Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
En la noche del 29 de octubre salieron varios camiones cargados con cajas llenas de libros desde la Cancillería a una ubicación desconocida. A través de publicaciones en redes sociales, Harol González, exdirector de la Academia Diplomática, denunció el desmonte de la Biblioteca Marco Fidel Suárez cuya sede y acervo de más de 21.000 libros al interior del Palacio San Carlos.
La biblioteca fue cerrada de manera temporal el pasado 21 de septiembre para adelantar trabajo técnico en la catalogación del material y, adicionalmente, fuentes informaron a El Tiempo que fue la secretaria general de Cancillería, Gina Paola González Grau, quien ordenó el retiro.
Fuentes cercanas a la entidad informaron a El Espectador que en el pasado ya se había hablado de la que biblioteca podría ser trasladada a la nueva sede de la Academia Diplomática, inaugurada el pasado 27 de julio. Sin embargo, esta información no se ha podido confirmar.
En días pasados, algunos usuarios en redes sociales habían especulado sobre este movimiento, citando entre las razones para el movimiento la intención de convertir el espacio que ocupaba la biblioteca en una capilla, recuperando su antigua función. Sin embargo, este debate sobre el uso de este espacio no es nuevo. Durante la presidencia de Iván Duque, la entonces canciller, Marta Lucía Ramírez, también había planteado esta posibilidad. En ese momento, se decidió utilizar anaqueles móviles que dejaran libre el espacio de la nave central.
Más allá del destino de los libros, al interior de la Cancillería el movimiento generó preocupación por la conservación de la colección que alberga cerca de 2.000 volúmenes históricos y cartas de Simón Bolívar, pues fueron retirados de la biblioteca, según las denuncias en redes sociales, sin seguir los protocolos necesarios para el traslado. Además, según fuentes consultadas, temen que el nuevo destino de la colección no tenga las condiciones necesarias para la conservación de textos patrimoniales e incunables.
La decisión generó múltiples reacciones en redes sociales. Por un lado, la excanciller Rosa Villavicencio rechazó el movimiento y escribió: "No se puede tratar como mercancía ni como estorbo un acervo que guarda la memoria diplomática, jurídica e histórica de Colombia. La biblioteca está cerrada desde el 21 de septiembre de 2026, supuestamente para inventario, valoración y organización de sus colecciones; la ciudadanía exige información pública, transparente y verificable sobre cada ejemplar, su ubicación, custodia y condiciones de conservación cancillería".
Además, el exembajador de Colombia en Bélgica, Jorge Rojas Rodríguez cuestionó: "¿Bajo qué orden, siguiendo qué protocolos y con qué fines desocuparon anoche la biblioteca Marco Fidel Suárez el centro de documentación, el archivo patrimonial y el repositorio especializado del Ministerio de Relaciones Exteriores del Palacio de San Carlos, sede de la Cancillería colombiana?".
Si le interesa seguir leyendo sobre El Magazín Cultural, puede ingresar aquí 🎭🎨🎻📚📖