2 Oct 2019 - 8:06 p. m.

El cine colombiano desembarca en Suiza

El Festival de Zúrich pone el foco en Colombia con una selección de 13 largometrajes y seis cortos presentada en la sección Neue Welt Sicht (Nueva visión del mundo).

Janina Pérez Arias –Zúrich

Georg Bütler, Catalina Arroyave Restrepo y Franco Lolli, los tres primeros de izquierda derecha, posan en el Festival de cine de Zúrich con una aficionada. /  Festival de Zúrich
Georg Bütler, Catalina Arroyave Restrepo y Franco Lolli, los tres primeros de izquierda derecha, posan en el Festival de cine de Zúrich con una aficionada. / Festival de Zúrich

Gracias al cine, Suiza se acerca a Colombia. A través de la ficción o de la realidad plasmada por los documentales, el público está dispuesto a transitar por las calles de las ciudades colombianas, a oler la selva, a sentir el mar, a palpitar con historias por las que se siente atraído por su exotismo, para descubrir a posteriori que ni tan lejano está ese país ni su gente.

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Para armar la programación de Nueva visión del mundo: Colombia, compuesta por 13 largometrajes y seis cortos, Georg Bütler - programador del festival y experto en cine latinoamericano- devela que se tomó en cuenta la excelente cosecha de los últimos cinco años.

“El motivo por el cual nos hemos centrado este año en Colombia es que verdaderamente hay muchos excelentes filmes por descubrir”, comentaba Bütler en las instalaciones del festival, quien no oculta su fascinación hacia la cinematografía colombiana, a la que considera que funciona en prácticamente todas partes del mundo.

Para esta programación especial que comprende cintas reconocidas y bien recibidas a nivel de público y crítica, apuntaron a la diversidad, “a diferentes regiones y realidades, así como también a una variedad de directores con sus múltiples maneras de hacer cine”, describía Bütler los parámetros que tomaron en cuenta para la elección, a través de la cual se buscaba reflejar la pluralidad de la cinematografía colombiana.

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A los directores que estuvieron presentes en el Festival de Zúrich, tal como Ciro Guerra (con El abrazo de la serpiente, nominada al Oscar en 2016), Franco Lolli (Litigante, 2019) y Catalina Arroyave Restrepo (Los días de la ballena, 2019), les acompañan en este programa Alejandro Landes (Monos, premiada en Sundance en 2019), Natalia Santa (La defensa del dragón, 2017), César A. Acevedo (La tierra y la sombra, 2015), Rubén Mendoza (Niña errante, 2018), Laura Mora (Matar a Jesús, 2017), Iván D. Gamoa (Pariente, 2016), Samir Oliveros (Bad Lucky Goat, 2017), Manolo Cruz y Carlos del Castillo (La ciénaga – Entre el Mar y la Tierra, 2016), Clare Weiskopf (Amazona, 2019), Juan Pablo Polanco y César Alejandro Jaimes (Lapü, 2019); así como los cortometrajistas Daniel Sánchez (Pichirilo, 2017), Juanita Onzanga (The jungle knows you better than you do, 2017, Juan Sebastián Mesa (Tierra mojada, 2017), Laura Huerta Millán (El laberinto, 2018) y S. Stathoulopoulos (Killing Klaus Kinski, 2016).

La juventud del cine colombiano

Se trata pues de realizadores que pertenecen a la generación de 1980 y 1990, muchos de ellos formados en la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad de Antioquia o en la Universidad del Valle.

“El cine colombiano es joven”, comentaba Ciro Guerra en Zúrich, “la mayoría de personas que trabajan en él lo son y eso lo renueva constantemente, más aún, le da la posibilidad de proponer una narrativa que renueva el cine en general”.

Para el productor Andrés Gómez, también presente en la capital suiza, el hecho de que estos filmes seleccionados hayan sido realizados por jóvenes, es muestra del “buen momento que está viviendo el cine nacional”, una senda que a su juicio abonaron las generaciones anteriores de cineastas, “permitiendo así que comencemos a hacer cine en cantidad y de calidad”, apunta el productor de Bad Lucky Goat.

Por su parte Franco Lolli recuerda que ese nuevo cine colombiano nació gracias a la Ley de Cine (de 2003), y aunque convencido de que la creación de Víctor Gaviria “era ya una maravilla”, está seguro de que los frutos de esa ley se notan en el número de directores con diversidad de visiones, “más amplias y, de alguna manera, más libres”, apunta Lolli, para agregar que “antes cuando hacíamos tres o cuatro películas al año, era más difícil tomar otros caminos, ahora por cada director hay uno nuevo”.

Aunque el cine colombiano no sea tan potente como el mexicano (115 cintas mexicanas estrenadas en 2018, frente a 39 colombianas), se hace notar en cada cita cinematográfica celebrada en Europa. En el caso del Festival de Zúrich, un evento de modestas dimensiones, las salas se llenan a lo largo de sus 10 días de duración. En su décimo quinta edición, gran parte de la audiencia ha apostado por la cinematografía colombiana, que logra engancharlos con su variopinto abanico de historias.

“En general el público europeo de alguna manera responde bien al cine colombiano”, analiza Franco Lolli, “y ahora mejor que nunca porque mucha gente ha abierto muchos caminos”. Tanto Lolli como Georg Bütler ponen al realizador de Pájaros de Verano como un claro ejemplo de la tan difícil internacionalización, lo cual termina por beneficiar a la industria cinematográfica colombiana y a sus representantes.

Ciro Guerra, cuyos filmes han tenido siempre un buen arranque en diferentes citas cinematográficas, reconoce la importancia de que “nuestras películas sean vistas por un público cada vez más amplio y que se les dé la importancia que merecen, ya que son el testimonio de nuestra existencia, de nuestro pensamiento”, comentaba Guerra, quien también  presentó en Zúrich su más reciente película y primera incursión en el cine anglosajón, Waiting for the Barbarians.

Como sostiene el productor Andrés Gómez, “los festivales son una ventana muy importante para el cine nacional, para que se siga conociendo”. Al ponerse de relieve en una sección que enmarca la particularidad de esas nuevas visiones de la cinematografía colombiana, el foco de atención es mayor, y esta es una oportunidad que se debería aprovechar en todos los sentidos.

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