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El hombre que, posicionado como uno de los semiólogos más importantes del mundo y que se reinventó en 1980 como novelista con “El nombre de la rosa” (más de 50 millones de ejemplares vendidos y 43 traducciones a distintas lenguas), falleció este viernes en su casa a los 84 años, confirmó su familia al diario italiano “La Repubblica”.
El escritor, que estudió filosofía en la Universidad de Turín y consagró su tesis al "problema estética en Tomás de Aquino", tenía etiquetas temáticas en los estantes de su incontable colección. En una cajita guardaba sus pipas y tras las vitrinas de su casa, en Milán, reposaban manuscritos medievales. Su trabajo aislado lo convirtió en un experto en semiótica y en crítico literario. Como ensayista publicó títulos memorables como “Apocalipticos e integrados” (1965), “El signo” (1973) y “Cinco escritos morales (1998)”. En 2000 recibió el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades y fue Caballero de la Legión de Honor francesa.
Eco, amante de la lectura y poseedor de una biblioteca de 35.000 volúmenes, tituló su última novela "Número cero". En ésta narra historias de una sala de redacción, de un periódico que nunca llega a publicarse. Es un libro que arranca la sonrisa y se mete a la crítica histórica utilizando el periodismo, e indaga no sólo en el hecho social sino que profundiza en la profesión de periodista, en los mecanismos que maneja y en la ética que practica. (Lea aquí la reseña de la última obra de Umberto Eco).
El 5 de enero de 1932 la ciudad italiana de Alessandria vio nacer a este semiólogo, filósofo y escritor que fallece hoy dejando un legado invaluable para las letras y el pensamiento moderno. Su gran trabajo en las ciencias humanas desde las universidades de San Marino y de Bolonia también será recordado. El mundo le dice adiós a este gran escritor que dejó a sus lectores a la expectativa de su próximo proyecto editorial que se llamaría "El barco de Tseo".