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Enamorarse del Llano

Contar una historia en forma de verso. Contarla para cantarla al horizonte infinito. Así se lee y se vive Llano, del músico y escritor Jhon Moreno Riaño y la artista Paula Ortiz, un libro-álbum que busca que viajemos a esta región del oriente colombiano a través de sonidos, canciones, poemas e ilustraciones de gran gentileza. La edición estuvo a cargo de Lazo Libros, una editorial local dedicada a la publicación de libros-álbum informativos sobre Colombia y sus múltiples facetas.

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Juliana Muñoz Toro
03 de junio de 2022 - 04:18 p. m.
El libro "Llano" fue escrito por Jhon Moreno Riaño e ilustrado por Paula Ortiz.
El libro "Llano" fue escrito por Jhon Moreno Riaño e ilustrado por Paula Ortiz.
Foto: Archivo particular
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Es un libro informativo, sí, pero hay un tejido narrativo y poético que nos hace deslizar con encanto por la historia de la cultura llanera de los hatos, la ganadería y los caballos criollos: “un lugar particular/ merece siempre el caballo,/ que es esencia y libertad,/ nobleza, fuerza y amor./ En su lomo somos uno/ trabajando con ganado,/ arreando rodeos mansos/ o domando un toro bravo”.

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Es un texto para la infancia, sí, pero también para lectores adultos que aprecien el libro como objeto y que estén dispuestos a encontrarse con una historia que los conecte con un territorio poco visitado por la literatura latinoamericana: la Orinoquía o lugar donde se rema, esa “llanura siempre infinita,/ desbordada de distancia,/ con ancestro y con leyenda”.

Llano se lee con los sentidos. Por medio de códigos QR se puede escuchar el zapateo de los bailarines, los diversos cantos como el de arreo y cabestrero, el de vela, el de ordeño, los japeos y silbos de domesticación, y los llamados al canoero: “se escuchaban las guaruras/ que, llamando al canoero,/ con su sonar lastimero,/ pedían el paso en el río/ con un rumor que conjura”. El libro cierra con la canción del caballo, una composición original para acompañar la lectura, interpretada además por una voz femenina.

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Otro complemento del álbum es el Glosario anexo, en el que se pueden leer términos de esta región muy poco conocidos para el resto de colombianos como guarura (“sonido que se logra creando una caja de resonancia con las manos o soplando un cuerno de vaca”) o tautaco (“ave del llano, de color oscuro y pico largo. En las tardes cantan cerca de los fundos”).

No hace falta haber ido a los Llanos para apreciar este recorrido de cantos, fauna y flora desde la voz y la mirada de quienes habitan allí, esas “mujeres decididas” y “llaneros bravíos” que aprecian las rutinas que nacen con el día y cierran con el horizonte en múltiples tonos: “¿Cómo sentir soledad/ con tautacos en la tarde,/ algarabías de chenchena/ y cantos de guacharaca?/ Sonidos de libertad”. *julianamunoztoro.wordpress.com

Por Juliana Muñoz Toro

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