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“Cuando The Beatles encontraron a Tchaikovsky”: un encuentro del rock y el romanticismo ruso

Este domingo, en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo, habrá un diálogo entre los cuatro de Liverpool y uno de los grandes compositores del siglo XIX.

Santiago Gómez Cubillos

11 de abril de 2026 - 07:00 p. m.
En el concierto "Cuando The Beatles conocieron a Tchaikovsky", la Orquesta Sinfónica Nacional, acompañada por el solista Guy Braunstein, interpretará algunas de las canciones del álbum "Abbey Road".
Foto: Instagram
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La mejor palabra para describir la sensación es “inquietante”. La experiencia se siente completamente nueva y, al mismo tiempo, bastante familiar. El contrabajo pone a rodar la música y se alcanza a distinguir el eco de un mundo conocido, pero que aún se presenta borroso. Poco a poco la nota grave va subiendo, se suman más cuerdas, mucho más dulces, vientos, todo en ascenso, siempre más arriba. Y cuando todo parece estar llegando a su límite, justo cuando el espectador logra conectar que lo que está escuchando es el comienzo de “I Want You (She’s so Heavy)”: silencio. Pero no total, solo un violín se escucha, un violín que corre para ponerse al frente de este viaje. La orquesta acepta su ruta, se reincorpora y comienza a tocar “Come Together”.

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Es así como comienza “Cuando The Beatles encontraron a Tchaikovsky”, un espectáculo que se presentará el domingo 12 de abril a las 5:00 p. m. en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. Por una noche, las canciones de John Lennon, Paul McCartney, Ringo Starr y George Harrison se expandirán al terreno de la música clásica, gracias al trabajo del violinista israelí Guy Braunstein, el artífice de este encuentro y que este fin de semana vendrá como invitado especial para abrir la “Temporada Alemania” a este recinto cultural. Con esta obra busca mostrarle al público que la distinción tajante que se suele hacer entre música clásica y música comercial realmente no existe.

Guy Braunstein fue concertino en la Orquesta Filarmónica de Berlín, que también se presentará este año en el Teatro Mayor.
Foto: Laura Salomón Prieto

Esta es la decimotercera vez que Braunstein presenta su “Abbey Road Concerto para Violín y Orquesta”, una composición basada en uno de los álbumes más representativos de los cuatro de Liverpool y que ahora llega a Bogotá bajo la batuta de Yeruham Scharovsky y la interpretación de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN). En una conversación en exclusiva para este diario, el violinista contó cuál fue el origen de estas piezas, que no se pusieron a andar únicamente por el gusto que él tenía por la banda, sino por la curiosidad infantil de uno de sus hijos.

“Un día mi hijo, que en ese entonces tenía seis años, me preguntó: ‘Papá, ¿quién es John Lennon?’”. El niño, según relató el violinista, había visto el nombre perdido en alguna calle de Berlín y ante el interrogante él no tuvo más opción que abrirle la puerta a lo que más adelante se habría de convertir en su nueva obsesión. Empezó por “Jealous Guy”, que lo llevó a “I Want to Hold your Hand”, luego a “Yesterday” y así a toda una tradición musical que marcó el rumbo de la música en inglés desde la segunda mitad del siglo XX.

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“Se obsesionó completamente. En nuestra casa escuchábamos The Beatles 24/7. Y cuando tenía que practicar otras cosas, él venía a decirme: ‘¡Para y toca The Beatles!’”. Fue así como empezó a hacer arreglos para canciones como “Blackbird” y “A Hard Day’s Night”, que se esforzaba por hacer cada vez más difíciles. Al poco tiempo llegó la pandemia. “Nos encerraron a todos y de repente me di cuenta de que tenía mucho tiempo para trabajar, y fue ahí que escribí este concierto. Aunque al principio solo quería hacer los arreglos de una canción de Abbey Road, así que puse el álbum completo y decía: ‘Esta me gusta. Esta me gusta. Esta me gusta...’. No me pude decidir, por eso lo hice todo”.

En este concierto, las canciones de The Beatles se transforman. La voz de Lennon en “Oh! Darling” se vuelve la melodía dulce de un violín; “Octopus’s Garden”, un juego en contrapunto entre el solista y la orquesta, y “Because”, un susurro melancólico. Cada una abre una nueva oportunidad de experimentar la música de The Beatles, una que va mucho más allá del ensamble tradicional de guitarra, bajo, piano, batería y voz.

Fue por intermediación del director de la orquesta, Yeruham Scharovsky, que esta obra llegó a Bogotá. Hace más de 36 años que conoce a Braunstein, y desde ese entonces, para él, “demostró ser un gran artista”, aunque lo más grande de su camino aún estaba por venir. Braunstein, entre las muchas experiencias en diferentes agrupaciones, llegó a convertirse en concertino de la Orquesta Filarmónica de Berlín, la más importante de su tipo en el mundo, bajo la dirección de Claudio Abbado, según comentó Scharovsky. Ahora el violinista se enfoca en su carrera como solista, pero sigue colaborando con músicos de todo el mundo.

Yeruham Scharovsky, director de la Orquesta Sinfónica Nacional.
Foto: Laura Salomon

En la noche del próximo 12 de abril, además, la OSN interpretará la “Sinfonía n.° 4 en fa menor”, de Tchaikovsky, que sellará el encuentro entre dos lenguajes musicales que tienden a vivir en esferas distintas, pero que tanto para Braunstein como para Scharovsky tienen mucho más en común de lo que la gente piensa. “The Beatles tienen mucha influencia de la música clásica. Según dijeron varias veces en entrevistas, escuchaban mucho a Bach, por ejemplo, que también influenció a muchos compositores clásicos que vinieron después de él, incluido Tchaikovsky. Así que es como si tuviésemos todos los mismos padres”, opinó el violinista.

Scharovsky, por su parte, recurrió a una vieja respuesta que dio alguna vez el músico estadounidense George Gershwin para explicar por qué un grupo de rock de los sesenta y un compositor ruso del siglo XIX iban a encontrarse en un solo espectáculo. “A él le preguntaron: ‘¿Usted escribe jazz?’. Y él dijo: ‘No, yo escribo música’. Es decir, cualquier intención de crear una barrera o una división es ridícula. La música es música”, afirmó. “Cuando The Beatles encontraron a Tchaikovsky”, adicionalmente, lo considera un proyecto que consolidación de lo que debe hacer la OSN, que está llamada a traer propuestas “creativas” y “originales sin renunciar a su nivel de excelencia”. Y para el director no hay una mejor persona para acompañar este proceso que Braunstein, a quien considera, sin temor a exagerar, “uno de los grandes de nuestros tiempos”.

Por Santiago Gómez Cubillos

Periodista apasionado por los libros y la música. En El Magazín Cultural se especializa en el manejo de temas sobre literatura.@SantiagoGomez98sgomez@elespectador.com
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