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A inicios de este año se conoció que los hijos de Karl y Rosi Adler, una pareja judía que huyó del régimen nazi en 1938, demandó Fundación Solomon R. Guggenheim para que le restituyeran el óleo sobre lienzo “Mujer planchando”, de Picasso, pintando en 1904.
La querella, presentada ante un tribunal de Manhattan, señala que esta pintura fue adquirida por su padre en 1916, que se la compró a Heinrich Thannhauser, un galerista judío de Múnich. En ese entonces, Karl Adler, que dirigía una importante curtiembre, y junto a Rosi llevaban una vida próspera en Baden-Baden, en el suroeste de Alemania. Sin embargo, a la llegada de los nazis al poder en 1933 sufrieron de persecución y perdieron todas sus posesiones. Ante ello, en junio de 1938, decidieron huir y emigrar a diferentes países, mientras conseguían estabilizarse y esperaban obtener un visado para Argentina.
Pablo Picasso ( 1881-1973 )
— marisabel loyo (@marisabeloyo) October 10, 2015
'Woman Ironing ( La repasseuse) 1904 #art pic.twitter.com/j9B4ZiCkC2
Para obtener dichos visados, los Adler decidieron vender la pintura de Picasso al hijo de Thannhauser, quien había salido de Alemania rumbo a París. La venta se facturó por 1.552 dólares, nueve veces menos que los 14.000 dólares por los que el padre de los herederos la compró seis años atrás. Por esta razón, ha argumentado que el cuadro se vendió bajo coacción. No obstante, esta semana un juez federal de Nueva York desestimó la demanda en la que se exigía la devolución o una compensación de entre 100 y 200 millones de dólares.
El juez determinó que no se había demostrado que la obra fue vendida bajo coacción o coerción y dictaminó que la apelación de los demandantes a la Ley de Recuperación de Arte Expropiada por el Holocausto de 2016 no aplica en este caso porque la familia Adler conocía la ubicación y el estado de la pintura durante más de 40 años.
Actualmente, la obra se expone en el Museo Guggenheim de Nueva York, que presenta obras del legado de Thannhauser. Por su parte, la entidad museográfica señaló que se habían puesto en contacto con el dijo de los Adler para confirmar las fechas de la propiedad de la pintura y en ese momento no manifestaron su interés en recuperarla.
“El Guggenheim no ocultó la fuente de su adquisición ni dejó de realizar la debida diligencia sobre la procedencia de la pintura. De hecho, en 1974, y antes de adquirir la pintura, el Guggenheim se puso en contacto con los Adler y les hizo preguntas específicas sobre la procedencia de la pintura, a lo que los Adler nunca indicaron de ninguna manera que la venta estuviera manchada por coacción como ahora alegan los demandantes”, escribió el juez en su decisión.