Pensar en Francisco de Goya es imaginar colores y temáticas oscuras con brujas, dioses y guerras como protagonistas de pinturas que se encuentran alrededor del mundo. Sin embargo, más allá del lienzo, el artista español creó entre 1810 y 1820 una serie de 80 grabados que tituló “Los desastres de la guerra”.
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Dos siglos más tarde, estas piezas podrán verse en Colombia. A partir del 5 de septiembre en FRAGMENTOS, espacio de arte y memoria. La exhibición “Los desastres de la guerra de Francisco de Goya” propondrá, además, un diálogo con el contramonumento creado por Doris Salcedo y siete poemas de autores de diferentes lugares del mundo. “Más que hacer una crónica de los acontecimientos o una exaltación patriótica o militar, Goya dirige su mirada hacia las consecuencias más devastadoras de la guerra, la degradación de la vida, el sufrimiento de los cuerpos y la normalización y reproducción de la crueldad”, mencionaron en un comunicado de prensa.
Los grabados se podrán apreciar en un recorrido entre la sala 1 y la sala 3. “Sus temas -la violencia extrema, el hambre y la miseria, la crítica al poder y al fanatismo y las desgarradoras mutilaciones y ejecuciones, entre otros- se entretejen con poemas escritos entre 1923 y 2022: El Siglo, de Ósip Mandelshtam; Casa, de Warsan Shire; La Guerra, de Miguel Hernández; Exhausto en la cruz, de Najwan Darwish; Canción a una dama en la sombra, de Paul Celan; Pido al dolor que persevere, de Piedad Bonnett, y La tierra se estrecha para nosotros, de Mahmud Darwish”, detallaron en un comuncado de prensa.
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La muestra se podrá apreciar hasta enero de 2027 y, a lo largo de su duración, contará con diferentes actividades como actuaciones corales por parte de PRESENCIAS – Sonidos & Ecos, de la Dirección de Patrimonio Cultural de la Universidad Nacional de Colombia.
“¿Por qué, si conocemos el sufrimiento que genera la guerra, esta sigue ocurriendo? ¿Por qué persisten formas de destrucción entre seres humanos y contra otras formas de vida? ¿Será que la guerra cumple funciones políticas o económicas que aún no hemos logrado desmontar? ¿Quién se beneficia del dolor de otros y qué estructuras mantienen abierta la posibilidad de la violencia extrema?” son algunas de las preguntas que esta muestra espera plantear.
El Goya de los grabados
Cuando Francisco de Goya creó los grabados de “Los desastres de la guerra”, el contexto que habitaba era uno de caos y batallas. Por un lado, en esta serie decidió plasmar su percepción de las consecuencias de la invasión napoleónica a España y, por el otro, la Guerra de Independencia.
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“‘Tristes acontecimientos de lo que ha de acontecer’. Hacia 1810, Francisco de Goya escribió esta frase sobre uno de los grabados de Los desastres de la guerra. En la imagen, un hombre arrodillado extiende los brazos a manera de cruz y levanta la mirada con desesperación. A sus espaldas, una maraña de formas oscuras parece acercarse. Más de dos siglos después, aquellos cuerpos vulnerables, esas mujeres violentadas, los fusiles, los muertos y los territorios devastados que Goya convirtió en imágenes siguen resultando inquietantemente contemporáneos”, detallaron en el comunicado.
De acuerdo con la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Goya tomó en esta serie una actitud muy diferente a la que reflejó en “Los caprichos”. Los cinco años de la guerra de independencia dejaron su huella indeleble en el artista, ya que hizo referencia directa al resultado de la larga batalla, sin esconderse detrás de “opciones anecdóticas y retratos heroicos de individuos particulares. La víctima de la guerra y su responsable es el hombre colectivo; ese hombre, tipificado y anónimo, es el sujeto de las acciones y es también el destinatario del mensaje explícito en las imágenes”, escribieron.
La idea para estas obras se gestó en 1808, cuando el artista se trasladó de su hogar en Madrid a Zaragoza, por petición del general Palafox, quien quería que Goya conociera y retratara los eventos de los Sitios de Zaragoza. Contemporáneo a los grabados, creó las pinturas Fabricación de pólvora en la Sierra de Tardienta y Fabricación de balas en la Sierra de Tardienta.
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Las primeras planchas para grabar las comenzó a tallar y desde ese año comenzaron a aparecer las obras que continuó creando durante la década siguiente. “Los Desastres han sido explicados ocasionalmente como la consecuencia de acontecimientos concretos de carácter histórico. Ahora bien, las imágenes constituyen una meditación de carácter universal sobre la guerra, no sobre un específico conflicto bélico”, detalló la Real Academia de Bellas Artes.
Goya, en los 82 grabados que creó en esta serie, abordó múltiples temáticas. En los primeros grabados se refirió driectamente a la guerra, luego tomó la temática de la hambruna como consecuencia de la guerra y, finalmente, la crítica sociopolítica realizada a través alegorías como animales en respuesta al periodo absolutista tras el regreso de Fernando VII, esta última fase recibió el nombre de “Caprichos enfáticos”.
Más allá del debate que causaron estas obras por sus temas, también se ha puesto en duda el año de finalización de esta serie. Algunos interpretan que pudo haber sido en 1820, sin embargo, otros creen que fue en 1815, debido a la interpretación que se le puede dar al “Desastre 80”. “La propuesta de 1820, admitida por gran parte de la crítica tradicional, se basa en la explicación de la leyenda “¿Si resucitará [la verdad]?” del Desastre 80, como el deseo de Goya de que fuera restaurado el orden constitucional promulgado en Cádiz y suprimido después de la vuelta del Borbón, dos años más tarde", afirmó la academia. El argumento para establecer 1815 como año de finalización está relacionado con esta interpretación, pero ligada a que en ese año se dieron “varios pronunciamientos de corte liberal contra la política reaccionaria de Fernando VII”.
La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando compró los grabados y comenzó la primera edición de estos en 1863, tras la muerte del artista en 1828.
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