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Si usted algún día está paseando por Estados Unidos y ve en la fachada de algún edificio un gran mural con una ballena, lo más probable es que esté en presencia de una de las obras de Robert Wyland (o Wyland, como se le conoce normalmente).
Desde hace más de cuarenta años, el artista se ha dedicado a llevar su pasión por la vida marina a los muros del mundo. Gran parte de sus obras se encuentran en EE. UU., pero ya ha dejado su huella en 17 países y su representación hiperrealista de los mamíferos más grandes del mundo se ha vuelto su insignia. Más de 100 “muros de ballenas” componen su portafolio y lo han consolidado como un artista reconocido a nivel global.
Por eso, cuando su asistente le informó que una de sus piezas había sido borrada presuntamente para poner una publicidad de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en su lugar, él mandó a prender todas las alarmas.
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El caso ocurrió en Dallas, Texas, donde hace más de 30 años el artista había dejado una de sus características ballenas. Desde entonces, la obra se había convertido en parte del paisaje urbano, a pesar de que el tiempo había hecho que la pintura se desgastara e incluso que le apareciera una que otra grieta. Aun así, los habitantes de la zona lo consideraban como parte de su ciudad, por lo que también expresaron su preocupación al darse cuenta de que ya no se levantaba sobre la calle un espectáculo marino, sino simplemente un gigantesco muro azul.
En principio, el artista no sabía quién había ordenado pintar sobre su obra, aunque muy pronto se enteró de que el plan de reemplazo era un enorme mural promocionando el Mundial. Fue entonces cuando tomó la decisión de enfrentarse al gigante deportivo y radicó una denuncia contra la FIFA en la que pedía USD 25 millones como compensación por los daños a su obra.
“Es un caso de David contra Goliat, sin duda. (...) Ellos son una organización multimillonaria y yo soy un solo artista con una pequeña fundación, pero eso sí, se metieron con el artista y la obra equivocadas. No me voy a quedar parado viendo cómo se salen con la suya”, le dijo el artista a The Guardian.
Wyland se ampara en el Visual Artists Rights Act (Ley de derechos para artista visuales) de 1990, en la que se protegen las obras contra su destrucción o modificación. De ganar, el artista afirmó que donaría todas las ganancias a una fundación.
Ahora, hay algo complejo en este caso y es que, si bien la denuncia fue hecha en contra de la FIFA, hay varios actores involucrados en esto. Los dueños del edificio, la alcaldía de Dallas y su agencia de desarrollo económico también podrían hacer parte del proceso, aunque todos se han esforzado por mantenerse al margen. Y los organizadores del torneo afirmaron al mismo medio británico que no tenían ninguna relación con el caso.
Sea cual sea el desenlace de este episodio, se trata de una pérdida definitiva para la ciudad de Dallas, pues el artista afirmó que no reharía el mural, pues se trata de una hazaña demasiado grande para un hombre que ya está llegando a los setenta años. Mientras tanto, la Copa del Mundo sigue su curso, al tiempo que este nuevo debate sobre la protección del arte callejero y su papel en la identidad cultural de las ciudades.
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