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El pasado 6 de julio, la selección belga avanzó a cuartos de final tras derrotar al equipo estadounidense. En el encuentro, que se dio en Seattle, los “diablos rojos” anotaron cuatro goles contra el conglomerado anfitrión. Más allá del partido y la polémica que lo rodeó por la situación del jugador estadounidense Florian Balogun, hubo otro detalle que se robó la atención: la camiseta que usó el equipo belga.
Entre el blanco, azul claro y rosa claro, el equipo europeo atrajo las miradas ya que su camiseta de visitante está llena de referencias a la obra del artista surrealista belga René Magritte.
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El título de la camiseta: “Ceci n’est pas un maillot” (Esto no es una camiseta) es una referencia directa a una de las obras de Magritte titulada “La trahison des images” (La traición de las imágenes), creada en 1929. La pintura muestra una pipa de fumar en un fondo claro con el mensaje “Ceci n’est pas une pipe” (Esto no es una pipa) en la parte de abajo.
Esta pieza fue objeto de múltiples interpretaciones y debates alrededor de la realidad de las representaciones pictóricas.
Otra obra referenciada es “La voix des airs” (La voz de los vientos), creada en 1931. Las formas circulares que revisten la parte delantera evocan las tres esferas que Magritte pintó en un cielo azul sobre un campo verde. Esta obra hace eco de los cascabeles que el pintor escuchaba en los carruajes durante su infancia.
Pero los círculos azules y rosas no solo evocan esa pintura, sino también “Grelots roses, ciels en lambeaux” (Cascabeles rosas, cielos en jirones), de 1930. La obra que reside en el Museo Reina Sofía presenta un cielo nublado a la izquierda y cascabeles rosas a la izquierda. Elementos presentes en la camiseta de los belgas.
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El diseño de Adidas para el equipo belga tomó prestados los conceptos que trabajó Magritte, quien vivió entre 1898 y 1967. El artista trabajó originalmente como dibujante en una fábrica de tapiz, hasta que en 1926 un contrato le permitió dedicarse a tiempo completo a la pintura. Solía pintar en el comedor de su casa, vestido con traje y con sombrero de hongo, manteniendo unos horarios estrictos.
Sin embargo, la selección belga no solo acudió a las obras de Magritte para la camiseta, sino también para su sesión de fotos. Los jugadores posaron con manzanas verdes y algunos con un sombrero de hongo que el mismo artista usaba, haciendo referencia a la obra “Le fils de l’homme” (El hijo del hombre) de 1946. Esta pintura continúa con la temática del artista de romper con lo esperado y lo absurdo.
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