historia, que esté segura de sus valores y que sea capaz de construir un futuro con orgullo y prosperidad”, dijo.

La familia ocupó un lugar central dentro de ese planteamiento. Hacia el cierre de este segmento de su discurso, el mandatario afirmó que ninguna política pública puede sustituir el papel que desempeña el núcleo familiar.

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“No existe política pública capaz de reemplazar la obra que una familia unida puede realizar por sus hijos y un país. (...) La fortaleza de la familia es la fortaleza de Colombia; eso que nadie lo tenga en duda”, aseguró.

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El fragmento que dedicó a la “batalla cultural” lo relacionó con la educación, en la que señaló que le apostaría a las competencias tecnológicas y digitales en niños y jóvenes.

Asimismo, rechazó el presunto adoctrinamiento en el sector educativo. “Hay un principio sobre el cual no vacilaré: la educación no puede convertirse jamás en un instrumento de adoctrinamiento ideológico. Las aulas pertenecen al conocimiento, la ciencia, las humanidades y el pensamiento libre. Nunca a la propaganda política. La misión de la escuela consiste en enseñar a pensar, pero no en decirle a nuestros niños y jóvenes cómo tienen que pensar y lo que tienen que pensar”.

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Con estas declaraciones, De la Espriella situó la defensa de la familia, la identidad nacional y los valores tradicionales entre las prioridades discursivas de su administración, presentándolas como parte del proyecto político que acompañará las reformas de su gobierno durante los próximos cuatro años.

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