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Caja de citas: la pluma de Aura Lucía Mera

La periodista y columnista falleció hoy, como legado dejó su aporte a la gestión cultural, libros en los que detalla partes de su vida y múltiples columnas publicadas en este medio.

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29 de marzo de 2026 - 11:49 p. m.
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Foto: Nelson Sierra Gutiérrez
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Aura Lucía Mera escribió sobre política, la vida, la naturaleza humana, la cultura y la sociedad colombiana, entre otros temas. Su carrera se extendió por más de seis décadas, en las que fungió como periodista y columnista de El País y de este diario. Además, se desempeñó como directora de Colcultura en 1982 y, en ese periodo, acompañó a Gabriel García Márquez, como delegada de Belisario Betancur, a recibir el Premio Nobel de Literatura.

Además, según resaltó El País, se consolidó como una “promotora de las letras” en el Valle del Cauca. Oriunda de Cali, Mera participó en el festival literario Oiga, Mire, Lea.

“Reconocemos la trayectoria de Aura Lucía Mera, cuyo trabajo periodístico y cultural incluidas sus columnas en el diario El País y su labor como comentarista taurina contribuyó significativamente al debate público y a la identidad cultural de la región. Su legado permanecerá como referente para las futuras generaciones. El Concejo eleva una oración por su eterno descanso y manifiesta su solidaridad con la familia en este momento de duelo”, escribió el Concejo de Cali.

Por su trabajo en la región, la Gobernación del Valle le otorgó en 2022 la medalla “María, de Jorge Isaacs” por “su aporte a la cultura y la promoción de la lectura en el departamento”. “Los reconocimientos son importantes, pero lo fundamental es que uno como ser humano sienta que realmente ha aportado un grano de arena, con pasión, honestidad y alegría”, dijo Mera en ese momento.

Algunas de las reacciones a su fallecimiento incluyen el de la periodista Mabel Lara, quien escribió: “se va una gran mujer: sensible, solidaria y guardiana de la cultura caleña. Su legado queda entre nosotros. Paz en su tumba, Aura Lucía Mera”. Vicky Perea, directora de El País, escribió: “hay partidas que le dejan a uno el corazón muy triste. La de Aura Lucía Mera es una de ellas. Mujer fuerte, directa, sin pelos en la lengua, vivió una vida intensa, amó a su familia por sobre todo y nos dejó un legado en cada una de sus columnas de opinión, en cada artículo que escribió, en cada abrazo que otorgó”.

A continuación presentamos algunas frases destacadas de las columnas que Aura Lucía Mera publicó en este medio:

- ¿Por qué, me pregunto, si lo único que tenemos seguro es la muerte, los humanos pretendemos no pensar en ella? ¿No hablar sobre ella? ¿No aceptar siquiera que nos ronde por la cabeza? Y por eso mismo no aprendemos nunca a vivir, gozar, amar el presente, siempre roídos por pensamientos y rencores pasados que no podemos digerir del todo, y siempre le abrimos la puerta a “la loca de la casa” que es la mente, y le fascina rebobinar basura para precisamente sacarnos del presente y jodernos el día.

- Vivamos con intensidad cada minuto. No existen momentos importantes y otros de segunda categoría.

- Se nos olvida que la humanidad ha sido desde su comienzo —muchos miles de años antes de que el catolicismo inventara la historia de Adán, Eva, la costilla, la fruta y la hoja de parra— una historia de peregrinajes continuos, desplazamientos, emigrantes e inmigrantes.

- Si Jesucristo descendiera de nuevo a la Tierra, quedaría desconcertado. “Amaos los unos a los otros” se convirtió en “mataos los unos a los otros” y el que gana ostenta el poder y la riqueza.

- Estamos a punto de exterminarnos, afortunadamente. No supimos entender ni agradecer ni cuidar este planeta. Fuimos la más grande equivocación del Creador, su animal más depredador, monstruos deseosos de sangre y poder, inmisericordes con los más vulnerables, ávidos de riqueza y bienes materiales a costa del que sea y como sea, atascados en el odio, la envidia y el rencor.

- Vale la pena romper amarras, dar un portazo y seguir caminando. Depende de cada uno de nosotros encontrar su propia senda, no la que nos impusieron o aceptamos por equivocación.

- Compruebo de nuevo que los libros sí cambian vidas, que la palabra escrita es más poderosa que las armas. Les sugiero a estas nuevas generaciones que archiven sus móviles y se regalen el tiempo para leer y encontrarse consigo mismos. No hubiera existido la liberación de muchas mujeres sin Simone de Beauvoir; nada habría pasado en el mundo sin El capital de Marx.

- Corran hacia delante, cierren puertas, no miren hacia atrás, no teman el dolor de la huida, que durante el nuevo camino se arreglan las cargas y pasan las tormentas para darle campo a un nuevo amanecer. Lean, lean, lean, no pierdan jamás la curiosidad de aprender y descubrir cosas nuevas o antiguas pero eternas.

- No veo dónde está la salida. Menos mal que yo ya “estoy de salida” y mi lema es la “Plegaria de la Serenidad”: “Señor, concédeme la serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, el valor para cambiar lo que sí puedo y la sabiduría para reconocer la diferencia”. Y por lo menos, por medio de estas columnas semanales, puedo decir lo que siento. Aunque no cambie nada, al menos tengo el derecho a ladrar.

- Pisar otras tierras, comprobar una vez más que el mundo es ancho y ajeno, y aunque cada país tiene sus problemas y el planeta se desmorona, me aíslo, miro otros atardeceres, otros cielos, otros mares.

- Admiro y respeto a todos los escritores. Amo los libros. Soy periodista y escribí mi lucha contra el alcohol y las drogas, que salió como un vómito, sin sintaxis ni planeación. Se fue escribiendo solo, en momentos en que no podía parar. A ratos quedaba en blanco y lo dejaba. Se escribió solo y se terminó solo. Era como si el intestino se hubiera rebelado y quisiera sacar toda la mierda que tenía guardada. Con razón estuvo seis años con Editorial Planeta y, cuando se terminó el contrato, lo he reeditado tres veces por mi cuenta, porque lo siguen demandando.

- Yo sería totalmente incapaz de escribir una novela: crear los personajes, seguirles la pista, sus características, la trama, el suspenso, el clímax, el final. No puedo inventarme nada. Mis columnas de opinión en este diario y en El País de Cali salen desde el ombligo y se escriben solas. A veces salen temas en los que no he pensado. Ellas se inventan. Unas me divierten, otras me asustan, pero salen.

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Carlos Chacón Téllez(86809)Hace 42 minutos
Extrañaré mucho sus columnas. Adiós Aura.
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