Las preguntas —y los cuestionamientos— se multiplicaron a la par del video que mostró la demolición de unas escaleras y otros cambios en un apartamento diseñado por el arquitecto Rogelio Salmona. Hubo indignación colectiva por ver una obra de patrimonio derribada, dudas sobre qué pasa cuando un Bien de Interés Cultural (BIC) es una vivienda residencial y tiene propietarios, peticiones de que se tomaran medidas contra los responsables y, sobre todo, la pregunta por los límites para intervenir un inmueble protegido.
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Para entender esos límites, hay que mirar primero la declaratoria del inmueble. En el caso de Altos de Santana —el edificio donde se encuentra el apartamento— , este fue declarado BIC en 2010 y cuenta con nivel de intervención 2, que corresponde a la conservación tipológica, como se lee en la Resolución 2043 de 2010.
“Esta condición implica la protección de elementos fundamentales de su arquitectura, entre ellos las circulaciones, espacios, fachadas, volumetrías y escaleras, tanto en las zonas comunes como al interior de los apartamentos”, señaló la Alcaldía.
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El director del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) de Bogotá, Diego Parra, señaló en entrevista con Blu Radio que esa protección también alcanza las escaleras que están dentro de los apartamentos, pues hacen parte del proyecto arquitectónico de Salmona.
“Las escaleras internas, no solamente las zonas comunes, sino también al interior de cada uno de los apartamentos, hacen parte del proyecto integral. En este caso, el maestro Rogelio Salmona, con el diseño arquitectónico que planteó originalmente, incorporó unas circulaciones verticales que tienen elementos patrimoniales que sustentan justamente esa declaratoria”, explicó.
Esa condición, además, consta en los documentos del inmueble. Parra señaló que la declaratoria como BIC aparece en el certificado de libertad y tradición (documento oficial que contiene todo el historial jurídico de un bien inmueble). En ese sentido, los propietarios tienen conocimiento de la protección patrimonial.
“Cuando se hace la declaratoria como Bien de Interés Cultural, inmediatamente se registra y aparece en el certificado de libertad y tradición la anotación de que su inmueble tiene declaratoria de Bien de Interés Cultural en el nivel que se haya considerado”, dijo.
Antes de intervenir, hay que pedir autorización
La protección patrimonial no significa que una vivienda no pueda tener ningún cambio. Sin embargo, primero debe hacerse una solicitud al IDPC, que evalúa si afecta los valores que sustentaron la declaratoria.
En un video difundido por esa entidad, Parra señaló que “todas las intervenciones en el patrimonio cultural de la ciudad tienen que contar obligatoriamente con un permiso por parte del Instituto de Patrimonio Cultural, independientemente de la modalidad de la intervención”.
También habló de la importancia de buscar asesorías del IDPC cuando se quiera realizar cualquier tipo de obras en los BIC. “Acérquense al Instituto de Patrimonio. Nosotros los guiamos, los asesoramos, los acompañamos para que todas las intervenciones cumplan con la norma”, indicó.
En el caso de Altos de Santana, agregó, los responsables de la remodelación no radicaron ante el IDPC ninguna solicitud de permiso o autorización. “Efectivamente esas intervenciones no contaron con el permiso del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural”, afirmó.
Para este inmueble —dijo la Alcaldía—, la respuesta sobre las escaleras era clara. Por su nivel de intervención y sus valores patrimoniales, no podían modificarse.
Así será la multa
El IDPC ya inició el proceso de revisión, recopilación de pruebas y actuación sancionatoria para determinar las responsabilidades, según indicó la página de la Alcaldía. El procedimiento contempla tanto una sanción económica como la restitución de los elementos patrimoniales afectados.
Según la Alcaldía, la intervención de un BIC sin la autorización patrimonial correspondiente está sancionada, de acuerdo con la Ley 1185 de 2008, con multas de entre 200 y 500 salarios mínimos mensuales vigentes para el propietario. Si en la intervención participaron profesionales —como es el caso—, la sanción puede duplicarse y llegar a entre 400 y 1.000 salarios mínimos mensuales vigentes.
Además de las multas, también está prevista la restitución de los elementos patrimoniales afectados. Eso implica que la escalera original tendría que volver a construirse.
“Para este caso, se encuentra completamente documentada: tenemos los planos originales, las memorias y toda la historia del maestro Rogelio Salmona. Al contar con esos elementos documentales, se puede ordenar la restitución tal como era la escalera y de las otras intervenciones que pudieron haberse realizado en el inmueble”, señaló Parra en Blu Radio.
Los cuestionamientos al IDPC
En medio de la discusión, también han surgido críticas y cuestionamientos a la labor del Instituto Distrital de Patrimonio en la vigilancia de los Bienes de Interés Cultural. Según han señalado distintos usuarios en redes sociales, este no es el único caso en el que se ha intervenido sin permiso un BIC y solo se conoció por la viralidad que tuvo.
“¿Por qué supimos del caso por la tontería instagramer de las remodeladoras y no por la acción de inspección y vigilancia del IDPC o la alcaldía local?”, escribió Samuel Agüero, doctor en estudios del desarrollo, en su cuenta de X.
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