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La demolición de unas escaleras diseñadas por Rogelio Salmona en un apartamento de Bogotá generó un debate que va más allá de la intervención de una obra de uno de los arquitectos más importantes del país. La discusión también puso sobre la mesa cuáles son los límites para modificar una vivienda que hace parte de un inmueble protegido como Bien de Interés Cultural del ámbito distrital.
La noticia se conoció este fin de semana luego de que Deconama, el estudio de diseño responsable de la obra, compartiera en redes sociales un video en el que mostró la transformación del apartamento y explicó por qué decidió reemplazar las escaleras originales. “¿Tú cambiarías unas escaleras diseñadas por Salmona?”, preguntó al comienzo de la publicación una de las encargadas del nuevo diseño. “Sí, las cambiamos, las tumbamos”, respondió enseguida.
Para el estudio, el apartamento era muy oscuro y las escaleras dificultaban todavía más el ingreso de luz. “Además necesitábamos ampliar el cuarto principal y para lograrlo teníamos que mover el recorrido de las escaleras de un lado hacia otro. Es decir, una parte de las escaleras originales de todas maneras se iba a desaparecer. Así que nuestro cliente tomó una decisión. Ya que íbamos a intervenirlas, transformémoslas por completo. Creamos unas escaleras llanas, contemporáneas”, añadieron desde Deconama.
Las escaleras fueron reemplazadas por unas nuevas de madera, cemento y vidrio, con detalles de luces led. De acuerdo con el estudio de diseño, buscaban permitir el paso de la luz y hacer que el espacio se sintiera más abierto y ligero.
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La intervención incluyó otros cambios. En sus videos, también mostraron la apertura de un ventanal con vista hacia la montaña, la modificación de un muro veneciano, la instalación de listones de madera y trabajos en el piso y otros elementos de la entrada. “Pasamos de un espacio oscuro y frío a un lugar conectado con la naturaleza y bien iluminado”, expresaron.
La intervención se viralizó en redes sociales, donde empezó a señalarse que el apartamento podría hacer parte del Edificio Altos de Santana o de las Torres del Parque, ambos proyectos de Rogelio Salmona con protección patrimonial como Bienes de Interés Cultural.
A partir de ahí surgieron preguntas sobre hasta dónde podían modificarse muros, escaleras o incluso la fachada de una vivienda ubicada en un inmueble protegido; qué autorizaciones eran necesarias para realizar una remodelación de este tipo y si estas fueron tramitadas antes de ejecutar las obras.
En el mismo video en el que dieron a conocer la transformación, una de las responsables de la intervención reconoció que se trataba de una decisión controversial.
“Lo único que lograrán hacer sería una arquitectura sin alma”
En medio de la discusión, circuló en redes sociales un video en el que aparece Rogelio Salmona hablando sobre la relación entre la arquitectura contemporánea y lo construido antes.
“¿Cómo es el momento actual de la arquitectura? Es decir, si los arquitectos de hoy no tienen en cuenta esas características y solo buscan, al hacer la arquitectura, una creación nueva, sin tener en cuenta las anteriores arquitecturas del pasado, es decir, si no continúan la línea de la historia, como diría Unamuno, la historia es eterna, están fuera del contexto. Lo único que lograrán hacer sería una arquitectura sin alma, una arquitectura sin sentido, que no va a perdurar, que va a tener un envejecimiento malo”, señaló Salmona.
Para el arquitecto, esa relación con el pasado también tenía una dimensión social y política.
“Por eso yo en un momento dado dije que la estética en Colombia debe ser una ética, y que hacer arquitectura en Colombia es un acto político”, sostuvo.