20 Oct 2021 - 2:00 a. m.

Historia de la literatura: “Los sufrimientos del joven Werther”

“¿Es preciso que lo que constituye la felicidad del hombre sea también la fuente de su miseria? Aquel sentimiento cálido y pleno de mi corazón ante la vivaz naturaleza, que inundaba mi alma con torrentes de delicias y convertía en un paraíso el mundo que me rodea, ha llegado a ser para mí un insoportable verdugo, un espíritu que me atormenta y me persigue por todas partes” (aparte de la carta del 18 de agosto).

Mónica Acebedo

“Las penas del joven Werther”, de Johann Wolfgang von Goethe, fue adaptada a una ópera por Jules Massenet en 1892.
“Las penas del joven Werther”, de Johann Wolfgang von Goethe, fue adaptada a una ópera por Jules Massenet en 1892.

Para cerrar el siglo de las luces, voy a utilizar como bisagra una obra esencial que inaugura una tradición narrativa modélica. Los sufrimientos del joven Werther, escrita en 1774, es uno de los textos más representativos de Johann Wolfgang von Goethe. Y es que, precisamente, esta novela se convierte en antípoda de la extrema racionalidad que caracteriza el mundo de la Ilustración para dar paso a una literatura que resalta los sentimientos y desecha el exceso de razón.

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Johann Wolfgang von Goethe nació en Fráncfort en 1749 y murió en Weimar en 1832. Creció en el seno de una familia burguesa acomodada. Inició sus estudios en leyes en la Universidad de Leipzig, pero también se formó en literatura, pintura, astrología, filosofía y alquimia. Conoció de cerca el movimiento Sturm und Drang (tormenta e ímpetu), que propendía por expresar la subjetividad al máximo y alcanzar los extremos de la emoción. Los estudios literarios coinciden en que tuvo como referentes literarios a Shakespeare y Rousseau.

También, a la hora de estudiar la obra de Goethe, es usual escuchar que Víctor Hugo es a Francia lo que Goethe a Alemania. Pero lo cierto es que tuvo una vida convulsa, en particular por sus propios sentimientos y convicciones. Eugenio Trías se refiere a la vida de Goethe así: “La vida y obra de Goethe no pueden dejar indiferente al que se aproxima a ellas. Pocos escritores suscitan juicios tan dispares y contradictorios, incluso a veces en las mismas personas. Leer una biografía de Goethe es toda una experiencia: el lector se ve sometido a un continuo vaivén emocional y a los más opuestos juicios” (Lecciones de literatura universal, Cátedra, 2012, p. 443).

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Por esa manera de ser supremamente emotiva es que cobra importancia esta novela epistolar semiautobiográfica, pues, además de dar paso al Romanticismo alemán, recoge algunas facetas de la vida de Goethe, ya que unos años antes de la publicación de la novela había estado enamorado de Charlotte Buff, una joven que había conocido en un pequeño pueblo, que pronto se casaría con otro hombre. Igualmente, vivió la experiencia de un amigo cercano, Jerusalem, que se suicidó luego de padecer un revés amoroso.

En la novela, Werther es un joven artista que se caracteriza por tener una personalidad sensible y apasionada. Mantiene una correspondencia con un amigo, Guillermo. En las cartas hace reflexiones generales de la vida, como la intimidad y las angustias del ser humano, la felicidad y la imposibilidad de alcanzarla, la naturaleza y su magnificencia, las costumbres y la vida de los campesinos. Estas cavilaciones las hace a partir de los relatos sobre la vida cotidiana en el pueblo en el que vive temporalmente, Wahlheim, un lugar ficticio de Alemania.

En las misivas a su amigo relata también el amor que siente hacia Charlotte, una joven que ha quedado huérfana de madre y debe cuidar a sus hermanos; pero está comprometida con Albert, un hombre once años mayor que ella. Se aleja de la población en un intento infructuoso de olvidarse de ella, pero cuanto más lejos está, más grande es su amor. Después del matrimonio de aquella con Albert, Werther regresa, se encuentra con su amada y se besan. Charlotte se encierra en una habitación, presa de angustia, depresión y culpa. Es claro para Werther que uno de los tres debe morir y no ve más opción que el suicidio. Incluso Albert, que sabe del amorío, le suministra las armas.

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A pesar de usar los tópicos del suicidio, el amor enfermizo y el triángulo amoroso, la narración expresa unas nuevas formas de sentir el mundo y observar la naturaleza. De la misma forma, la novela destila varios tipos de conflictos entre el deseo y la realidad: consigo mismo, con Albert, con la sociedad e incluso, por momentos, con la naturaleza que lo rodea. En ese sentido, el tema central de la novela es la falta de valor para enfrentar la realidad y los estados emocionales. Sin embargo, a pesar de su desencanto por el actuar humano, el rechazo a la sociedad y considerar la muerte como única forma de escapar a los tormentos, el protagonista tiene una mirada positiva de la mujer, los niños y la naturaleza, y presenta un discurso sobre la felicidad y el corazón de cada ser humano, en donde cada uno es el causante de su propio destino.

En pocas palabras, Los sufrimientos del joven Werther es uno de los puntos de partida de una nueva conciencia estética que se basa en la exaltación del sentimiento profundo del ser humano por encima de la racionalidad imperante en el colectivo; inaugura un cambio en la perspectiva sentimental, tanto escala del individuo como del grupo social y reúne varios de los tópicos románticos que empezaban a circular en la literatura de finales del siglo XVIII.

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