
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
¿Qué significa para su labor como productor y músico llegar a un evento de las características del Cartagena Festival de Música?
Representa muchísimo para mí, no solo porque siempre he sido músico clásico en mi columna vertebral, sino porque también creo que la coyuntura es perfecta. Ahora, con todo este tema de la inteligencia artificial, me parece que la experiencia humana por excelencia va a ser justamente todo lo que tenga que ver con conciertos y experiencias en vivo, porque ya todo lo demás será un poco difícil de creer. Es una coyuntura muy especial estar aquí aprendiendo a propiciar esos encuentros, porque siento que ese será el futuro del entretenimiento.
¿Por qué cree que el festival se ha convertido en uno de los más importantes de su género en Latinoamérica?
Este festival se ha convertido en uno de los más importantes no solo de Latinoamérica, sino del mundo de la música clásica, y siento que la razón es el trabajo extraordinario que ha hecho Julia Salvi y la Fundación Salvi. Puedo dar fe de la obsesión que tiene Julia por la atención al detalle, que ha hecho que los estándares de calidad sean algo a lo que no estamos acostumbrados en Colombia, y eso también ha resonado a nivel mundial con los artistas, que se sienten honrados de venir.
Este año el festival tiene como tema “El alma y el cuerpo”, que conecta dos formas de ver y vivir la música —la universal y las escuelas nacionalistas—. En su carrera también ha conectado dos maneras de vivir la música...
Curiosamente, el concepto de alma y cuerpo ha sido una constante en mi carrera musical, que ha sido un poco bipolar, gravitando alrededor de la música clásica y la música popular. Me siento muy identificado, porque definitivamente son dos esencias que han propiciado procesos creativos muy válidos detrás de obras maestras de la música erudita y de la música popular. Esa dialéctica entre alma y cuerpo es fascinante, y se puede llevar a muchísimos niveles, es decir, el concepto de alma y cuerpo también puede existir dentro de una misma sonata clásica, de Mozart, de Haydn o de Beethoven.
En estos días de Festival, que ha vivido como productor ejecutivo, ¿qué es lo que más lo ha cautivado?
El ambiente surreal y mágico de Cartagena y de estos escenarios. Obviamente, la calidad de los artistas es increíble, pero estos escenarios hacen que la gente de verdad tenga acceso a memorias indelebles. Vuelvo a darle crédito aquí a Julia Salvi, porque su intuición, su buen gusto y toda la decoración de los espacios hacen que todo esto se convierta en memorias indelebles, y creo que Colombia tiene ese potencial de ser exportador de realismo mágico, y eso es lo que es el Festival de Cartagena. Es una muestra de algo que sabemos hacer: crear magia en la realidad.
La programación incluyó a artistas de otros géneros como la electrónica, con Grandbrothers, y el pop, con Cody Fry. ¿Qué aporta la presencia de estos invitados que tienen otras maneras de abordar la música?
Artistas como Grandbrothers y, especialmente, Cody Fry son para mí una pequeña muestra de un componente que puede entrar a ser parte del festival, y es un crossover de buen gusto, bien hecho. El proyecto de Cody Fry es muy interesante, porque es una mezcla entre el pop y la música cinematográfica, pero también tiene influencias de (George) Gershwin, del jazz, de Aaron Copland. Es muy, muy interesante poder crear esos espacios y, de alguna manera, capturar así audiencias un poco más jóvenes. Claro, todo esto es un poco de prueba y error, y hay que tratar de tomar decisiones con mucha responsabilidad y de manera muy minuciosa.
El festival tiene un público muy fiel, ¿pero cómo se pueden ampliar las audiencias para que se conecten con un mundo tan amplio y rico como el de la música clásica?
Toda decisión que se tome para ampliar el espectro del público al que va dirigido el festival tiene que tomarse con mucha responsabilidad, con mucha sensibilidad, porque esto se ha convertido en el ritual de comienzo de año para muchísima gente, y con eso no se puede jugar. Primero que todo, hay que mantener muy sólida esa columna de la música clásica, seguir trayendo artistas de excelente calidad, pero, alrededor de esto, de otros componentes.
¿Cuáles serían esas apuestas que podría tener su dirección artística del festival?
Me llama muchísimo la atención todo el componente educativo, crear Power Talks con invitados muy especiales. Tengo el sueño de rendirle un homenaje al arte de la grabación, es decir, grabar estos conciertos en sitios tan mágicos y surreales como son los de Cartagena; me parece que es también necesario para poder hacer que el festival exista más allá de la semana de enero. Estoy pensando en crear documentales de altísima calidad audiovisual para poder compartir y contar un poco las historias que están detrás de todos estos músicos que vienen, como dije antes, a vivir de primera mano el realismo mágico en su máximo esplendor. También me interesa muchísimo que esto sea una vitrina para la música colombiana, para estimular a los creadores colombianos a que hagan música disruptiva, a que se salgan de la zona de confort y que sigan aprovechando Cartagena como su mejor vitrina.
¿Qué artista sueña con traer al Cartagena Festival de Música?
La lista de artistas que quisiera traer es muy grande. Pero, en el campo de la música clásica, quiero poder traer a la violinista española María Dueñas, que me parece espectacular; al violonchelista Pablo Ferrández, que es de esos genios que da España cada determinado tiempo, y son de verdad fuera de serie. Sería maravilloso poder traer a Rosalía, que me parece que le ha dado un lugar muy especial a la música clásica con su último álbum. No sé, la lista es bastante grande. También he soñado con hacer un sinfónico con Sting, pero también invitar a Los Gaiteros de San Jacinto. Estoy todavía en el proceso de conocer más a fondo el festival y entender que tenemos una oportunidad muy grande para mostrar lo mejor de Colombia.
Si le interesa seguir leyendo sobre El Magazín Cultural, puede ingresar aquí 🎭🎨🎻📚📖