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El regreso de Steven Spielberg a la ciencia ficción (Opinión)

Entre conspiraciones, encuentros extraterrestres y conflictos morales, El día de la revelación propone una historia que va más allá del espectáculo. Crítica.

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Daniel Rojas Chía
04 de julio de 2026 - 10:25 p. m.
(De izquierda a derecha) La productora estadounidense Kristie Macosko Krieger, el actor británico Josh O'Connor, el actor estadounidense Colman Domingo, el director estadounidense Steven Spielberg, la actriz británica Emily Blunt, el actor estadounidense Wyatt Russell y el guionista estadounidense David Koepp posan a su llegada al estreno de Disclosure Day en el Grand Rex, en París.
(De izquierda a derecha) La productora estadounidense Kristie Macosko Krieger, el actor británico Josh O'Connor, el actor estadounidense Colman Domingo, el director estadounidense Steven Spielberg, la actriz británica Emily Blunt, el actor estadounidense Wyatt Russell y el guionista estadounidense David Koepp posan a su llegada al estreno de Disclosure Day en el Grand Rex, en París.
Foto: AFP - XAVIER GALIANA
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En una era marcada por remakes, secuelas, precuelas y franquicias, Steven Spielberg sigue haciendo películas que buscan algo más que la taquilla o una tendencia. Su trayectoria, iniciada con The Sugarland Express (1974) y consolidada un año después con Tiburón, la producción más taquillera de la historia del cine hasta 1977, con 470 millones de dólares, le ha permitido desarrollar una filmografía con una identidad propia.

A Tiburón le siguieron títulos como Encuentros cercanos del tercer tipo (1977) y E.T.: el extraterrestre (1982), además de su participación en la saga Indiana Jones. En 1993 dirigió La lista de Schindler, con la que obtuvo su primer Premio Óscar como mejor director.

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Con El día de la revelación (Disclosure Day), Spielberg regresa con un relato que combina el thriller y la ciencia ficción para plantear una reflexión sobre la humanidad y la necesidad de comprender al otro, una constante en buena parte de su filmografía. La película dialoga con obras como Minority Report (2002), por su construcción del suspenso, y La guerra de los mundos (2005), por la tensión que sostiene dentro del género.

La historia sigue a Daniel Keller (Josh O’Connor), un informante, y a Margaret Fairchild (Emily Blunt), presentadora del clima, quienes se ven involucrados en una conspiración destinada a revelar pruebas de encuentros extraterrestres ocultos desde la década de 1940.

La película establece conexiones con Encuentros cercanos del tercer tipo y contiene referencias a la saga Indiana Jones e incluso a producciones influenciadas por el cine de Spielberg, como la trilogía de Volver al futuro. Esos guiños enriquecen la experiencia del espectador y acompañan una puesta en escena respaldada por un manejo de cámara preciso y tres planos secuencia que aportan tensión al relato.

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Desde los primeros minutos, la película adopta el ritmo de un thriller y presenta a sus personajes con la información necesaria para sostener la historia. Aunque inicialmente parece centrarse en los extraterrestres, la narración desplaza poco a poco ese eje hacia los conflictos de sus protagonistas. Entre ellos sobresale Noah Scanlon (Colin Firth), un personaje que nunca termina de asumir el papel del villano definitivo, sino el de un hombre atravesado por sus propias contradicciones.

Spielberg mantiene durante las dos horas y veinticinco minutos un ritmo constante, mientras desarrolla personajes que encuentran espacio para la compasión y la comprensión. En ese resultado también sobresale el trabajo del director de fotografía Janusz Kaminski, colaborador habitual del cineasta desde 1993.

El guion, escrito por David Koepp, marca un nuevo encuentro entre el guionista y Spielberg, quienes ya habían trabajado juntos en películas como Parque Jurásico, Carlito’s Way, La guerra de los mundos e Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal. En El día de la revelación, Koepp construye una historia que busca ir más allá del entretenimiento.

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La historia también se construye a partir de personajes como Hugo Wakefield (Colman Domingo) y Jane Blankenship (Eve Hewson), quienes impulsan una narración en la que los protagonistas encuentran en los demás la posibilidad de comprender que la humanidad parece haber perdido la capacidad de percibir, entender y compartir los sentimientos de otros. De allí surge una de las preguntas que plantea la película: ¿la empatía hace parte de nuestro proceso evolutivo?

El relato se desarrolla en un contexto marcado por guerras, conflictos y el distanciamiento entre las personas. En ese escenario, un acontecimiento extraordinario se convierte en el detonante para recordar que la humanidad difícilmente avanzará si no es capaz de escuchar, guardar silencio por un momento y reconocer que, incluso en medio de su oscuridad, también puede encontrar formas de comprender al otro.

Spielberg entrega una película que dialoga con su propia filmografía y con el lugar que ocupa dentro del cine de ciencia ficción. Para parte del público algunos elementos pueden resultar familiares, pero la película encuentra su fuerza en las interpretaciones. Emily Blunt sostiene buena parte del relato desde el segundo acto, mientras Josh O’Connor construye un personaje que conserva su humanidad incluso cuando todo parece desmoronarse a su alrededor.

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El día de la revelación no es una película perfecta, pero sí confirma la capacidad de Spielberg para construir un relato sólido desde la puesta en escena y la dirección de actores. Más que plantear una discusión sobre creencias, religiones o corrientes de pensamiento, la película propone una reflexión sobre la condición humana y la posibilidad de recuperar la empatía en un tiempo marcado por la confrontación.

Por Daniel Rojas Chía

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