El Magazín Cultural

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3 Jan 2021 - 8:18 p. m.

El centenario de Guillermo Payán-Archer, el cantor del mar

Nació en Tumaco, Nariño; hijo de Federico Payán y doña Rosita Archer, dama con ancestros guapireños. Fueron sus hermanos Roberto y Federico (Lico), también nacidos en Tumaco. Tuvo como esposa a doña Lolay Escrucería García, descendiente de inmigrantes italianos en el puerto.

Oscar Seidel

El poeta Guillermo Payán-Archer, nacido en Tumaco el 1o. de enero de 1921.
El poeta Guillermo Payán-Archer, nacido en Tumaco el 1o. de enero de 1921.
Foto: Archivo Particular

Conocido familiarmente como Memo, estudió en el colegio de los Javerianos en Pasto. Luego, estudió derecho en la Universidad Javeriana de Bogotá, graduándose como abogado en 1945; luego de una vida dedicada a la creación poética, al ejercicio de su profesión de abogado y de publicista. Se interesó por la política, y como dirigente liberal fue gobernador encargado de Nariño, diputado, representante a la Cámara y Auditor General ante la Ecopetrol. En 1950 vivió en New York, escribió para la revista Visión y fue corresponsal de esta en La Habana y en Buenos Aires. Fue miembro activo de la Academia Colombiana de la Lengua. Su historia familiar tiene que ver con que después de la guerra de los Mil Días (1899-1902), el territorio que hoy comprende Magüi Payán, Roberto Payán y Satinga, en la costa nariñense, fueron concedidos a su tío, el coronel liberal Roberto Payán, quien fue hermano del vigésimo Presidente de la República de Colombia, Eliseo Payán Hurtado.

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También, Ramón Payán, pariente próximo de Roberto, fue próspero comerciante de oro, quien compró la parte norte de la Isla Gorgona, en donde levantó una hacienda con buen éxito, pero fue talada en la revolución de 1899 por las fuerzas del Gobierno, que estuvieron allí dos veces y por las de los liberales, quienes permanecieron en una ocasión doce días con 1.100 hombre. Sus herederos detentaron dicha propiedad hasta 1960, junto con los herederos del militar Federico D’Croz Deccazi, quien militó en el ejército prusiano del mariscal Blùcher, y luego se alió al duque de Wellington comandante de las fuerzas británicas, para vencer a Napoleón Bonaparte en la batalla de Waterloo, en 1815. Terminada la contienda, el militar D`Croz viajó de incógnito hasta Inglaterra, y en este país, en 1818, se incorporó en la expedición del coronel Ramón Nonato Pérez, con quien viajó a Venezuela para unirse a la campaña libertadora de Simón Bolívar.

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Después de la guerra contra los españoles, Federico D`Croz sirvió a la República de Colombia hasta el año de 1852, fecha en que se retiró del ejército para ir a descansar a la Isla Gorgona en el Pacífico, donde vivió con su familia por espacio de 25 años, la cual le había sido adjudicada por los servicios prestados como Sargento Mayor a la nación. Murió en Buenaventura. Poco tiempo más tarde, en 1890, un nieto suyo, Fidel D`Croz, fundó la población de El Charco en la costa pacífica nariñense junto con Federico Archer. Guillermo Payán-Archer, el cantor del mar, murió en Riohacha, Guajira, el 16 de octubre de 1993.

Obra literaria

El escritor tumaqueño es célebre por el poemario “La bahía iluminada” (1944). Fue poeta navegante por el cielo y los cuerpos como por el mar y los sueños. Viajero y periodista, navegante de verdad en el mar y en el aire, relacionista público y privado y sobre todo amante impenitente. Payán da, como nos lo quiso decir con su seudónimo (Puro Alegría), una idea engañosa de hombre suficiente y superficial, risueño y hedonista, cuando los que lo conocen bien lo han leído en “Solitario en Manhattan” (1953) y saben cómo, inexorablemente, tras sus días luminosos y sus “Cuerpos amados” (1962), viene la “Noche que sufre” (1948), y “Ceniza viva” (1940). Payán Archer no perteneció a ninguna escuela literaria. Incansablemente buscó el camino que lo condujo a sí mismo. En sus versos no hay rastros de García Lorca, de Pablo Neruda, de piedracielismo o surrealismo. Aquí lo que está reflejado es el cielo de Tumaco, florecido de estrellas, el turbio Patía, el indómito amor de las mareas, el vaivén voluble de las palmeras y la mujer negra. También podemos destacar de su producción literaria: “Cinco estampas” (1957), “La palabra del hombre” (1958), “Poemas de éxodo” (1971), “Trópico de carne y hueso” (1974), “Los soles negros” (1980), “El mar de siempre” (1983), “La cábala y el signo” (1987). También escribió el libro “Cinco estampas “sobre personajes nariñenses. Como poeta perteneció a la generación de Los Cuadernícolas, que es el nombre que se atribuyó en 1949 a un grupo de poetas colombianos por la Revista Semana. En esta generación se destacan los poetas Fernando Charry Lara, Álvaro Mutis, Jorge Gaitán Durán, Rogelio Echavarría, Jaime Ibáñez y Maruja Vieira.

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“Los soles negros” (Selección de Sonetos del libro de Guillermo Payán-Archer)

Vivir era el milagro

Vivir era el milagro y lo era todo, y carne y alma al fin, yo iba viviendo. Unas veces orando o maldiciendo y un día con la estrella o en el lodo. No supe nunca si llegué, de modo que entre el ir y el volver se me fue haciendo más confuso mi mundo; y fui siguiendo en busca de otro afán y otro recodo. Yo bailaba y cantaba y me reía, y si me amaban yo también amaba, y si todos vivían yo vivía. Alguien puso sus dedos en la aldaba de mi puerta, más yo no lo sabía ¡y era mi muerte la que me llamaba!

Buenaventura 3 a.m.

En la noche del puerto iban pasando los marineros, ebrios y proscritos. Reían y blasfemaban entre gritos…Y la aventura, en vano preguntando. Junto al bar de la esquina está esperando -senos de luz y almíbares marchitos-la prostituta de ojos infinitos. Amor que llega y no se sabe cuándo. Ebrios, iban pasando en una orgía de aventura y alcohol y tras sus huellas también se me iba yendo el alma mía. Sobre el muelle caían las estrellas, ¡y la noche estival se estremecía en un temblor de sexo y de botellas!

Memoria del puerto

Mi vida aquí en el puerto, en la ensenada nocturna, de fosfóreas lobregueces, bajo este cielo donde tantas veces hallé el amor y lo fugué por nada. En la noche, tu misma luz, velada por un sombrío augurio de cipreses, y en el misterio, tú, como si hubieses venido en esa luz, transfigurada. ¿Cuántos labios de mieles traicioneras asediaron mi vida en un desierto paraíso, de vides y de fieras? ¡Si ya en el golfo de pasión, abierto junto al ancla lunar, quizá no eras sino un recuerdo en el dolor del puerto!

Referencia Benítez Acevedo, Francisco. Libro “Mosaico de una época”. 1985.

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